EL GUARDIÁN INVISIBLE

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Carlos Bassas

Publicado el 01/03/2017 a las 09:27

El guardián invisible. Año. 2017. Duración. 129 min. País. España. Director. Fernando González Molina. Guion. Luiso Berdejo (Novela: Dolores Redondo). Música. Fernando Velázquez. Fotografía. Flavio Martínez Labiano. Reparto. Javier Botet,Marta Etura,Colin McFarlane,Elvira Mínguez,Miquel Fernández,Susi Sánchez,Arlette Torres,Pedro Casablanc,Francesc Orella,Miguel Herrán,Paco Tous,Manolo Solo,Ramón Barea,Richard Sahagún,Itziar Aizpuru,Patrizia López, Mikel Losada
Transita la ficción española por los derroteros de lo negro-policial-escalofriante-criminal-neblinoso pónganle ustedes la etiqueta que prefieran, porque en esto de elegir nomenclaturas ni los propios escritores del género nos ponemos de acuerdo en los últimos tiempos, tanto en el papel como en la pantalla. Todo el mundo escribe noir. Todo el mundo rueda noir. Todos los jurados premian noir. De modo que, en cierta medida, podríamos decir que El guardián invisible, la película de Fernando González Molina (Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti, Palmeras en la nieve) basada en la primera novela de la ‘trilogía del Baztán’ de Dolores Redondo, es una suerte deculminación de ese viaje; el maridaje definitivo: un thriller policial que adapta una de las novelas del 'género' de mayor éxito de los últimos años.

 

Les he hablado varias veces de la dificultad que entraña adaptar una obra literaria al cine. Uno debe elegir con qué se queda y qué descarta del texto original, primero, y transformarlo en algo nuevo, en una obra con entidad y,sobre todo,identidad propias después. Si el proceso es ya difícil de por sí, cuando te enfrentas a un superventas, la cosa se vuelve peliaguda. El guionista mira hacia arriba y descubre acojonado que sobre su cráneo pende no ya una espada, sino un mandoble, y que el pelo de crin que lo sujeta amenaza conromperse en cualquier instante si el escribiente se agita en exceso estoy seguro de que Luiso Berdejo (Rec, Tres 60, Insensibles, Violet), curtido en más de una batalla, se las ha visto y deseado durante el proceso. En estos casos, la prudencia suele llevarse el gato al agua, de modo que, en lo que a El guardián invisible se refiere, el resultado final es una película que apuesta por conservar los elementos principales de la novela trama, personajes, algunas subtramas para que los seguidores de Dolores Redondo no se sientan decepcionados, pero que, a su vez, funciona (con sus picos y sus valles) por sí misma como obra destinada al gran público.

Primer objetivo conseguido.

 

Si a ello le sumamos que González Molina posee un gran talento para lo visual, para la imagen, para lo estético, para los encuadres y los movimientos de cámara, y que quien le acompaña en la andadura es el donostiarra Flavio Martínez Labiano, uno de los mejores Directores de Fotografía que ha dado este país (El día de la bestia, Perdita Durango, La mirada del otro, 800 balas, Sin identidad, Non-stop e Infierno azul entre otras), no debe de extrañarnos que, además, estemos frente a una película visualmente poderosa atmosférica que se mueve entre dos paletas cromático-dramáticas que le van francamente bien a la historia. También la música de Fernando Velázquez (Los últimos días, Lo imposible, La cumbre escarlata, Un monstruo viene a verme) es un acierto presente en los momentos justos, discreta en otros, jamás por encima cuando no debe, así como el trabajo de Marta Etura y de la mayoría de actores de reparto (Elvira Mínguez, como siempre, impecable, al igual que Francesc Orella).

Segundo objetivo atado.

 

Solo dos peros.

El primero, absolutamente personal es decir, ustedes pueden tomarlo en consideración u obviarlo sin miramientos, tiene que ver con la decisión, presumo que largamente discutida, de optar por mostrar en lugar de sugerir alguno de los elementos uno en especial que componen el universo de Redondo. Soy de los que creen que, en el cine, es siempre mejor jugar con las posibilidades que nos brinda el fuera de campo que no hacerlo. Dicho de otro modo: hubiera sido preferible que el 'guardián invisible' hubiera permanecido precisamente asía lo largo del metraje. El segundo, más sutil y complejo, guarda relacióncon algo que probablemente no advertirán quienes hayan leído la novela, pero que sí intuirán quienes se acerquen vírgenes a la sala: la (excesiva) ‘dependencia’ de la película respecto deltexto original en algunas cuestiones. Me explico. Es deseable que cada obra contenga en sí misma toda la información necesaria para su total comprensión (asunto que no tiene que ver con que dicha información se presente de un modo más o menos explícito a lo largo del metraje, no se equivoquen), pero cuando uno juega con un texto ajeno previo corre el peligro de caer en ciertos ‘implícitos’, lo que no supondrá un problema para quienes lo conozcan, pero sí para todos aquellos que no. Y a lo largo de El guardián invisible película hay alguno que provoca que ciertas notas no suenen todo lo afinadas que deberían; es decir, va en detrimento de la película como obra independiente la presencia del agente Dupree, por ejemplo. Pero no se preocupen, ninguno entorpece gravemente su devenir, que a buen seguro hará las delicias de los fans de la saga y entretendrá a quienes no la hayan leído.

Una película visualmente poderosa, bien rodada e interpretada, que se aleja del camino marcado por las últimas producciones negras patrias de corte verité y que logra trasladar a la pantalla uno de los elementos más característicos de la novela: su atmósfera.

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