Papel del abogado en mediación

Publicado el 25/11/2016 a las 10:57
por Maite Ruiz Aquerreta
Nos parece que puede resultar interesante para el lector, hacer algunas especificaciones acerca del papel que juega el abogado “de parte” en el proceso de mediación.
En Mediación Navarra formamos un equipo multidisciplinar de carácter jurídico y emocional. Uno de los principios de la mediación como ya hemos dicho alguna vez y ya es conocido por todos, es la imparcialidad, neutralidad y equidistancia del mediador en el desarrollo del proceso y respecto de las partes implicadas.
Esto qué quiere decir exactamente y qué relación tiene con el título del post?
Las personas que acuden a nuestro despacho y nos hacen la demanda de solucionar un asunto bien sea con su ex, con un vecino, con un cliente, con un hermano o con quien sea, de las primeras cosas que tienen que contarnos, y sobre las que nosotras indagamos es en la atención o asesoramiento jurídico con el que cuentan.
Es fundamental para la mediación que exista dicho asesoramiento, porque nuestra función como mediadoras no va a ser asesorar, sino solo mediar, ¡que no es poco!
Si las dos partes tienen ese asesoramiento garantizado por un profesional del derecho, que es una persona de su confianza, puede ser mucho más fácil llegar a un acuerdo.
Si ninguna de las dos partes tiene ese profesional abogado, podemos hacer dos cosas:
1.- informarles de la necesidad que puede haber para el correcto desarrollo del proceso, que estén asesorados por un profesional ajeno a nuestro despacho
2.- iniciar la mediación y en función del desarrollo de la misma y de las decisiones que haya que tomar, ver si puede ser o no necesaria la intervención de un abogado que les asesore a cada uno de ellos.
Para recomendar uno de los dos puntos anteriores, haremos primero un análisis del conflicto y de sus variables (ver post titulado Conflictología).
Puede ocurrir también que uno de los dos tiene abogado y el otro no.
Cómo actuamos ante esta situación?
Por el principio de buena fe, honestidad y transparencia que rigen en la mediación, ambas partes en conflicto deben conocer esta realidad. La persona que tiene abogado, puede continuar con su apoyo, y el que no lo tiene, según sus conocimientos del asunto o capacidad de decisión en el tema, puede ser recomendable que contrate un abogado que le dé tranquilidad y seguridad en su toma de decisiones y en la firma y asunción de acuerdos.
Los abogados tienen su sitio y desempeñan un rol muy importante para la consecución de acuerdos de sus clientes. Son profesionales aliados de los mediadores y nos necesitamos mutuamente para ser capaces de trabajar de la mano velando por el interés de aquel que se encuentra en un momento de sufrimiento o de dolor por atravesar una etapa de incertidumbre a diferentes niveles.
Nunca el mediador va a sustituir al abogado, ni viceversa, pero hace falta que los abogados perciban a sus compañeros mediadores no como amenaza a sus intereses, sino como refuerzo o vía de solución de los problemas de sus clientes de manera rápida, eficaz, confidencial, voluntaria, discreta y más económica que un procedimiento judicial.
¡Seguimos en contacto!