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Fuera de campo
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NIEVE NEGRA

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NIEVE NEGRA
Actualizada 13/04/2017 a las 18:40

 

 

Título original. Nieve negra. Año 2017. Duración. 90 min. País.Argentina-España. Director.Martín Hodara.Guion.Martín Hodara, Leonel D’Agostino.Música.Zacarías M. de la Riva.Fotografía.Arnau Valls Colomer.Reparto:Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Laia Costa, Dolores Fonzi, Federico Luppi,Biel Montoro, Mikel Iglesias, Liah O'Prey, Andrés Herrera

Lo negro siempre se ha mezclado bien con lo trágico. Con la tragedia en un sentido clásico. Esa narración en la que laten corazones heridos, rotos; en la que lo prohibido, lo oscuro, el secreto dentro del núcleo familiar aboca siempre a la muerte. Al asesinato. A la destrucción del alma. A las cenizas. Buena prueba de ello es la magnífica novela Subsuelo (2015), de Marcelo Luján, que se alzaba con el premio Hammett de la Semana Negra de Gijón en 2016.

En Nieve negra, la primera películaen solitario de Martín Hodara tras dirigirLa señal (2007) junto a Ricardo Darín, hay mucho de eso. Una historia armada por el propio Hodara y su co-guionista Leonel D'Agostino co-autor de Puerta de Hierro (2012) y Caída del cielo (2016) a base de una serie de flashbacks quevan desplegando para el espectador unhorrendo crimen del pasado.Pero quizás porque quien esto escribe ya ha visto y leído bastanteaunque bastante nunca es demasiado a estas alturas, la revelación de ese secretono llega a sorprenderle en ningún momento.

 

 

Nieve negra concitabaelementos suficientes para ser una buena cinta, pero, por desgracia, el guión flaquea. La dirección es buena; el escenario, una cabaña aislada ysitiada por la nieve y el frío, es inmejorable impecable el trabajo de Arnau Valls Colomer(Tarde para la ira, Toro, Eva)en la dirección de fotografía; la elección de los actores es acertada... El texto, sin embargo, es en general demasiado simple, plano incluso. Apenas hay pliegues. Apenas hay esquinas. Ni siquiera giros. Solo un enfrentamiento callado entre dos hermanos demasiado esquemáticos que comparten unterrible secreto. Y, en medio, la mujer de uno de ellos, futura mamá (lo mejor de la película, el personaje de Laura interpretado por Laia Costa), que en dos pinceladas descubre el terrible secreto y sin apenas temblor, sin apenas llanto ni duda, toma su decisión.

Pero elproblema que lastra la películano radica ahí, sino enabandonar el camino inicial propuesto, pensado, y enredarse en otra cosa.

 

 

Lo que pone en marcha la trama principal la muerte del padre, el traslado de sus cenizas y, sobre todo,el suculento beneficio económicoque la venta de las tierras familiares va a proporcionar a los hijos se diluye hasta el punto de acabar careciendo de importancia dramática, cuando es precisamente la 'codicia' del presente la que activala que pone en marcha a los personajes. PeroHorada y D'Agostino están tan centrados en sorprendernos, en golpearnoscon lo que sucedió, en irnos revelando los detalles oscuros, sucios, trágicos del pasado, que acabanolvidando algo fundamental: que al empezar a escribir, su película era otra. Que su planteamiento narrativo y dramático inicial no erauna 'investigación' del pasado, sino un conflicto del presente que hace aflorar ese pasado y su terrible verdad. Y que ese pasado, sí, acabará determinando las decisiones presentes.

En ocasiones, quienes nos dedicamos a esto de escribir guiones, novelas, obras de teatro, tanto da nos desviamos del camino inicialseducidos por la potencia dramática de una parte de nuestra historia, y cuando eso sucede, acabamos por contar algo distinto alo que teníamos en mente al iniciar elviaje. Puede ser que uno no se décuentahasta que alguien,un lector cero, un editor, se lo mencione.En ese momento,debemostomar una decisión dura, sincera, valiente: o volver al plan inicial y reescribirlo todo, o abandonarlo y arrancaruna nueva historia, completamente diferente, aunque contengaparte de esos mimbres. De lo contrario, la narraciónquedará en tierra de nadie. En ese maldito limbo de las novelas de las películas, de las obras que pudieron ser brillantes pero jamás lo fueron.

Eso es lo que le sucede a Nieve negra. Que a pesar de la fuerza de algunas de sus partes, no acaba de decidirse por un camino concreto.

Aún y con todo, la película se deja ver.

 

 

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