LOVING PABLO

Publicado el 15/03/2018 a las 19:29
Título original. Loving Pablo. Año. 2017. Duración. 123 min. País. España. Dirección. Fernando Léon de Aranoa. Guion. Fernando Léon de Aranoa (Libro: Virginia Vallejo). Música. Federico Jusid. Fotografía. Álex Catalán. Intérpretes. Javier Bardem,Penélope Cruz,Peter Sarsgaard,Julieth Restrepo,Óscar Jaenada,David Ojalvo,David Valencia,Lillian Blankenship,Giselle Da Silva,Nathan Cooper,Pedro Calvo,Manuel José Chavez,Joavany Alvarez,Mark Basnight,Diego Landaeta,Mihail Stoyanov. Coproducción España-Bulgaria; Escobar Films / B2Y EOOD.
Loving Pablo contaba con todos los elementos necesarios para funcionar bien sobre el papel, pero no acaba de hacerlo del todo sobre el celuloide.Así es esto llamado dramaturgia, cine, el maravilloso oficio de contar historias.
Sobre el papel, les decía, la última película de Fernando León de Aranoa disponía de grandes mimbres: el relato directo de la presentadora de televisión colombiana Virginia Vallejo, una de las personas que mejor conoció entre las sábanas, que es donde mostramos partes de nosotros mismos que jamás revelaríamos en otras circunstancias a Pablo Escobar; el talento y la experiencia como narrador –Familia, Barrio, Los lunes al sol, Un día perfecto de León de Aranoa; dos actores de peso,Javier Bardem y Penélope Cruz; un personaje dramático de primera uno de esos tipos tan fascinantes como tenebrosos, quizás precisamente por eso o el talento de ese monstruo de la Dirección de Fotografía que es Álex Catalán –Grupo 7, La Isla mínima, También la lluvia, Camino, El hombre de las mil caras
A pesar de ello, el edificio se tambalea.
Y lo hace porque la base sobre la que se asienta sobre la que debería asentarse, sin de todo producto audiovisual con vocación narrativa, el guion, titubea.
La capacidad de construcción dramática de León de Aranoa está fuera de toda duda un tipo que ha parido Los lunes al sol tiene todo el crédito del mundo, pero en Loving Pablo, su escritura no acaba de definirse, de decantarse por un camino claro. Por un lado, parte de la cinta está contada desde el punto de vista de la amante, voz en off incluida; por otro, recurre salta a un narrador omnisciente y se adentra en terrenos en los que opta por el retrato más clásico de un Pablo Escobar que, a estas alturas, ya hemos visto hasta la saciedad en series y películas como El patrón del mal, Narcos, Blow, Escobar: paraíso perdido, además de en un buen puñado de documentales.
Al igual que Nicolás Entel director de Pecados de mi padre, que atesoraba el testimonio directo de Sebastián, hijo del propioEscobar, León contaba con otro de esos retratos ‘únicos’, el vivido en propias carnes por su amante. Y esa parece ser su elección inicial. Pero la película abandona demasiadas veces ese camino para tomar otros derroteros. Meandros narrativos que, sin ser desastrosos de hecho, algunas de las mejores escenas de la película, como en la que un elefantiásico Escobar huye en cueros por el lecho de un río, están aquí, perjudican al conjunto.Y en esto de la escritura dramática, es importante definirse, tener claro qué se quiere contar y cómo hacerlo.Uno podrá acertar o equivocarse, gustar a unos y horrorizar a otros, pero si no urdes bien los hilos por mucha calidad que tengan, el entramado te suele acabar saliendo mal o, cuanto menos, irregular.
Pero llegados a este punto, permítanme que les repita una vez más lo que siempre les digo: vayan al cine y juzguen por ustedes mismos. A veces, disfrutar de varias escenas magistrales, aunque sean pocas, bien valen una entrada.
También disfrutar de un Javier Bardem enorme. En todos los sentidos.