Napoleón Bonaparte

Publicado el 19/08/2016 a las 13:09
por Maite Ruiz Aquerreta
Hace unos días, el 15 de agosto exactamente, descubrí en twitter, que uno de los trending topic del momento (una de laspalabrasofrasesmás repetidas en un momento concreto), era Napoleón Bonaparte.
Me sorprendió y despertó mi interés. Quería saber qué es lo que hacía que en ese momento Napoleón Bonaparte se hubiera convertido en actualidad e inspirado a tanta gente en el mismo momento.
Lo primero que descubro, es que era su fecha de nacimiento. Napoleón nació un 15 de agosto allá por 1769 (247 años) y era esto, su fecha de nacimiento, lo que le traía de nuevo a ser una figura de actualidad en el siglo XXI.
Las alusiones a Napoleón en twitter iban acompañadas en múltiples ocasiones por frases que dijo en vida y que han pasado a la historia como grandes pensamientos recogidos en pocas palabras.lecciones de vida y pensamientos filosóficos.
Busqué entre sus frases, alguna que me sirviera para hablar de la resolución de conflictos, y encontré esta:
“Solo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés”
Efectivamente esas dos palancas mueven a los hombres, y en la resolución de conflictos son elementos fundamentales para la consecución de acuerdos.
Para encontrar acuerdos entre posturas enfrentadas o alejadas, son muchos los miedos que se presentan en las mentes de los mediados: a la nueva realidad, a los cambios de su día a día, a la imagen que los demás tendrán de mí, a la humillación, a la sumisión, a ser juzgado.y son estos miedos los que de una manera, que a veces puede ser inconsciente, están sosteniendo y sustentando el conflicto. Son miedos irracionales, creencias que se encuentran en la parte que podríamos decir “profunda” o no reconocible por nuestro intelecto. Son parte de nuestra personalidad, adquiridos por nuestra experiencia, por aprendizaje vicario (modelos cercanos de los que aprendemos) o por formar parte de nuestro sistema familiar. Y son en la mayoría de las ocasiones, miedos (pensamientos o creencias) paralizantes. Frenan nuestra conducta y no permiten que pasemos a la acción.
En mediación, tratamos de hacer ver a las personas que si no racionalizan primero, aceptan y rompen con sus miedos, no van a poder perseguir sus intereses y no van a poder seguir en su vida con la confianza con la que lo hacían. Pueden llegar a sentir la frustración de no obtener lo que realmente desean por no ser capaz de superarlos.
Se hace necesario realizar un ejercicio de análisis consciente de los mismos para que las personas mediadas caigan en la cuenta de que en la base de sus comportamientos se encuentran estos miedos, y deben trabajar para romper las barreras que les impiden tomar decisiones que les permitan seguir con su vida.
El otro elemento “palanca” que mueve a los hombres, es el interés. En la resolución positiva de conflictos, en la mediación, hay que conjugar el interés con los miedos, y el acercamiento de las posturas de las que parten los mediados, se producirá solamente si conseguimos como mediadores hacerles ver que comparten intereses, que la resolución y consecución de acuerdos les atañe a los dos y son capaces de encontrar lo que les une, lo que comparten y lo que quieren los dos, superando aquello que hoy les separa.
Miedos e intereses, dos elementos tremendamente importantes en el proceso de mediación, en los que el mediador debe indagar con los mediados, desde la confianza que se crea en el espacio de mediación, para que las personas implicadas en el conflicto encuentren la combinación perfecta que haga que se abra su “caja de caudales” y obtengan la satisfacción mutua que el acuerdo les ofrece: ¡un tesoro por descubrir!
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