Mediación mercantil (3 y último)

Publicado el 30/10/2016 a las 16:53
por Maite Ruiz Aquerreta
Pedro se puso en contacto con el asesor de la empresa B y le expuso su visión acerca de la posible solución al conflicto abierto entre las empresas, a través de mediación.
Enrique (así es como se llama el asesor de la empresa B), había oído algo acerca de la mediación, pero no tenía ninguna experiencia o referencia al respecto. No obstante, pensó que podía resultar. Llamó a su cliente y quedaron en verse en su despacho. Citó también a Pedro para que fuese quien les expusiese directamente en qué consiste la mediación y pudiera responder a las preguntas de su cliente.
Era urgente, así que se citaron al día siguiente a las 10.00h. Pedro les contó las ventajas, los plazos, el coste, las posibilidades y todo lo que vimos en la entrada anterior acerca de la mediación. Tras una reflexión por parte del gerente de la empresa B y unas cuestiones menores que Pedro consiguió aclarar, se plantearon quien debía ser el mediador/es que garantizaran la imparcialidad y neutralidad necesaria.
Buscaron juntos en internet y contactaron con un despacho de profesionales del derecho y otras materias. Quedaron con ellos. Irían Enrique y Pedro a esa primera reunión. Los gerentes quedan al margen de la elección del mediador y depositan esa confianza en sus asesores.
Enrique y Pedro visitan dos despachos de mediadores y eligen uno de ellos, les parecen personas con experiencia y habilidades suficientes como para llevar con solvencia el asunto. Incluso les convence que la mediación la dirijan 2 profesionales de diferentes disciplinas.
Y contratan el servicio.
No exponemos su desarrollo y sus acuerdos por confidencialidad con los clientes, pero si podemos decir que se obtuvo una solución pactada satisfactoria para ambas empresas.
De manera urgente se acordó reanudar el suministro de tela para garantizar la producción. Con este primer acuerdo se recuperó en parte la confianza de años que existía entre las dos empresas que se había visto mermada y desde ahí se comenzó a trabajar conjuntamente llegando a acuerdos que garantizaran la viabilidad a futuro de ambas empresas.
La mediación duro dos meses y medio, en los que se realizaron 4 sesiones. En la quinta se firmaron los acuerdos.
Los gerentes en todo momento contaron con el apoyo y asesoramiento de Pedro y Enrique para salvaguardar sus intereses y estar seguros en la firma de los acuerdos. A las sesiones de mediación acudieron los gerentes. Tuvieron la oportunidad de exponer cada uno sus posiciones, intereses y necesidades. Fueron analizando esos intereses de cada uno, pero también los intereses comunes. Abandonaron esas posturas que al inicio de la mediación les impedían ver la situación de la otra empresa y trabajaron de manera colaborativa en la búsqueda de soluciones que iban más allá de lo comercial (alguna fue muy creativa), para tender esos puentes que ambos necesitaban para la rentabilidad desus empresas.
Hoy en día siguen con su relación comercial, y en el seguimiento que se hace unos meses tras la firma de los acuerdos, Pedro y Enrique nos dicen que no se ha producido ningún incumplimiento. En un primer momento hubo alguna discrepancia respecto a la operativa de los acuerdos, pero una vez aclarada ¡todo va viento en popa!
¡Seguimos en contacto!