El placer de los pequeños detalles

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Fran Pérez

Publicado el 20/01/2019 a las 14:27

Impossible is nothing, que rezaba la campaña publicitaria de una archiconocida marca deportiva alemana, de tres barras, pero cuyo nombre no daré (qué leñe, que paguen y les saco hasta foto). El amigo Arrasate decía el otro día que mejorar los números de Osasuna en El Sadar es casi imposible. Casi, amigo Jagoba. Casi. Pero no imposible. Y si no, aquí lo tienes. Por tu culpa, por tu gran culpa... Imparables en El Sadar, a nada que mejoremos fuera un pelo no salimos de la tabla y pasamos al Huesca en Primera.

 

Tres hombres y un banderín, Nacho Vidal, Rubén García y Salva Sevilla. El placer de los detalles... PUY PORTILLO

 

Un taconazo, un impulso, un cuero suelto, un acorde de tambor... La vida la llenan los pequeños detalles, la pintan los colores de las cositas que vamos observando, oliendo, saboreando o palpando. El sonido del cuero sobre el tapete verde, del contacto de una bota con el esférico, de la parábola que dibuja en el aire como una saeta de Cupido rumbo al corazón del aficionado. Los detalles que nos dan la vida.

Detalles de futbolistas supremos, como Rubén García. Cuando parece que la puerta de las opciones del pase, de la salida o de la conducción se cierran llega el talento de este ladrón de bota blanca y encuentra la filtración imposible. O esa mano derecha, fuerte, poderosa cubierta por un guante y que no ceja en el empeño de evitar que una falta magistralmente lanzada se cuele en tu portería, como en el caso del otro Rubén en la falta de Salva Sevilla.

Mantener los ojos abiertos. Eso hizo el MVP del encuentro de Osasuna contra el Mallorca, Kike Barja, un canterano que ya casi se ha ganado el título de don Kike por la mejoría que está demostrando. Quiso sentir, quiso oír y quiso acariciar, pero sobre todo quiso ver el envío de Rubén García, confió en el pestañeo de Reina para no atrapar el envío cubierto de cicuta. Y como gran observador, Barja la robó, Barja se giró y Barja abrió la lata. Minuto 3, incluso el escaso paso del tiempo nos daba un premio maravilloso en la matinal de fútbol.

Los domingos son para la misa. Y para el fútbol, padre. Porque por la mañana se puede ir a jugar, se puede ir al monte, se puede bajar a El Sadar. Este año, la última opción se está antojando deliciosa. Como el regreso a casa tras una dura semana de trabajo, donde te espera el amor, la manta, el sofá y el calor de la familia. Esos detalles que hacen que una mañana fría, con capota gris sobre nuestras cabezas, vaya tornándose en una cálida y alegre.

Jagoba es el culpable. Jagoba y su chamarra ajustada, con cara de pastor norteño presentando el queso del año, con su sencillez, con su callada sapiencia, su chispazo de temperamento que hace que sus chicos no bajen la guardia y presionen. Desde el minuto 1 y hasta le minuto 93. Aquí remamos todos, altos, bajos, gordos, flacos, feos, guapos. Y lo mismo con las chicas, pero sabemos que el lenguaje es inclusivo a veces. Esa grada que no se pierde ni un detalle cuando juega Osasuna...

Cuando combina Osasuna los unicornios lloran de alegría. Y este año están dejando sin lágrimas a los caballos alados que viven en el arco iris, ya que los nuestros combinan mejor que las pasarelas de moda. El patrón con el que Arrasate ha confeccionado este equipo es digno de las top models, o de los top models, otra vez con el inclusivismo. Ese juego les hizo acreedores de la victoria.

El detalle del tiempo, de las partes, de las medias entregas en esto del fútbol. Unos 45 primeros minutos en los que se gana desde el segundo 150 merced a la pillería de Kike Barja. Con ocasiones para marcar, pero también con acercamientos rivales. Es LaLiga 123, al escondite inglés, donde los rivales son todos peligrosos, todos buenos. Y otra entrega, la segunda, con un arranque un poco despistados pero con el asentamiento del equipo, de la grada, de las sensaciones y de un triunfo que se adivinaba seguro.

No es adivino Kike Barja, pero adivinó el carril abierto para ganar carrera. Kike se va, Kike se va, Kike se va... Y Torres le birla el gol a Rubén García, adelantándose a su compañero en boca de gol, a la defensa, al tiempo. 2-0. Sonrisas abiertas, detalle de palmas, alegría en la grada y el rival con los brazos bajados, exhaustos al ver que tanto esfuerzo no da recompensa. A ellos no...

Nosotros, contentos. Una matinal dominical fenomenal, oigan. Haciendo de El Sadar el feudo del que menos puntos de han escapado de la categoría, sólo dos empates y el resto victorias. Y asoma el Almería en el horizonte, en un caminar hacia la puesta del sol en el que no pesan las piernas y donde el orgullo del osasunismo cabalga a nuestro lado. Una pena que el partido tenga que ser en Andalucía, pero incluso allí seguro que el equipo encuentra algún detalle...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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