Con la boca abierta: el final de la 6 temporada de The Walking Dead

Publicado el 05/04/2016 a las 21:04
Con la sangre todavía fresca en el televisor, es hora de analizar lo que ha dado de sí la segunda mitad de la sexta temporada de The Walking Dead. Una buena temporada, no os parece? Desde que la serie decidió poner el foco en lo humano, dedicar tiempo a la planificación y cambiar de showrunner, TWD se ha convertido en una de las mejores series de la televisión y en un producto de entretenimiento sin competencia. Seis temporadas que confirman el nivel ascendente de la serie y que en este último tramo ha sabido mantener la tensión hasta la explosión del último capítulo.
Terminamos la primera mitad de la temporada con la intriga de conocer quién era ese tal Negan que tanto miedo daba y del que tanto nos habían hablado los aficionados a los cómics. Su presencia se ha hecho esperar hasta el último y brutal capítulo de una hora y cinco minutos, en el que el menú ha quedado listo para la séptima temporada.
Esta vez, parece que la figura del malo malísimo regresa multiplicada por diez en violencia y efectivos. Este Negan no parece fácil de destruir, como sí lo fueron los anteriores antagonistas, por lo que promete borrar del mapa a alguno de nuestros personajes favoritos.
En esta segunda mitad de la temporada, la trama ha hecho girar de nuevo por el mapa a los personajes, jugando al gato y al ratón y desatando su mejor versión en capítulos como el sensacionalNot Tomorrow Yet(6x12). Pero, si en anteriores ediciones habíamos visto la importancia de convertirse en una máquina de la supervivencia a toda costa -y la debilidad del que es incapaz de matar-, en esta segunda mitad hemos comprobado los efectos de transformarseen un asesino en serie, los riesgos de la deshumanización del asesinato y los problemas a largo plazo en la conciencia. Rick y Carol han visto caerel telón de la impasibilidad para convertirse en personas humanas que cuentan sus víctimas y que, con el paso de los días, sufren más a la hora de asesinar a otra persona.
Este concepto, el del asesinato, es el que ha rondado este final de temporada en cada plano, en cada escena y en cada conversación, arrojando una pregunta al espectador que siempre ha sido difícil de responder: quién es realmente el asesino? Bajo esta premisa, hemos visto matar a hombres dormidos, asesinar a peligrosos matones y dejar morir a personas ahorcadas para no gastar más balas. Una deshumanización y una confianza que ha debilitado al grupo y que lo ha hecho más vulnerable, a pesar de que algunos de sus miembros han realizado un proceso a la inversa. Es el caso de personajes como Eugene o Denise, a los que la realidad ha obligado a convertirse en asesinos. Siempre en un segundo plano, habían dependido de los demás para sobrevivir. Aun así, su 'salida del armario' ha provocado la captura del primero y la muerte de la segunda.
Quién sí ha conseguido respetar este guion ha sido Morgan, quien no mata indiscriminadamente. Su posición es diametralmente opuesta a la de Rick, y esta retroalimentación de los personajes resulta muy interesante para la trama. En este final, su relación con Carol fuera de los muros promete evolucionar de forma satisfactoria en la séptima temporada, en la que ambos serán los ases en la manga para los guionistas. Aun así, la huida de Carol ha quedado precipitada y confusa, así como la muerte de Denise, que había aportado mucho más que otros personajes muy secundarios plenamente prescindibles, a no ser que jueguen un papel fundamental en el futuro.
PERSONAJES QUE DEBERÍAN MORIR
Esta sexta temporada ha dejado de nuevo un buen reguero de personajes muertos. Todos ellos han caído de la forma que más le gusta a la serie: por sorpresa y de manera silenciosa. Así, se han marchado Jessie y sus dos hijos en unadisputa en la que Carl perdió un ojo (es increíble que alguien no muera por un balazo en el ojo) y detuvo el reguero de muertes hasta que se marchó Denise, uno de los personajes más interesantes de esta sexta temporada.
Muertos todos, la serie sigue pidiendo a gritos la desaparición de algunos personajes que empiezan a resultar monótonos, como es el caso de Maggie o el de Glenn. Tampoco nos hemos creído mucho esa repentino flechazo entre Rick y Michonne que, tras haber sido cocinado a fuego rápido, ha dejado un guiso nada sabroso. Más interesante y compleja ha sido la relación entre Abraham y Sasha, construida de forma poliédrica y con múltiples aristas, a pesar de que nos haya 'chirriado' esa pronta conversación sobre la paternidad.
NEGAN, EL MALO MALÍSIMO
Teníamos ganas de ver la entrada en acción de Negan, ese personaje epidérmico que durante esta sexta temporada ha sobrevolado la trama, sin aterrizar hasta este último capítulo, en el que hemos podido ver la impresionante actuación deJeffrey Dean Morgan. A partir de ahora, quedará por saber qué es lo que le ocurre al grupo dentro de las paredes del fortín de Negan, qué papel jugarán Carol y Morgan en todo esto y qué sucederá con Alexandria. Eso sí, podemos prepararnos para una crueldad no vista hasta ahora -según apuntan los fans de los comics-, y que ya hemos podido apreciar en primera persona en la paliza a...(Quién recibe la paliza? Aquí una teoría)que cierra la sexta temporada. Una sexta temporada sólida, argumentalmente rica y rítmicamente intensa.
Nadie echa ahora de menos las horas perdidas en la granja de la segunda temporada. Larga vida a The Walking Dead, la serie que se hizo más interesante cuando los zombies dejaron de ocupar la primera plana de la serie.
La séptima temporada regresará el 9 de octubre.
En Twitter: @sanchez_josemi