CUOTAS. CINE. LIBROS. EL PRODUCTO PATRIO.

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Carlos Bassas

Publicado el 23/03/2017 a las 19:16

Una pequeña reflexión acerca del estado de salud de nuestra ficción.

Ramón Colom (derecha), presidente de la FAPAE, y Juan Antonio Vigar (izquierda), directordel Festival de Málaga. Según datos recién aireados por la FAPAE (Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles) en el recienteFestival de Málaga, la asistencia al cine a lo largo del primer trimestre de 2017 ha subido un 5%. Es decir, vamos a misa algo más. Al templo, que es la sala. La taquilla, el dinerito ingresado, claro, también ha subido: un 3%. Un buena noticia para quienes contra viento, marea, huracán, galerna, terremoto y demás desastres naturales apocalípticos, en especial esa plaga bíblica llamada IVA Cultural, siguen luchando pormantenerse a flote.El cine español, patrio, estatal, en cambio, ha dado un paso atrás. Cuota de pantalla del 14% frente al 19 del mismo periodo en 2016; ingresos de 20 millones de euros frente a los 36 del año pasado.Quieren saber cuáles han sido las películas españolas más vistas en el primertrimestre de este año? Les satisfago la curiosidad: Es por tu bien (Carlos Therón, con guion de Manuel Burque y Josep Gatell). 5,6 millones de euros. Le siguen Contratiempo (Oriol Paulo, co-escrita junto a Laura Sendim), con 3,6 millones, y Lo que de verdad importa (Paco Arango), con 2,4.

Todos los años por estas fechas me hago la misma pregunta al conocer las cifras provisionales y finales: Es que hacemos malas películas? Es que hacemos peores películas que otros?

Otro tanto me ocurre al ver las listas de los libros más vendidos del año.

La respuesta: hacemos de todo. Rodamos de todo. Publicamos de todo. Si uno repasa los estrenos anuales de películas españolas, se encontrará con algunas buenas, algunas malas, muchas neutras, otras tantas mediocres. Una o dosincluso hilarantes en su ridiculez. Lo mismo sucede con la literatura. Dos mundos que quien esto escribe conoce un poco.Sin embargo, el sambenito de que el cine español es malo de solemnidad conozco a unos cuantos feligreses del movimiento siguegozando de una estupenda salud. Envidiable incluso.

Está bien. Aceptemos el reto. Juguemos por un momento y hagámonos la pregunta:por quéno hacemos entonces mejores películas; más de esas buenas pelisque llevan hordasde espectadores al cine?Por qué no se publican mejores libros? Por qué no hacemos una mejor ficción, en resumen?

Antes de adentrarnos en la ciénaga, sin embargo, permítanme plantearles algo: quién ha dicho que sean las películas buenas las que llevan a la gente al cine/las buenas novelas las que más se venden?
Si uno repasa la lista de las cintas españolas más taquilleras de los últimos añospuede comprobar con mayor o menor espanto según criterios y tragaderas que son precisamente las tirando a más neutras, pobretonas, algunaincluso mediocre las que más taquilla suelen hacer. Lo mismo sucede con las novelas, vaya por dios. Podrían ustedes pensar que dicho fenómeno es puramente patrio. Pero no. Dicho mal noes exclusivo de nuestro cine, tampoco de nuestra literatura, sino una infección víricade escala planetaria. Aceptémoslo de una vez, queridos cinéfilos,cineclubistas y lectores de Joyce: la mayoría de espectadores que van al cine son consumidores de distracción, de evasión, no de arte. La mayoría delectores demandan lo mismo a una novela. Entienden el cine y la literatura como un mero entretenimiento. Actitud, no se me entienda mal lejos de mí cualquier tentación que huela a clasista, ni siquiera un aroma ligero, mucho menos un tufo, totalmente lícita por su parte. Para serjusto tambiéndebo decir que vez en cuando, es cierto, se produce una de esas extrañas conjunciones planetarias y calidad y taquilla/ventas se muestran brillantes, orgullosas y de la mano en lo alto delfirmamento. Bienvenida sea.
Primero. Porque a muchos de los que deciden qué películas/novelas se hacen/publican y quépelículas/novelas no abandonarán jamásla fría sombra de un cajón no les gusta realmente el buen cine/la buena literatura. Por culpa de falta de criterio; por culpa de un criterio atrofiado; o, sencillamente, porqueentienden el cine y la literatura como un simplenegocio.

¡Acabáramos!

No, no soy un iluso, no crean. Soy el primero en saberque tanto la industria cinematográfica como la editorial son un negocio. Por supuesto. Si productores y editores no ganan dinero con las películas y los libros, el chiringuito se cierra. Así de simple. El problema radica en que cuando el taquillazo o el bombazo editorial vienen generalmente de la mano de películas y libros justitos o malos, productores y editores se limitan a aplicar sus conocimientos básicos de aritmética. Sus primeras clases de contabilidad.

Debe. Haber.

Todo lo demás es secundario.

