Esta sí que es nuestra canción

thumb

Fran Pérez

Publicado el 12/05/2018 a las 22:46

Mientras el que suscribe anda dándole a la tecla ahí que andan 26 países dejándose la voz en Lisboa, en el Altice Arena, para tratar de ganar el Festival de Eurovisión. España, con la navarrica Amaia y su chico, Alfred, actuaron los segundos, mientras rojillos y carbayones estaban en el vestuario tras una primera parte que nos había dejado los oídos tocados ya que los nuestros habían desafinado. 0-1 perdían. Ni el gallo de Manel Navarro, oigan...

 

Sergio Herrera se hace grande ante Linares, autor del tanto del Oviedo. Buena tarde para Osasuna. BEGOÑA GOITIANDÍA

 

El caso es que el compositor Diego tocó las teclas en el vestuario, arengó a sus músicos, movió a los instrumentistas, mandó calentar con gárgaras y gorgoritos a Mérida y David Rodríguez y componía otra canción para ver si, de una vez por todas y diez partidos después, lograba el triunfo y los twelve points que se tradujeran en tres en la tabla, hasta los 60 y a uno de la promoción.

La verdad es que el encuentro arrancó con el mismo once musical que había triunfado en Tarragona, un concierto cerca de las playas de Salou donde tantas veces nos hemos bañado los navarros. Y ese once desafinó en más de una ocasión, pero sobre todo cuando tenían que dar el do de pecho les salió la del canto de la rana. Cu-cú, cantaba la rana. Y cu-cú cantaba la zaga rojilla.

Porque un robo en el centro, un mal repliegue y unos huecos tremendos entre los centrales dejaron a Linares entrar hasta la cocina y batir a placer a Sergio Herrera. "Du yu for yu loooooooveeeee...", con medio gallinero en la garganta de los futbolistas de rojo y dolor en las orejas del respetable. 0-1, sabiendo que los grupos roqueros de Numancia y Sporting habían fracasado en sus respectivos conciertos y que si se ganaba a los de Anquela se les pasaba en la tabla.

Leche con miel, arenga y gorgoritos. A afinar los instrumentos, a ser conscientes de que lo mejor es triunfar, a lo Pablo López en Baluarte, petándolo y agradando al respetable. En busca canción, mi canción, tú canción, nuestra canción. Y no es el anuncio del Titanlux, con el color. Es el deseo de una grada con ganas de cantar triunfos, que diez jornada sin ver ganar a los tuyos duele...

Saltó el tenor Fran Mérida al verde y la cosa empezó a acompasarse. Los sones de Osasuna empezaron ser melódicos, el fútbol fluía, la sonata cobraba forma. El juego empezó a discurrir por la clave de sol mientras el Oviedo trataba de dar el do de pecho. Pero fue Osasuna el que apretó los sí bemoles, y con el tono del Séptimo de Caballería se fue en busca de la meta rival.

Lasso, siempre Biorja Lasso, sacó el estribillo de sus melodía balompédica y filtró uno de sus pases que suenan a gloria para la carrera del incordioso Rober Ibáñez. Y el extremo tocó el cuero, lo desplazó y recibió la salida arrolladora del meta del Oviedo. Penalti, música de silbato del pitolari para certificar una pena máxima más clara y meridiana que el lalalala de Massiel. Y Mérida sacó el violín, para dibujar con su arco el empate.

El director de la orquesta, don Diego, se desgañitaba en busca del hit, tratando de dar la vuelta al marcador y colocar a su equipo en primera posición de los superventas. O, por lo menos, hacer una melodía que opte a subir a las listas de éxito la próxima temporada. Por ello puso a David Rodríguez en el campo. Por ello y porque Xisco estaba derrengado, afónico, sin oído y más dolorido que nosotros tras escuchar más de una de las canciones de Eurovisión...

El primer remate del talaverano se fue fuera por un pelo. El segundo, a la jaula. Pero anulado por un fuera de juego de esos que sólo le señalan a Osasuna. Y es que estamos más que acostumbrados a esa cantinela. Y cuando parecía que nos íbamos a quedar con un punto, que por lo menos sumábamos, llegó el alarido, el último son de la melodía perfecta, el acorde que ponía el broche final a nuestra canción. Lillo envió la corchea y David metió el tobillo. Sutil, suave, como canta nuestra Amaia. "Siento que marco por primeeeera veez..." Y gol.

Bien cerrados. Bien defendidos, Tirando de estrategia Amarrategui, que diría ese presidente de nombre Mariano. Aguantando el estéril chaparrón del Oviedo, desgañitado en hacer una canción de protesta, de respuesta que dejara a las claras su mal cuerpo tras ser remontados. Para tratrar de arreglar esa situación con la que Amparines estaba a disgusto. Pero no pudo ser, amiga Amparo. Allí ganasteis, aquí era el momento de nuestra canción. La canción de la victoria. La canción de Osasuna.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora