Osasuna se Mata con las mates

Publicado el 02/06/2018 a las 22:56
Osasuna o cómo tirar al garete un 70,3 por ciento de posibilidades de lograr el objetivo. Ahí es nada, oigan. Si es que al final se veía venir, que si no la pifiábamos contra el Lorca en Pamplona, la pifiábamos en Pucela. Estaba en los escritos. Y como se ve que las matemáticas no son lo nuestro, la lógica se ha impuesto. Vicandis a un lado. Y es que esta Segunda en la que nos quedamos, porque queremos, claro, se va aponer muy bonita la próxima campaña. Con el Dépor, Las Palmas, el Málaga, el regreso del Mallorca y los que no suban. Porque de Numancia, Zaragoza, Sporting y Valladolid sólo va a subir uno. Ahí es nada...
Fracaso total del proyecto. Sin paños calientes. Ni los fichajes de Braulio, casualidad de la vida que deja el Valladolid y los pucelanos se meten en promoción, privándonos a nosotros de lo propio, ni la labor de Diego Martínez y su plana mayor. Se fichó con talonario, se hizo un equipo NBA en la Segunda para acabar muertos, ahogados en la misma orilla. Es hora de sacar los sables y depurar responsabilidades. Plantilla, cuerpo técnico, dirección deportiva... No se ha logrado un objetivo mínimo que era el casi obligatorio.
No puede ser que esté en tu mano meterte en playoff y tires a portería una sola vez en 90 minutos. No puede ser que se concedan faltas peligrosas con tal insistencia que al final Hervías, maldita maldición de exrojillos, te la clave superando con facilidad una barrera de mantequilla. No puede ser que ellos calienten la semana por la designación de Vicandi, un árbitro vasco, y los pucelanos se crean que Navarra es la cuarta provincia vasca. Agitando el nogal para coger los frutos durante el partido. Y Osasuna? No puede ser...
El Valladolid puso el grito en el cielo porque el trencilla para el vital encuentro era vasco. Podría haber hecho lo mismo Osasuna, ya que el impresentable de Portugalete tenía de media cuatro tarjetas por partido. Media que sobrepasó de largo. Todo por la semana calentando el encuentro, que deja clara muestra de que el Valladolid sabía qué se jugaba, mientras que Osasuna iba de sobrado con ese 70,3 por ciento de probabilidad en la mochila.
Primera parte para meterla en una cápsula y comercializarla junto a la Dormidina o cualquier tratamiento para dormir como angelitos. Y eso que Osasuna se acercó para el primer minuto a los dominios de Masip, pero poco más. Borja Lasso prolongó su estado pésimo de juego y no apareció en toda la hora que estuvo sobre el verde. Desubicado, sin acierto, sin presencia, apenas rozó el cuero. Y esto hizo que Mérida y Torró sufrieran más de la cuenta por el centro. Y de una de esas veces que nos superaron, falta de Mérida y chicharrico de Hervías. 1-0 y a la caseta.
Osasuna estaba fuera del descenso. A tomar viento la bicicleta. Ni 70,3 por ciento ni cien por cien algodón. Hacía falta marcar. Pero el Valladolid se encargó muy bien de sacar ese oficio del que tanto han carecido los rojillos este año. Somos conejos y en Pucela no iba a ser diferente. De ahí que la primera falta que hizo Lillo fuera protestada por toda la plantilla albivioleta, incluidos los jugadores del filial. Vicandi, con sonrisa socarrona, lo dejaba en una falta y parecía decir "no os paséis, que tampoco ha sido para tanto". Pero debió serlo.
Porque en una jugada en el área con Mata cayendo ciento tres veces en el forcejeo con Lillo, al tal Vicandi le sobró aire para chiflar, señalar penalti y largar al lateral rojillo. Agita, agita, que queda alguna nuez. Y ésta cayó acompañada de helado, de gol de penalti y de postre, chulería del máximo artillero de la categoría ante Manu Herrera. Chulería sin amonestación, claro. Haber hablado vosotros, inocentones, a lo largo de la semana...
Y aún y todo David tuvo el 2-1. Y aún y todo Unai remató un par de córners. Y aún y todo, a última hora, un gol de la Cultural en Soria y otro del Huesca en Oviedo nos metía. Pero no hubo gol rojillo. No hubo gol en Soria, para desgracia de la Cultural Leonesa que se derramó a la Segunda B ni hubo gol en Oviedo, que los aragoneses andaban de resaca por el ascenso.
Y ahora? Pues a seguir trabajando. Diego tiene otro año más de contrato. Como Braulio. Lasso y Rober, dos de los destacados en el tramo final, vuelven a sus lugares de origen a seguir creciendo. Y habrá bajas. E incluso altas. No sabemos si se dará una palmada sobre la mesa y se cambiará todo o habrá continuidad. Yo prefiero lo segundo, con ajustes necesarios. No hay portero de recambio, falta un killer, alguien en el centro de campo. Cositas normales.
Lo que no va a cambiar es nuestra pasión por Osasuna. Pese al fracaso de temporada. Porque una y otra vez hemos estado ahí, vamos a seguir estando ahí y seguiremos estando ahí. Los Braulios y Diegos pasan, los Sabalzas y Canales vuelan, los Xisco, Mérida, Flaños y demás se retiran. Pero Osasuna va a ser eterno para nosotros y el prxóimo año volveremos a enfundarnos la camiseta, volveremos a colocarnos la bufanda y volveremos a chillar "Somos un equipoooo...".
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!