JURASSIC SHOW

Publicado el 18/06/2015 a las 09:39
Espectáculo. Simple. Puro. Sin más pretensión. Eso es Jurassic World. Se lo cuento para que luego no me digan que si esto, que si aquello. La película dirigida por Colin Trevorrow -su segundo largo tras Seguridad no garantizada (2012)- es eso: un show destinado únicamente a entretener. Y lo consigue en buena medida. Si ustedes solo le piden eso a una película, que es muy noble, oigan –y muchas hacen aguas en el intento, se lo digo-.
Steven Spielberg ha encargado a dos guionistas con oficio que traten de reproducir el espíritu original de aquel ya lejano Parque Jurásico (1993) surgido de la tecla de Michael Crichton -novela- y del gran David Koepp –que es quien llevó el peso del guion-, y el matrimonio, real y artístico, formado por Rick Jaffa y Amanda Silver (The relic, las dos nuevas películas de la saga El planeta de los simios y las dos nuevas entregas por venir de Avatar) se ha puesto manos a la obra aplicando al libreto el lema olímpico: citius, altius, fortius. Eso es Jurassic World, una versión más alta, más rápida, más fuerte –y más grande y más ruidosa- del original. Y, como tal, debía tener su fetiche: el Indominus Rex, un nuevo dinosaurio fruto de la manipulación genética. Como la propia película.
Jurassic Wolrd está pensada para recuperar el espíritu de la primera entrega adaptándola al nuevo público, que encuentra el original –la brecha entre generaciones se expande en progresión geométrica, créanme- falto de garra y rugido, por mucho que haya sido, de largo, la mejor entrega de todas. Por mucho que debiera de haber sido la única. Pero pasta obliga, y, si nos ponemos, debió de pensar Spielberg, pues tratemos de hacerlo lo mejor posibley reunamos a un buen Equipo B que sustituya con ciertas garantías al cuarteto original formado por el propio Spielberg a la dirección, David Koepp al guion, Michael Kahn al montaje y John Williams a la batuta.
El resultado, como les decía, un espectáculo efectivo, con muchos aires y unos cuantos guiños al original –en su estructura, en su elección de personajes, en sus situaciones y giros-, emocionante y que funciona razonablemente bien. Un blockbuster de verano en toda regla destinado a hacerte pasar dos horas con el culo pegado a la butaca. Y no le busquen más pies al gato. Porque no los tiene.
Ahora, como siempre, ustedes deciden.