Calva, a botes, a huevo...

Publicado el 11/03/2018 a las 20:36
La pintan calva, la ocasión me refiero, ojito. De esas ocasiones claras, que te las deja un compañero a botes sobre la línea de gol, como se las da Messi a Suárez o Modric a CR7. A huevo, con yema, clara, cáscara y hasta el aceite al punto de calorcito para que solo quede echarlo a la sartén y merendarte una tortilla. Con o sin pan. Aunque ya se sabe, pan con pan comida de tontos aunque, también es cierto el otro de dame pan y dímelo... Tonto.
Tontos, o cara de eso, se nos quedó a la parroquia rojilla tras el pseudopartido del Carlos Belmonte. Queda mucho para que regrese Xisco? Dicen que asoma ya en el horizonte. Y es que si al final se nos quedó cara de Azarías en los Santos Inocentes, "Milana, bonita...", ni os cuento cómo tenían los semblantes los manchegos gracias al pitolari de turno, Que son malos, ridiela, estos colegiados que campan por nuestras ligas. Malos... y peores. Pero es lo que hay. Hoy por ti y mañana por mí.
El tal Figueroa Vázquez no se debió marchar de Albacete con Migueliros de La Roda. Y si lo hizo fue porque los compró. Si no lo reconocieron o, en su defecto, si lo hizo antes del encuentro. Porque fue dar el pitido de inicio y empezar a hacer amigos en ambos equipos, especialmente en los de blanco. Contentos andaban en la andanada, gritándole en la reanudación todo tipo de flores del estilo "guapo, tipazo, torero" y cosas así. O eso parecía desde la tele.
Osasuna y Albacete. Dos equipos unidos por la Bruja de Campanas y otros lazos como Erice o Acuña. Navarros en tierra de molinos, exrojillos de blanco. Los manchegos fuera de la UVI a merced del que obró el (los) milagros en Pamplona. Y con objetivos casi similares. Un triunfo lanzaba a los castellanos hacia la promoción. A los rojillos, hacia los puestos de ascenso directos. Por eso el partido se presentaba como una buena ocasión para ambos.
Es lo que suele pasar cuando dos gallos de similar peso se pelean. Que quedan sin cresta y en empate técnico. No hay K.O. Pese a que a los rojillos se les puso la cosa a huevo. Con superioridad numérica desde el final de la primera parte y, sin embargo, con la misma pegada que el once titular de Toys 'R' Us. Madre qué bisoñez, qué inocencia, que poco mordiente y qué ganas de que vuelva Xisco, ya que no tenemos delanteros.
Aunque salten dos que presuman de serlo. Porque David y Quique llevan unos partiditos que parece que les han echado mal de ojo. No es que no acierten a rematar, que no lo hacen. Es que ni los controles, ni los pases, ni las jugadas o los desmarques. Por no hablar de que se diluyen en más ocasiones de las necesarias en un diálogo de protestas contra los trencillas que les da lo mismo que su puntería. Rien de rien.
Las ocasiones las pintan calvasy los rojillos se fueron del Carlos Belmonte con más greñas que una comuna hippy. No se pueden desperdiciar oportunidades así, con uno más (o uno menos ellos) y encima dando la imagen que se dio. Tras una primera parte seria, aguantando la salida con el cuchillo entre los dientes de los de Martín, que ellos sí que salen en casa así, aguantando el despliegue de Erice y Susaeta en el centro, aguantando las brazadas de Bíttolo y compañía en los saques de banda.
El propio Bíttolo a punto estuvo de marcar en la más clara de los locales, a los pocos minutos de juego. Pero poco a poco entre Arzura, Torró y Lasso fueron equilibrando la balanza y la cosa se emparejó. Cincuenta para cada lado, y el pitolari aburrido. De ahí que comenzara a dar el concierto, a lo triunfito, sacando tarjetas y repartiendo amonestaciones como Cáritas comida en este nuestro país que ya, dicen, ha salido de la crisis. Repartió tanta sopa que a Saveljich le cayeron dos platos. Y a la ducha antes de tiempo, claro.
Con toda la segunda parte por delante. Con superioridad numérica. Con varios defensas rivales amonestados, a los que buscar las cosquillas. Con el aviso de que al pitolari chitón, que es más rápido en desenfundar las amarillas con los políticos en meter la mano a las cajas, sean A, B, C o J. Y nada. Ni con esas. Qué más queríais? Pintada calva, que os la pongamos a botes y sin complicaciones, a huevo? Pese a todo fijo que la echáis al limbo...
45 minutos de nada. Bueno, de un semiremate de Torró con la rodilla que iba para gol, pero Tomeu Nadal lo impìdió. Y poco más. Con unos laterales empeñados en no centrar, sino en pegar a los rivales como si estuvieran en el mata-pollos. Con unos delanteros más estériles que el pitorro de una boina. Con un centro del campo hiperpoblado que se empeñaba en buscar unas bandas que no rompían. Ya podían seguir jugando dos días más que se vuelven a Pamplona sin marcar...
Ocasión perdida. Y encima una ocasión buena, de las de campanillas. Un triunfo que te llenaba de moral, te daba galones y te hubiese metido en la cuarta plaza, o con los mismo puntos, y dejando a tres al que te viene pisando los talones que no es otro que el próximo visitante de El Sadar. El Zaragoza. Con lo bien que nos están yendo las cosas en casa este año. ¡Madre mía, cómo se presenta el choque! Bueno, aunque no se pinte calva, aunque no nos la pongan a huevo ni a botes sobre la línea de gol, por lo menos vuelve Xisco. No?
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!