Segundo. Derivado del primero. Por qué apostar entonces por un cine o por una literatura de mayor calidad si no va a dar beneficios? Dicha actitud, lo único a lo quenos empuja esa perpetuar la apuesta por un tipo de cine y literatura de consumo. De mera distracción. De simple evasión.

Absolutamente lícito. Cierto.Créanme, señores productores; créanme, señores editores; créanme, señores responsables de las televisiones: les entiendo. Y hasta les comprendo. Les acompaño en el sentimiento, vamos...

Pero nos han/hemos convertido en espectadores banales. En lectores banales.

Tercero. La endogamia. Una cierta y pestilente endogamia que afecta desde hace algún tiempo ya a nuestraindustria cinematográfica y editorial.

Una borbonización de los medios de producción.

Conozco a muchos más de cinco, más de diez en ambos mundos creadores con un talento descomunal a los que no se les otorga siquierauna oportunidad decente. A los que se les castra. Bien porque quien debe valorar su talento es ciego de solemnidad, rematadamente tonto, incompetente o directamente inútil; bien porque, fruto de esapolítica que exponía en los puntos anteriores, el creador es demasiado bueno.

¡Un maldito artista!

Los principales medios de producción audiovisual y editorial de este país están en manos de la misma gente desde hace años. Son los responsables de poblar las pantallas y las estanterías de las librerías de eso. De esos bestsellers, de esas comedias zafias, de esas series de televisión que se arrastran por las cadenas. Si se paran a analizar quién está detrás de todos esos productos descubrirán que son ellos, que son los mismos de siempre. Las mismas productoras, las mismas editoriales, los mismos responsables de contenidos.Ni se imaginan lo difícil que es para un guionista o un escritor novelesy no tan noveles, algunos peinan melena canaincluso poder rodar su guion o publicar su novela en este país mientras otros gozan de una perenne alfombra roja bajo sus pies con independencia de sucalidad o de su talento.

Cuarto.La excusa en este caso, exclusiva del mundo cinematográfico: porque hacer buen cine es muy caro. Porque la industria ha sido atacada. No levanta cabeza. Ha sido torpedeada de modo sistemático por el poder político.

Hacer cine es caro si uno lo compara con lo que le cuesta a un editor manufacturarun libro. Cierto. Pero el buen cine no surge como consecuencia directa necesaria de tener más dinero, de gozar de presupuestos más altos. Ayuda, por supuesto. Pero el buen cine es producto de otra cosa. De otro átomo. Como lo es la buena literatura.

Del talento.

Del talento de unos y de otros. De los creadores y de quienes apuestan por ellos. De su valentía.

Ahí van unos datos presupuestarios de las películas nominadas a varios Goya, incluidas las seleccionadas al Goya a la Mejor Película: Tarde para la ira, 1.200.ooo euros; Julieta, 1.350.000; Cerca de tu casa, 1.500.000; El hombre de las mil caras, 5.000.000; Un Monstruo viene a verme, 25.000.000; Que dios nos perdone, 4.000.000; El olivo, 4.200.000; 1898: Los últimos de Filipinas, 6.000.000. El año pasado (2016): La novia, 1.500.000 euros; Nadie quiere la noche, 6.300.000; El desconocido, 2.000.000; A cambio de nada, 3.000.000; Un día perfecto, 8.000.000. Saquen ustedes sus conclusiones.

En cuento a los libros más vendidos,aquí les dejo la lista de 2016 en España (fuente Nielsen): 1) Harry Potter y el Legado Maldito; 2) La chica del tren (Paula Hawkins); 3) El laberinto de los Espíritus (Carloz Ruiz Zafón); 3) Los herederos de la tierra (Ildefonso Falcones); Todo esto te daré (Dolores Redondo); Historia de una canalla (Julia Navarro); Falcó (Arturo Pérez-Reverte); La magia del orden (Marie Kondo); El libro de los Baltimore (Joël Dicker); Patria (Fernando Aramburu). Variosde ellos siguen en cabeza a lo largo del primer trimestre de 2017.

Quinto.Derivado de todo lo expuesto hasta ahora. Las caquitas. El miedo al fracaso. A pegársela en taquilla. A que el número de ejemplares que nos devuelvan las librerías sea catastrófico.

A lo que viene después. Al despido fulminante por no cumplir cuotas. Objetivos.

Sexto.El desamor. No se rían.Desamor de algunos responsables por las disciplinas que una vez se amaron pero que les rompieron el corazón. A ellos, que eran unos artistas. No hay peor inquisidor que al que traicionaron: los espectadores, el público, los lectores.

¡Malditos!

Porque son zafios; porque no saben apreciar lo bueno. De modo que les daremos lo que quieren: rancho.

Créanme, sé de lo que hablo. Me he topado con alguno. Almas en pena. Conversos y vengadores. Destructores de la belleza.

Saquen sus propias conclusiones, que ya son mayorcitos. Yo hace tiempo que extraje las mías.

Que qué es lo que se puede hacer?

Fácil.

No entren ustedes dócilmente en esa buena noche, que al final del día debería la vejez arder y delirar; enfurézcanse,enfurézcanse ante la muerte de la luz.

Vayan a ver buenas películas.

Lean buenos libros.

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