Las destrezas del mediador

Publicado el 29/04/2016 a las 12:10
por Maite Ruiz Aquerreta
En los últimos encuentros de mediadores a los que hemos asistido, se ha planteado una cuestión a debate: el mediador, nace o se hace?
Y sobre ella, hay diferentes visiones, todas ellas perfectamente argumentadas y como en cualquier otro asunto, las posturas pueden ser muy diferentes y en ocasiones muy cercanas. Hay tantas opiniones como personas opinando.
Yo, como todos, también tengo mi respuesta a esta cuestión, que por supuesto, vale tanto como la de cualquiera. Pienso como punto de partida, que la mediación, como profesión de las denominadas “de ayuda”, requiere una actitud por parte de quien la ejerce. Tiene un gran componente de vocación y debe tener como elemento primordial, la orientación hacia las personas, un alto nivel de interés por el trabajo con personas. Esto, para mí, serían los componentes naturales que debe traer de casa el mediador, los que van en su ADN.
Acompañados, claro está, de las habilidades que también debe poseer de manera natural, como son: comunicación, empatía y un profundo respeto por el otro, sin juzgar.
Estas actitudes y habilidades, serían el componente natural del mediador. Pero no es suficiente. Hay un segundo elemento fundamental, que es, como ya estaréis sospechando, la aptitud.
El mediador debe dotarse de conocimientos, competencias y estrategias que le dan la formación y la experiencia, para realmente ser un profesional preparado y competente.
Me he hecho la pregunta, de sobre qué aptitudes debe formarse un mediador y me ha salido una lista de 10 (me encanta hacer listas ;)..) a la que por supuesto os animo a sumar otras. La he cerrado en este número porque me ha parecido lo suficientemente redondo, pero desde luego no es una lista terminada
Ahí van:
1.- Saber preguntar: preguntar es un arte.no solo para indagar y conseguir información, sino también para conseguir que las personas construyan una historia común en la que re-encontrarse
2.- Buscar empatía: por supuesto debe hacer sentir a los mediados que son comprendidos, pero también tienen que empatizar entre ellos y es ahí donde el asunto se complica
3.- Confrontar: enfrentar al mediado a su realidad para que pueda modificar su discurso y sea capaz de hablar desde el yo.que es mucho más difícil que hablar desde el tú
4.- Vender: la mediación tiene que venderse entre la población, que todavía no ha salido a comprar la mediación. Hay que dar un paso hacia delante para que nuestro entorno amplíe perspectivas y se convenza de que la mediación es para su asunto
5.- Paciencia: esta es una de las grandes virtudes del mediador que debe trabajar día a día. El tiempo juega un papel importantísimo en lo que se refiere a los momentos emocionales en los que están los mediados
6.- Buscar respuestas creativas o soluciones innovadoras. Que los mediados sean capaces de encontrar alternativas de solución que les satisfagan a ambos por muy “alocadas” que parezcan
7.- Escuchar activamente: esto incluye un montón de estrategias de comunicación verbal y no verbal que hay que aprender y entrenar: parafraseo, reformulación, asertividad, rapport, actitud, etc
8.- Pasar de la confrontación a la colaboración: debe conseguir que los mediados se vean y se reconozcan como aliados y se necesiten mutuamente para resolver juntos
9.- Manejar las emociones que aparecen durante el proceso: los mediados pasan por diferentes momentos emocionales que si no manejamos adecuadamente, pueden bloquearles. Hay que procurar que salgan y fluyan de manera que les permitan el tránsito por el duelo y puedan mirar al futuro. Emociones como: culpa, vergüenza, ira, odio, amor.
10.- Saber negociar: en toda mediación hay un proceso de negociación que el mediador debe manejar y solo desde el conocimiento y manejo de las técnicas de negociación será capaz de guiar a los mediados para que los acuerdos sean aceptados libremente y sean sostenibles. Aquí es donde el mediador tira de herramientas como: negociación distributiva, mapa mental, árbol de decisiones, etc..
Como he dicho ya, esta lista no es cerrada y por supuesto no es perfecta. Solo es la mía y la que me sirve para concluir, respecto a la pregunta que nos hacíamos al principio de este post, el mediador nace y se hace. Las dos cosas. Tiene que poseer unas habilidades naturales y a la vez estar en permanente formación para obtener nuevas estrategias que le ayuden a desarrollar sus competencias y buscar la eficacia y la eficiencia, incorporando a su hacer diario, todo aquello que sume y potencie cualquiera de los 10 puntos de la lista.
NOTA IMPORTANTE: El artículo 11.2 de Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles dispone que el mediador deberá estar en posesión de título oficial universitario o de formación profesional superior y contar con formación específica para ejercer la mediación, que se adquirirá mediante la realización de uno o varios cursos específicos impartidos por instituciones debidamente acreditadas.
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