DÍAS DEL FUTURO PASADO

Publicado el 12/06/2014 a las 10:20
Las historias de viaje en el tiempo, pa’lante, pa’tras, punta y vuelta, constituyen un subgénero en sí mismas. Y, ya se sabe, tienen sus cosas, especialmente si el paseo es por una época que el espectador conoce. No me refiero al momento histórico en el que uno acaba, sino a los propios acontecimientos de ficción que envuelven a los protagonistas. Si tienen paciencia, se lo explicaré.
Existen grandes aventuras de viaje en el tiempo. La primera de la que se tiene noticia, El anacronópete, fue escrita por un español, Enrique Gaspar y Rimbau, en 1887, algún que otro año antes que el considerado tótem fundacional del asunto, La máquina del tiempo, de H.G.Wells. Luego vino esa divertida delicia que es Un yanqui en la corte del rey Arturo, de Twain (para ser más concretos, un yanqui de Connecticut), y, más acá, El libro del día del Juicio Final, de Connie Willis. Las aventuras de Wells y Twain acabaron en el cine, por supuesto. Incluso TVE nos deleitó en 1964 con una particular versión titulada Un español en la corte del rey Arturo, un musical pop de una hora dirigido por Fernando García de la Vega para la serie Escala en Hi-Fi. Más tarde llegaronTerminator (James Cameron, 1984) y mi queridísima Regreso al Futuro (Robert Zemeckis, 1985); y, ya más acá todavía, 12 monos, de Terry Gilliam (1995), basado en el corto La Jetée (1962), una de esas pequeñas maravillas a las que nos tenía acostumbrados Chris Marker.
Ahí Tienen a Luis Varela enUn español en la corte del rey Arturo.
Varias de esas películas tienen un rasgo común: los protagonistas viajan para modificar el pasado, porque sus decisiones en el presente han sido un desastre. Ojalá pudiera volver atrás, así que, dicho y hecho: Kitty Pride(Ellen Page) te manda de regreso, cambias las cosas y arreglas el desaguisado. X Men: Días del futuro pasado entra dentro de esta categoría. Pero mientras que en películas como Regreso al Futuro, Terminator o 12 monos el espectador viaja a un momento que desconoce –pasemos de puntillas sobre el exabrupto de Regreso al Futuro II-, esta nueva entrega de La patrulla X dirigida por Brian Singer se enreda en un pasado del que tenemos bastantes noticias gracias a las seis entregas anteriores. Y les aseguro que, en algunos momentos, el lío es morrocotudo. Así que harán bien en ver la película acompañados de un friqui de la saga que se precie. O en tomársela como lo que es, una aventura "paralela". Olvídense de parte de lo que saben, o creen saber y recordar, y disfrútenla sin más. Sin tratar de enchufar las cosas o de encontrar las grietas.
La película está basada –libremente- en Días del futuro pasado, una de las tramas más populares desarrollada a lo largo de los números 141 y 142 (1981), y la mejor noticia es que recupera a Brian Singer como director. De agradecer, especialmente esos pequeños toques de humor que siempre suelta aquí y allá en sus trabajos. Nos encontramos frente a una cinta de superhéroes en la que, por momentos, lo dramático gana peso frente al efecto especial desmedido; eso sí, sin llegar a una nolanización trágica de los personajes. Una pena. Tenemos reunidos nada menos que al Profesor Charles Xavier (James McAvoy/Patrick Stewart) y a Magneto(Michael Fassbender/Ian McKellen) por partida doble, a Lobezno (Hugh Jackman), a Tormenta (Halle Berry), a Mística (Jennifer Lawrence), a Bestia (Nicholas Hoult), a Iceman (Shawn Ashmore) y a Rogue (Anna Paquin); a Quicksilver (Evan Peters) haciendo de las suyas-los mejores efectos especiales le pertenecen-, a Bishop (Omar Sy), a Colossus (Daniel Cudmore) y a Blink (Bingbing Fan). Para algunos, lo mejor que le ha pasado a la saga cinematográfica desde sus inicios. Y con un malo interesante, el Dr. Bolivar Trask, interpretado por ese maravilloso actor hijo de una profesora de música y un vendedor de seguros llamado Peter Dinklage.
La mejor esencia siempre viene en tarro pequeño. Como el peor veneno. A aquellos que se acerquen a verla, una última recomendación: siempre hay que aguantar hasta el final de los títulos de crédito. Hasta el final, final, no hasta que se encienden parcialmente las luces de la sala. Porque, chicos y chicas, llegaApocalipsisa la saga.