El Forofillo

De pucherazo a pucherito

El juego de Osasuna ha pasado de enamorar tras el confinamiento a dar ganas de llorar

El Forofillo en tiempos del coronavirus
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El Forofillo en tiempos del coronavirusJAVIER IBORRA
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Fran Pérez

Publicado el 06/12/2020 a las 18:35

Lágrimas. Es lo que le asoman a uno a la ventana de estos ojazos cuando ve jugar a este Osasuna, ramplón, sin alma, sin corazón, desacertado, sin plan, sin apuesta, sin rumbo. Lágrimas de tristeza porque la apuesta de Jagoba se ahoga bajo una lluvia que otrora era nuestra aliada contra equipos foráneos, máxime si venáin del sur y no estaban acostumbrados a batirse bajo las gotas. Lágrimas de pena por el juego que se ve. Osasuna comenzó la jornada bajo la sombra de un pucherazo y la termina haciendo pcuheritos. Saltan las alarmas.

Los casi 12.000 socios se citaban en unas votaciones para elegir la Asamblea General del club, esos casi mil representantes que deben de ser los ojos y los oídos de la afición, de los verdaderos y reales dueños del club que se resiste en tiempos de crisis a convertirse en Sociedad Anónima (lo de Deportiva, viendo el juego, ni lo mentamos) en un domingo que llegaba bajo las dudas por la insistencia de tener una actitud en exceso dirigista desde la directiva actual. Muchos han sido los casos de gente que se ha pronunciado con un "A mí me han llamado" o "Me han propuesto que me presente". Olor a tiempos pretétitos que creíamos olvidados.

La jornada electoral, teñida de estigma pucheril, dejaba a los 815 socios presenciales como testimonios de que Osasuna es centenario y que los que lo dirigen son temporales, como las nubes, que se colocan en lo más alto pero terminan pasando. Siguiendo con el símil, Osasuna es nuestro cielo, y venimos de una época en la que lo que nos han sobrado han sido ladrones. No vamos a cambiar a unos rufianes por otro. El que quiera robar ya sabe, a los caminos, como hizo Curro Jiménez.

Y mientras que el cielo rojillo decidía a sus imparciales (esperemos) representantes, el equipo calentaba motores para recibir a un Betis en horas bajas. Aunque no es que los nuestros llegaran en horas altas, ni medias si me apuran. Un punto en cuatro partidos y con la necesidad de empezar a sumar tres de una tacada en el arranque de un mes de diciembre que puede marcar el futuro rojillo. Pues tal y como hemos empezado se presenta más oscuro que el sobaco de un grillo.

Volvían al once Aridane, Brasanac y Torres. Un equipo titular que nos sabíamos de carrerilla donde se siguen echando de menos los laterales ofensivos y atacantes, máxime cuando arriba sacamos a Budimir y Enric, dos torres que sin ser gemelas, llenan su currículum de remates de cabeza más conocidos como testarazos. Pero claro, si planteas una idea de juego con dos rematadores natos pero no pones centradores la cosa pinta chunga...

Chunga se ha quedado la propuesta de Jagoba. Lo que hace unos meses nos encandilaba empieza a aburrirnos. No por la monotonía, que si por lo menos se suma, nos apañamos. Pero es que no sirve, míster. Sintiéndolo en el alma, o se regresa a las alas centradoras o se da un giro de 180 grados y se apuesta por otro fútbol. Porque con lo visto no nos da ni para comernos el turrón. A ver cómo llegamos a Reyes.

Torres no juega. Enric molesta a Budimir, Facundo y Aridane hacen de las suyas y Rubén García está muy lejos de su mejor estado de forma. Sólo el regreso de Calleri dio cierto aire positivo en una nueva jornada de derrota. Incapaces de disparar a portería en los más de 90 minutos que tuvieron, con centros laterales blandos, bombeados, cómodos para la zaga bética y con la enésima muestra de que Osasunil es el remedio para los males mil.

Osasuna resucita al equipo que se lo ponga enfrente. Lo hicimos hace una semana con un Barcelona lleno de dudas al que el Cádiz le mojó la oreja. Y ahora hemos ayudado al Betis de la amiga Clarita, que respira y se va a los 15 puntos en una Liga tan igualada en la que los de Pellegrino sólo nos sacan 4 puntos y en la que todos los equipos se empeñan en pasar a los culés, en clara crisis. Tranquilo, Ronald, nosotros no os pasamos.

Estamos en puestos de descenso. 12 jornadas, 11 partidos, 11 puntos. La media no engaña. Con 38 sería un milagro salvarse, así que toca dar un cambio de rumbo, un golpe de timón. Porque sinceramente ver a este Osasuna jugar como lo hace nos empaña los ojos, no de emoción, sino de pena y de tristeza. Y la situación actual, a la espera de la vacuna y con unas Navidades sin poder ver a la familia, ya es bastante triste como para que nuestro equipo agudice en la herida.

Lo único medianamente positivo a estas alturas es, precisamente, el momento en el que nos encontramos. Hay tiempo para cambiar, hay tiempo para mejorar. Pero hay que trabajar mucho. Jagoba debe estudiar mucho al equipo, decidir a qué quiere jugar y cómo, seguir fiel a una idea que le rente. Porque la actual está visto que no funciona, los rivales nos mojan la oreja y corremos el riesgo de sufrir una infección de tímpano, aunque para esto por lo menos existen gotas.

Bronca. Y gorda. Semana de reflexión. El club, a dejarse de zarandajas en las urnas y centrarse en lo que importa, en lo deportivo. Y los jugadores, a hacer propósito de enmienda y a empezar a dejarse la vida en cada partido. Jagoba dijo que diciembre es un mes clave y que los cinco partidos que hay, cuatro ligueros y uno de Copa, son vitales. Desde luego que la vida nos la van a quitar si juegan como contra el Betis. Toca espabilar, toca pasar de pucherazos y pucheritos. Queremos reír, que la vida ya tiene bastantes desgracias tal y como está...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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