El espejo roto de Black Mirror

Publicado el 28/01/2015 a las 06:00
Pocas series en la actualidad proponen algo tan interesante como Black Mirror, la serie de Channel 4, y muy pocastienen tantas ganas de meter el dedo en el ojo. Provocativa desde su nacimiento, la serie británica regresó a finales de 2014 con un episodio de Navidad titulado White Christmas. Un escalofriante relato del mundo moderno en el que las personas, como en Facebook, pueden bloquear a quien no quieran volver a ver.
Para este episodio -sólo se emitió uno en el Reino Unido-, la serie deCharlie Brookeranunció por sorpresa un capítulo, que contaría como protagonista con el también británicoJon Hamm, emblemade Mad Men.
Los fans de Black Mirror aplaudieron con locura el regreso de la serie, que hasta para anunciar sus fechas de emisión esabstracta, misteriosa e intrigante. Pero, cuál es el sabor de Black Mirror, a qué huele, cuál es su esencia?
En primer lugar, cabe señalar que cada capítulo conforma una unidad narrativa independiente y autoconclusiva. Es decir, que ninguno de los episodios tiene nada que ver conlos anteriores. Lo que sí tienen todos en común es su clara vocación futurista y su juicio sobre a dónde nos pueden llevar los avances tecnológicos.
Para los que no lo sepan, Black Mirrorse estrenó en la Navidad de 2011 con tres episodiosy capturó la atención mundial porsu impactanteepisodio piloto. La premisa de este primer capítulo partió desde un escalofriante punto de partida: undía, un miembro de la familia real británica es raptadoy, para ser liberado, los secuestradores exigen al primer ministro del Reino Unido emitir en la televisión pública un vídeo teniendo relaciones sexuales con un cerdo. Qué ocurrirá? La respuesta es un magnífico episodio piloto (The National Anthem) que lanzó a la serie al estrellato.
Desde entonces, cada uno de los capítulos divagó sobre una posibilidad futura, a cada cual más intrigante. En el segundo capítulo (Fifteen Million Merits), la serie fantaseó sobre la posibilidad de que los seres humanos sean convertidos en autómatas que viven encerrados en una zona residencial, en la que las personas consiguen puntos por pedalear y así conseguir comida y éxito. Esta segunda historiarealiza una brillante y cínica sátira sobre los reality shows y la telebasura, al más puro estilo 1984.
En el último capítulo de la primera temporada, el tercero,Charlie Brooker-antiguo críticotelevisivo de The Guardian y autorde Dead Set (2008)- se quedó a gusto fantaseando sobre la posibilidad de que los seres humanos almacenen todos sus recuerdos en una memoria externa que captura todo lo vivido a través de unas lentillas. EnThe Entire History of You, Brooker asustó por lo cercano de ese futuro imaginario, en el que las riñas de pareja podrían resultar deun marido revisandoa escondidaslos recuerdos vividos con una antigua pareja. Un episodio brillante que puso la guinda a una prometedora primera temporada.
La segunda temporada de Black Mirror se hizo esperar hasta 2013, con otraminidosis de tres capítulos. El primero fueBe Right Back, un turbador capítulo en el que Martha, devastada por la muerte en accidente de tráfico de su marido Ash, decide acogerse aun nuevo servicio que permite comunicarse con unser querido fallecido a través de un software que recopila la forma de hablar, escribir y expresarse de una persona a través de su historial en redes sociales. Un escalofriante relato que mantuvo en lo alto el buen nivel de la serie.
En el segundo episodio de la segundatemporada, la serie exploró los límites de la humillación y el entretenimiento con White Bear. Su trama fue la siguiente: una buena mañana, Victoria se despierta con amnesia tirada sobre el suelo de su casay, al salir, descubre que un cazador la está persiguiendo, pero nadie quiereayudarla.La población mira atenta con sus ojos de voyeury sólo intenta esforzarseal máximo para no perder ni un detalley grabarlo todoa través desus smartphones. Seguramente, el episodio más terrorífico de la serie.
La segunda temporada concluyó con la emisión deThe Waldo Moment, el tercer y último capítulo. En este caso, la premisa sería la de un comediante, Jamie Slater, que daría voz a Waldo, un personaje de ficción que entrevista y humilla a los políticos con sus preguntas. Convertido en fenómeno televisivo, Waldo decide dar el salto a las elecciones, planteando un interesante debate político que, sin embargo, no estuvo a la altura de sus cinco episodios precedentes.
EL REGRESO DE BLACK MIRROR
Y tras casi dos años de silencio, en diciembre de 2014 regresó Black Mirror con la emisión de White Christmas, el único episodio de la tercera temporada. En él, el protagonistaJon Hammda vida aMatt Trent quien, encerrado en una casa en la nieve junto aJoe Potter (Rafe Spall), relata la historia que le ha llevado hasta allí. En ella, Jon Hammexplica unrelato salpicadode propuestas terroríficas: personas que tienen relaciones sexuales mientras un 'consejero' los guía y ve todo a través de una webcam; relaciones que terminan de forma tormentosa cuando una de ellas decide bloquear a la otra y, a partir de ahí, sólo ve de ella un holograma sin sonido; o cuando nuestro cerebro puede ser duplicado e introducido en un sistema informático quesatisface como nadie todos nuestros deseos. Estas y algunas otras turbadoras escenas construirán un capítulo de 90 minutosen el que Brooker explora los límites de la justicia, la verdad y el castigo, pero que sigue estando lejos del aguijón certero que la serie exhibió en sus dos primeras temporadas.
En esta ocasión, y al contar con sólo un capítulo, Black Mirror se excede en sus fantasías -algunas de ellas totalmente innecesarias para la historia- y adolece de un exceso de imaginación en el que lo más interesante habría sido analizar pormenorizadamentecada uno de estos planteamientos futuristas en episodios independientes. Aún así, la serie deCharlie Brookersigue siendo un dulceaperitivo, un espejo que refleja la imagena través deuna realidad deforme.
En Twitter: @sanchez_josemi