Necesitamos des-aprender

Publicado el 06/05/2016 a las 11:24
por Maite Ruiz Aquerreta
No sabía cómo titular este post, y tal vez el elegido no es el más acertado. El contenido me sugería otras posibilidades, como Recuperar lo perdido, Volver a relacionarnos o Re-aprender a comunicarnos. Tras darle algunas vueltas (esto de poner títulos me resulta difícil y me hace admirar más, si cabe, a los periodistas) me he decantado por este: Necesitamos des-aprender.
Voy a desarrollar la entrada al blog y al final veremos si he acertado o podía mejorarlo..espero vuestra ayuda y complicidad ;)
Como podéis imaginar, vienen a nuestro despacho parejas que son padres y madres, que se encuentran en su peor, última y definitiva crisis de pareja. Ya han tomado la decisión, a veces entre los dos, a veces uno de ellos, de que lo único que pueden hacer es divorciarse. Todavía conservan un mínimo de relación entre ellos, no mucha, pero si la suficiente para decirse que quieren hacer esto, que va a ser lo último que hagan juntos, “por las buenas”.
Nosotras les felicitamos por el alto nivel de madurez y responsabilidad que demuestran al querer abordar de esta manera un divorcio y de cómo el hecho de hacerlo así, les va a ayudar a transitar por este duelo de una manera menos dolorosa (el sufrimiento va a estar ahí, no lo van a poder evitar y tampoco lo deben “tapar”). Por supuesto, les damos nuestro recetario de ventajas, desde las emocionales a las económicas, pasando por el ahorro de tiempo. Les decimos la verdad: les vamos a acompañar, vamos a procurar guiarles en el proceso, vamos a ayudarles a cómo hablar con sus hijos, con su familia, con sus amigos. Pero les advertimos también de que se van a enfadar entre ellos, con nosotras, con la mediación y ¡hasta con el vecino del quinto! No va a ser fácil, no va a ser cómodo, no va a ser ni siquiera a veces lógico, pero tienen que confiar en sí mismos, en su pareja, y en nosotras para no perder la paciencia y llegar al final.
Y empezamos. Y pasa todo eso que les hemos advertido que pasará: se enfadan entre ellos, con nosotras, transitan por su crisis con más miedos e incertidumbres de las que pensaban y hay varios momentos en los que desconfían de la mediación, quieren más la confrontación que la colaboración y amenazan con romper “la baraja”.
Son esos momentos en los que nosotras como mediadoras tenemos que sacar de nuestra caja de herramientas todos los “destornilladores”, los “alicates” y hasta el juego de llaves” allen” de Ikea (esto es un guiño a la casa sueca que hizo un anuncio con Manuel Pimentel como mediador estrella).
En la mayoría de los casos, no siempre (la caja de herramientas no incluye varita mágica, no nos engañemos), conseguimos reconducir la situación y concluye con acuerdos.
Una vez alcanzado el pacto, el consenso y redactado el tan ansiado convenio regulador, comienza una nueva etapa de sus vidas. No es el final de nada, aunque ellos lo vean así, sino más bien el principio.
Y aquí es donde se justifica el título del post. Si ahora que ya no somos pareja, pero seguimos siendo padres y vamos a tener que tratar tantos y tantos temas en torno a nuestros hijos. si a partir de ahora que vamos a necesitar hablar y escuchar a este otro/a, del que ahora mismo no queremos saber nada, es el momento en el que tenemos que dar un paso más en nuestra relación como ex pareja.
Nosotras recordamos a nuestros clientes recién divorciados que lo único que termina con el divorcio es la convivencia, ¡nada más! Siendo padres, la relación continua y el vínculo, por supuesto también.
Y es ahora cuando deben empezar el proceso de des-aprender:
1.- Des-aprender que los divorciados están enfrentados
2.- Des-aprender que los hijos no son míos, siguen siendo nuestros
3.- Des-aprender que con el divorcio termina nuestra relación
4.- Des-aprender que los vínculos se pueden romper conscientemente
5.- Des-aprender que los divorciados no se miran
6.- Des-aprender que el amor se acaba con el divorcio
7.- Des-aprender que no hablar es no comunicarse
8.- Des-aprender que la razón manda en el corazón
9.- Des-aprender que mi felicidad y la de los que me rodean, no tiene que ver conmigo
10.- Des-aprender que lo tuyo no me importa porque estamos divorciados
Y esta lista podría seguir..
Ahora diréis si mi título era o no apropiado.
¡Seguimos en contacto!