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El rincón del mediador
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La sagrada Comunión

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La sagrada Comunión
Actualizada 22/05/2016 a las 19:16
por Amaya Sanz Oricain

Este fin de semana fui invitada a la comunión de la hija de una amiga mía, divorciada desde hace 5 años. El divorcio fue bastante duro para ambos y aunque finalmente lo firmaron de mutuo acuerdo, la relación entre ellos es prácticamente nula. A pesar del tiempo, y de que cada uno ha rehecho su vida, la relación no ha mejorado y la comunión de su hija ha sido un motivo para empeorarla.

 

comunion

 

Las celebraciones de nuestros hijos, y más concretamente, las comuniones, son momentos en la vida de las parejas divorciadas con hijos, difíciles de afrontar. Lo sabemos todos, como también sabemos que a veces la situación se complica ¡hasta límites insospechados!

Y es que hace unos meses, todos dudábamos de que finalmente se celebrara.

Desde el inicio del asunto comenzaron las discusiones entre mi amiga y su ex. Él no estaba de acuerdo con que su hija hiciese la comunión. Mientras mi amiga es creyente (aunque no muy practicante, todo hay que decirlo) él es agnóstico declarado y siempre ha manifestado sus ideas y sus no-creencias. Estas diferencias no supusieron ningún problema durante el matrimonio, estuvieron de acuerdo en casarse por lo civil, pero también en bautizar a su hija, y llevarla a un colegio religioso. Con estos antecedentes, parecía que la comunión no iba a suponer ningún problema. Y sin embargo, no hizo más que abrir la caja de pandora.

Así que nos encontramos con que la madre quería que su hija hiciese la comunión y el padre no. Pese a esto, la niña comenzó hace dos años la catequesis. Como no estaba acordado por los padres que la niña hiciera la comunión, pasó algo bastante común: el día que la niña tenía catequesis y le tocaba estar con su padre éste no la llevaba. Esto no hizo más que aumentar las discusiones entre ellos que ya se producían incluso delante de la niña.la pequeña sufría y ya no sabía si quería hacer la comunión. Hubo cambios en su comportamiento en catequesis: apatía, desobediencia, poca o nula participación.su humor y su actitud empeoró, pasó de ser una niña dulce y feliz a estar continuamente triste y enfadada.

Mi amiga llamó a su abogado para consultarle como podía obligar a su ex a llevar a la niña a catequesis y poner solución a esta situación, pero no podía obligarle, así que habló con la parroquia para que dejasen a su hija hacer la comunión aunque fuese a catequesis cada quince días.

Y con este panorama de tensiones y discusiones, mi amiga se vio allá por Enero, organizando la comunión de su hija: fecha, restaurante, invitados, vestido.presupuesto, presupuesto, presupuesto. Claro la comunión tiene unos gastos y como se trata de algo que hace nuestra hija, deben ser asumidos por ambos progenitores. Y aquí es donde se produjo la batalla campal: La reclamación de los gastos de la comunión de mi amiga a su ex.

Escuadrón de abogados con sus mejores estrategias de defensa, intervención de los abuelos queriendo asumir los gastos para que se celebrara la fiesta en paz, niña que no hacía más que llorar cuando se le mencionaba la comunión, o cuando sus amigas hablaban felices del tema

 

batalla

 

Y así iban pasando los días. El 22 de mayo que en Enero parecía tan lejano, se iba acercando, y solo pensar en tener que pasar todos juntos el día fingiendo algo que no eran, no hacía sino empeorar la situación Cómo podemos comportarnos cordialmente cuando estamos en medio de una lucha legal?

Con este panorama, en abril me llamó mi amiga y me contó la situación: todo lo que había pasado, que no se hablaba con su ex más que para lo estrictamente necesario y por correo electrónico, que nuevamente se veía obligada a tener que interponer una demanda para que pagase los gastos derivados de la comuniónme contó también cómo le había afectado a la niña y todas esas preocupaciones le impedían dormir bien (tenía que medicarse para poder descansar). Yo le hablé de la mediación, de que si lo intentaban las cosas solo podían mejorar. Ella pensó que sería imposible que él acudiese a mediación, pero él acudió. Los dos estaban sufriendo en esta situación.

Para el día de la comunión de la niña las cosas han dado la vuelta, el asunto de los gastos está solucionado, mi amiga y su ex vuelven a tener una comunicación más normalizada, de nuevo han sido capaces de tomar decisiones conjuntamente, y la niña luce radiante y feliz.

Y ayer pasamos todos un día estupendo. ¡Merece la pena intentarlo!

 

im-posible

 

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