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Fuera de campo
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CAMPEONES

Fuera de campo
CAMPEONES
Actualizada 18/04/2018 a las 19:45

 

 

Título original. Campeones. Año. 2018. Duración. 124 min. País. España. Dirección. Javier Fesser. Guion. David Marqués,Javier Fesser. Música. Rafael Arnau. Fotografía. Chechu Graf. Intérpretes. Javier Gutiérrez,Juan Margallo,Luisa Gavasa,Jesús Vidal,Daniel Freire, Athenea Mata,Roberto Chinchilla,Alberto Nieto Ferrández,Gloria Ramos, Itziar Castro. Morena Films / Movistar+ / Películas Pendleton

En un tiempo de corrección política en cuanto al verbo, al sustantivo, al adjetivo, a los complementos de todo tipo, y en el que uno ya no sabe cómo nombrar las cosas sin que arda Troya, la de los altos muros, va Javier Fesser y pare Campeones junto a David Marqués.

Si uno echa un vistazo a su carrera que no ha parado, sigue siendo un cortometrajista empedernido, una de las primeras cosas que aprende de Javier Fesser es que es un tipo al que le va el mambo. Gracias a Dios. Porque cada una de sus obras es un huracán de aire fresco. Cuando tras filmar El milagro de P. Tinto (1998) algunos le etiquetaron como el Jeunet español, negándole cierta identidad propia con malicia, con solo un poco, por vagancia o directamente por falta de esfuerzo por parte del reseñador, Fesser les dio un sopapo en toda la cara rodando una maravilla titulada Camino (2008).

Y vuelve a hacerlo ahora con Campeones.

 

 

No es una película redonda. Ni perfecta. Pero sí está llena de momentos brillantes, de frases paridas a base de talento. Fesser y Marqués abordan el tema de la aquí viene donde el cronista se la juega, aprieta los dientes y espera que su texto no provoque un tornado devastador en su contra en alguna red social discapacidad intelectual de frente. Sin miedos. De un modo directo, sin paternalismos. Ahí es donde la película consigue escenas maravillosas gracias al texto y al trabajo de Fesser con los actores, desde Javier Gutiérrez inmenso una vez más hasta el último de los componentes de ese equipo de baloncesto que es un ejemplo de todo: de vida, de superación, de humor, de amistad, de compañerismo. Incluso de una sincera mala leche.

La película, sin embargo, flaquea un poco en las escenas pensadas para. Me explico. Mientras el guion se mantiene por derroteros narrativos, es decir, se dedica a contar, la cosa funciona muy bien, pero cuando le llega el turno a las escenas pensadas para la lágrima, para la lección, para el mensaje, uno es perfectamente consciente de que han sido concebidas para ello, sin tener en cuenta el buen nivel mostrado por la mayoría de sus hermanas, en las que las cosas, simplemente, pasan, no se ‘construyen’ ad hocpara decir algo. Y no me refiero, no crean, a la épica –necesaria- del partido final, sino, por ejemplo –sin ánimo de hacerles eso que ahora llaman spoiler y que toda la vida hemos etiquetado como joder el final-, sino a las que forman, por ponerles un ejemplo, el dueto ducha-ascensor.

 

 

Durante la mayoría del metraje, los personajes actúan, cambian, evolucionan, hacen evolucionar –impagable la frase de la película: El discapacitado es él, pero nosotros le vamos a ayudar, referida al personaje interpretado por Gutiérrez- de una forma maravillosa, no hacía falta ‘construir’ escenas para explicitarlo, sino, simplemente, escribir buenas escenas para contarlo. Quizás les parezca una diferencia sutil, propia de escritor purista, pero, créanme, no lo es.

Una de las cosas más difíciles en el arte de contar historias es, precisamente, saber hacer eso: contarlas. No optar por exponer, por describir, por hacer explícito, a veces de un modo grueso, lo que uno quiere contar. Porque ahí es donde uno le ve las costuras a la cosa.

Cómo distinguir esas escenas?

Suele ser fácil: son las más cargadas de música, esa arma de ‘explicitación masiva’ que el cine suele usar en exceso.

Pero a pesar de esos minúsculos peros –siempre es más fácil verlos desde la barrera que darse cuenta de ellos mientras uno escribe, también se lo digo- , Campeones es una buena película. Enorme a veces. Y con algunas de las mejores frases de diálogo que este cinéfago recuerda en bastante tiempo.

Fesser. Una vez más. Siempre distinto. Siempre único.

 

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