Creo que Jagoba es un elfo... ¡Sí, lo es, sí, lo es!

thumb

Fran Pérez

Publicado el 23/12/2018 a las 14:24

No sé si habéis visto el anuncio de marras de esa cadena de tiendas comerciales cuyo logotipo es un triangulito verde con el nombre comercial en blanco, algo al estilo El Tajo Británico pero con palabros cambiados. El caso es que estas Navidades han optado por la relación filopaternal en la que un niño ve a su progenitor como si fuese un elfo mágico que hace posible todo en estas fechas tan señaladas. Todo ello, como siempre, acompañado por la canción de turno que se va a convertir en el hit de las fiestas, con el estribillo machacón de "Creo que mi padre es un elfo. ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es!". Pues eso nos pasa a los rojillos. Y es que creo que Jagoba es un elfo...

 

Jagoba Arrasate hace magia en el banquillo durante el encuentro del Municipal de Reus. LFP

 

Osasuna cierra 2018 con una victoria lejos de Pamplona, la segunda a domicilio. que supone añadir un nuevo escalón al asentamiento del proyecto de Arrasate, un técnico que ha hecho que la ilusión regrese al osasunismo como hacía tiempo no estaba. Jagoba es un elfo, mágico, sí, lo es, sí, lo es... Porque nos ha devuelto la felicidad, algo que cobra mayor importancia en estas fechas de turrón, peladillas y asados familiares.

Creo que Jagoba es un elfo... Porque ha recuperado a Roberto Torres, porque ha asentado al equipo, porque tiene una retahíla de gnomos de rojillo, aunque en Reus iban de blanco, que se ponen las pilas y curran más que los enanitos amigos de Blancanieves. Pico y pala, pico y pala, pico y pala... Y así es como se consiguen los resultados, con trabajo y una chispa de magia.

Sí, lo es, sí lo es. Un elfo que ha conseguido que El Sadar sea todo lo contrario a la cabaña de Papá Noel, de donde todos salen con regalos, y lo ha tornado en la casita de chocolate de la bruja a la que ningún equipo quiere volver. Pero triste para los de fuera, ya que los de casa la estamos gozando, a lo loco, bastoncillos de caramelo y lluvia de chocolatinas, para regocijo de los dentistas...

Estas Navidades van a ser buenas para la parroquia rojilla. Porque tras el último encuentro en el Municipal de un agobiado Reus, que no pinta bien, ya son 32 los puntos que se atesoran en la bolsa. Se mantiene el tirón de los de arriba, estamos en puntos de zona de promoción y a cuatro, que pueden ser como mucho cinco, respecto al ascenso directo. Todo ello en un año en el que se comenzaba proyecto o venía nuevo timonel. Y llevamos sólo 19 jornadas...

El encuentro de Reus fue un pelín anárquico en el que destacaron el olfato goleador de ese killer llamado Juan Villar, la seguridad demostrada en la portería por Rubén Martínez y el nuevo pasito en la recuperación (y mejora) de Roberto Torres. Los tres, apoyados como siempre por el resto de gladiadores y por los suplentes, amén de los aficionados rojillos desplazados a tierras catalanas, cimentaron el triunfo que, por aquello de ser de Osasuna, no dejó de ser sufrido.

Los rojillos, si bien parecieron saltar con la caraja de los encuentros que se juegan a la hora de la misa matinal y dominical, supieron reponerse al arranque descolocado gracias a la labor de Rubén, que quería despedir el año con un rosco en su portería. Carlitos Clerc le echó una mano salvando lo que él no podía sacar, como el empalme de Linares un minuto antes del único gol del encuentro. Será la magia de Jagoba? Porque creo que Jagoba es un elfo... ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es!

Cabalgada rojilla, cuero que termina en la derecha, Roberto Torres centra, uno de los centrales no despeja con rotundidad y el cuero muerto lo recoge, gustoso, Juan Villar, para colocarlo en la escuadra izquierda. Inapelable, impepinable, ley del fútbol: quien perdona... Porque en un minuto pasamos del 1-0 al 0-1, con una diferencia de cien metros de una portería a otra. Para que eso pase hace falta algo de suerte...

La segunda parte dejó varias cosas claras. La primera de ellas, que Osasuna es un equipo que funciona al ritmo de un Íñigo Pérez que dejó en el banquillo a los quilates de Fran Mérida y que es un conjunto en el que suman todos a la hora de trabajar. La segunda, que el proyecto se asienta, que saben lo que quieren, cómo lo quieren y cuándo. La presión que hicieron los rojillos todo el encuentro fue de notable alto. Y la tercera es que tenemos a un goleador en estado de gracia, un Juan Villar que todo lo que toca lo convierte en gol.

El encuentro fue bonito, Osasuna pudo marcar más goles, ya que dispusieron de ocasiones claras. Brandon contra Badía falló un uno contra uno, como Rubén García en la segunda parte, que hizo lo propio. Tras la expulsión de Clerc, en el tramo final, incluso a la contra Xisco y Barja pudieron sentenciar. Y cuando hacía falta apretar los machos, ahí que estaban Unai, David y compañía. Y todo ello bajo la batuta del ilusionista Jagoba.

Creo que Jagoba es un elfo... ¡Sí, lo es!¡Sí, lo es! Porque nos ha devuelto la alegría, nos ha devuelto la ilusión y nos ha devuelto a Osasuna. Vale que los gnomos que corren son los que al final ganan, empatan o pierden. Pero la ilusión no nos la va a quitar nadie, ya que en 19 encuentros llevamos 32 puntos y estamos ahí arriba. Y cuando empiece 2019, ya veremos. De momento, a disfrutar las fechas en familia, a pasar unas felices Pascuas todos los rojillos del mundo (y los que no lo son, obvio) y que 2019 nos traiga lo mejor. Yo, mientras tanto, voy afinando. "Creo que Jagoba es un elfo..."

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora