UN DÍA MÁS CON VIDA

Publicado el 01/11/2018 a las 17:30
Título original. Another Day of Life. Año. 2017. Duración. 82 min. País. Polonia. Dirección. Raúl de la Fuente,Damian Nenow. Guion. Raúl de la Fuente,Niall Johnson,Amaia Remírez,David Weber (Novela: Ryszard Kapuciski). Fotografía. Animation. Coproducción Polonia-España-Alemania-Bélgica-Hungría; Platige Image / Kanaki Films. Animación.Drama|Animación para adultos.Colonialismo.Años 70
Hoy no vengo a hablarles tanto de técnica y calidad que también como de verdad, de honestidad y de compromiso. Los de un director y guionista, Raúl de la Fuente; los de una guionista y productora, Amaia Remírez, puestos al servicio de una película, de un proyecto que ha ocupado diez años de su vida, desde que un día ya lejano tuvieran al igual que les sucediera a Lucas y Spielberg un sueño en una playa.Un día más con vida, dirigida por De la Fuente (Nömadak TX, Minerita Goya al Mejor Cortometraje Documental 2013, La virgen negra) y el polaco Damien Nemow (que se estrena en el largo tras los magníficos cortos de animación Paths of hate, Miasto ruin y Fly for your life), y co-escrita por De la Fuente, Remírez, Niall Johnson (Secretos de familia, Cuando ya no esté, White noise) y David Weber, adapta el libro homónimo del periodista polaco Ryszard Kapuscinski, una de las mejores plumas del siglo XX. Y lo hace desde las entrañas, de frente, arriesgando en la forma y apostando por derribar fronteras, por una hibridación animación, imágenes de archivo, documental, un trasunto de la propia forma de narrar usada por Kapuscinski al servicio de la sinceridad y la verdad del relato.
Adaptar una novela al cine, un arte que posee una dramaturgia distinta, es una de las tareas más complicadas a las que pueda enfrentarse un guionista. Llegado el caso, muchos optan por la meratransposición convenientemente podada de latrama original, y eso está bien si lo que se pretende es, simplemente, brindarnos un buen espectáculo. Adaptar de verdad, sin embargo, supone algo más. Supone ser capaz de trasladar a la pantalla una serie de intangibles que van más allá de su simple sucesión de acontecimientos, de los sucesos y los giros que componen su andamiaje narrativo. Me refiero a perder el miedo a ir un paso más allá, a arriesgarse para ofrecer al espectador el ADN mismo del relato original. Y eso es lo que han hecho De la Fuente, Nemow y Remírez en esta película: mostrarnos parte del alma de un hombre, Ryszard Kapuscinski, abierta en canal; su forma de sentir, de pensar, de ver el mundo; su compromiso con la verdad, con el ser humano; su compromiso social y político en un momento en el que el globo estaba partido en dos. Pero también sus dudas, sus miedos y algunas de sus costuras.
Un día más con vida no es solo una película de aventuras ambientada en los meses previos a la declaración de independencia de Angola, sino que es el retrato de su principal cronista. Y de ahí surge su mayor virtud, de querer mostrar no solo la verdad de lo que sucedió, sino la verdad del hombre que fue testigo de ella. Es precisamente en ese punto en el que la película trasciende lo puramente narrativo y va un paso más allá. Esa es una de las misiones del arte, del cine, de la literatura, de la dramaturgia.
Y para lograrlo, De la Fuente y Remírez han optado por arriesgar, por introducirnos en la mente, el corazón y las tripas de Kapuscinski a través de una serie de secuencias oníricas maravillosamente ideadas escritura, escritura, escritura y ejecutadas, de imágenes de archivo de aquellos días y de una serie de imágenes documentales rodadas ad hocque recogen el testimonio de aquellos que le conocieron entonces, todas ellas intercaladas con una precisión algunos de los montajes por corte son fantásticos, mostrándonos,tal y como sucedía en los propios párrafos de la obra del reportero polaco, que las fronteras entre ficción y realidad son a veces sutiles e invisibles a veces quirúrgica. El resultado es una cinta única, atípica, original, a ratos vibrante, a ratos dolorosa y hecha desde el firme convencimiento de lo que cuentan por parte de sus autores. Si a ello le sumamos la brillante apuesta por la animación por rotoscopia, el resultado, como dice el propio De la Fuente, no es una mera adaptación de la obra de Kapuscinski, sino que "completa" el relato. No se la pierdan.