DANTZA

Publicado el 19/12/2018 a las 19:37
Título. Dantza. Dir. Telmo Esnal. Guion. Telmo Esnal. Fotografía. Javier Agirre. Música.Pascal Gaigne.Reparto.Amaia Irigoyen, Gari Otamendi, Ainara Ranera, Joseba Astarbe, Josu Garate.Productora. Txintxua Films.GéneroMusical. Drama | Baile
En 1982, el director de cine experimental estadounidense Godfrey Reggio nos regaló Koyaanisqatsi, la primera de las películas de su llamada trilogía Qatsi completada con el tiempo por Powaqqatsi (1988) y Naqoyqatsi (2002), producidas por Coppola y Soderbergh. Diez años después, otro estadounidense, Ron Fricke, Director de Fotografía de Koyaanisqatsi rodada en un espectacular 70mm, estrenó Baraka, a la que le seguiría Samsara años después (2011), poemas visuales sin una intención expresamente narrativa pero unidas por un hilo conductor aparentemente invisible. Tanto las propuestas de Reggio como las de Fricke se sustentaban en una estética impecable y en un diseño de sonido y una banda sonora impresionantes. Qué por qué les cuento todo esto? Pues a raíz del estreno de Dantza, la nueva película de Telmo Esnal.Dantza es precisamente eso, un poema visual que narra las vicisitudes de un pueblo. Y lo hace a través de sus danzas y la música que las acompaña. Ustedes podrán pensar que el pueblo representado es el vasco, y no se equivocaran. De hecho, el trabajo de investigación que hay detrás de la película, de sus bailes, de su simbología, a cargo del investigador y coreógrafo Juan Antonio Urbeltz, es de primera. Pero, a la vez, se equivocarán. Porque lo que se representa Dantza es mucho más. Es el patrimonio de muchos pueblos euroasiáticos, desde los que habitan los Pirineos hasta los que moran en los de Japón ahí está el paralelismo entre los mitos de Mari de Anboto y el de Amateratsu, por ejemplo.
A lo largo del metraje asistimos a danzas que representan momentos y preocupaciones comunes a muchas comunidades humanas desde sus primeros tiempos: la plantación de la cosecha, la llamada a la lluvia para que la alimente, la lucha contra la plaga que la amenaza una vez brotada en Japón, por ejemplo, tanto las libélulas, como las mantis religiosas y las arañas son adoradas por alimentarse de los insectos que destruyen la planta del arroz, la recolección del fruto, la elaboración del elixir la sidra, la fiesta, el nacimiento del amor, la boda
Decía John Ford que toda película debe contener un baile, una boda y un funeral, y Esnal parece haber seguido su dictado al pie de la letra. Por todo lo expuesto hasta aquí, quizás puedan pensar que no se trata de una película fácil de ver. No en vano, nos enfrentamos a 98 minutos de metraje sin un solo diálogo, sin una narración convencional a la que agarrarse y en la que los bailes se suceden uno tras otro. La cinta, sin embargo, es cautivadora y ofrece momentos de una enorme belleza. El trabajo del escultorKoldobika Jauregi en el Diseño de Producción, la Dirección de Fotografía de Javier Agirre (Handia, Oreina), el Montaje de Laurent Dufreche (Casual Day, La isla, Handia), la Música de Pascal Gaigne(Gordos, El olivo, Plan de fuga, Handia) sobre el trabajo de Urbeltz y Marian Arregi y el Sonido de Alazne Ameztoy y Xanti Salvador(Loreak, Handia) son impecables. Como lo son también la Dirección Artística de Elena Cajarabille y los efectos visuales de uno de los más grandes creadores de ilusiones de nuestro cine, Félix Bergés (Los otros, Un monstruo viene a verme, Lo imposible, Ágora, La piel fría...), con sus 8 Goya a las espaldas, perfectamente integrados al servicio de la película.
Mi recomendación: no se la pierdan. Entren en la sala, siéntense en la butaca, abran bien los ojos y las orejas y déjense seducir por esta producción de una belleza nada habitual en los tiempos que ya no corren, sino vuelan. Y por si quieren una muestra de lo que van a encontrarse, ahí va un botón...