Pues que sea la media neozelandesa...

Publicado el 10/02/2018 a las 22:26
Recuerdo antaño, cuando Osasuna era fuerte en Pamplona y El Sadar era un fortín donde las estrellas mundiales se achicaban, que nuestro equipo trataba de hacer la temporada basándose en una máxima: la media inglesa. Esta dicta que los partidos se resumen en victoria en casa y empate fuera. Cuatro puntos cada dos jornadas que, cuando se prolongaba en el tiempo, te hacía subir como la espuma de las fiestas de las discotecas ibicencas. Ganar en casa, empatar fuera. Media inglesa. Y de ahí, al cielo europeo y a la eternidad balompédica...
Este año en Pamplona estamos padeciendo el mal del grande, del Real Madrid, para que me entiendan. Y es que es muy difícil ver ganar a los nuestros en la vieja Pamplona, tan caro como hacerse con bictoins o que a partir de mediados de mes haya gulas, que no angulas, en las neveras de este país. De ahí que la máxima de la media inglesa falle en su concepción. Pero no contentos con eso, acabo de encontrar la solución. Que nadie se me alarme, que todo es cuestión de geografía.
Si la media famosa de marras nació en las islas de la Gran Bretaña, y estamos haciendo justo a la inversa, a saber, empatar en casa y ganar fuera, vamos a ser lógicos y coherentes y trocar la media inglesa por la media de las antípodas de Gran Bretaña. Y para eso nos tenemos que ir a Nueva Zelanda. Algo más al sur, pero tampoco vamos a ponernos tiquismiquis. Así que podemos decir que la marcha perfecta de este año es la media... neozelandesa. Y asunto arreglado.
Porque claro, otra podría ser obligar, o mejor dicho, pedir, solicitar y/o tramitar ante los gerifaltes de turno si es posible que Osasuna juegue todos los partidos a domicilio. Así, en plan motero de Teleburguer o Maxipizza, disputar lo que queda hasta el final como visitante. Dados los números, para abril estamos en Primera, oigan. Y para junio, preinscritos en la Champiñons League. Porque sin la presión del público local los de Diego Martínez parecen soltarse como tripas tras ingesta voluminosa de laxnate...
El caso es que el encuentro de Osasuna en el Juegos Mediterráneos fue, para el menda lerenda, de lo mejorcito del año, si no el mejor. Serios, dominando, controlando, abortando el poco peligro del rival que, curiosamente, lo creaban nuestros propios defensas. Sabiendo apretar y marcar en un momento clave, la hora de juego, casi haciendo el segundo en otro arreón y cerrando todo hasta el pitido final del Varón Aceitón, mireusté, que así bautizaron al michico de pitolari de turno.
Bien atrás, bien en medio, bien arriba. Bien en la portería, frenando los zambombazos de Alcaraz, un tío que a poco que se siga destilando así asciende de equipo en breve, bien la dupla Torró-Mérida, creando, rompiendo, distribuyendo, con Lasso entonado, con Barja apareciendo más tarde de lo habitual, pero dejándose sentir cada vez que lo hacía. Y bien los dos de arriba, que habían pecado en jornadas anteriores de Xiscodependencia, sin acoplarse, sin llegar a dar el pasito necesario. Esta vez Quique y David se conjugaron de maravilla y el segundo anotó, lo cual es importante para alguien que vive del gol.
Osasuna ganó al Almería demostrando que es el mejor visitante de esta Liga 123, al escondite inglés. Y ahora vuelve a Pamplona a jugar contra el Reus. Se supone, se espera, podría ser que los catalanes sean un rival asequible para dar un triunfo a la parroquia navarra, que se encuentra extraña con este equipo que le da alegrías fuera y casi penas en casa. Aunque en esta categoría la cosa está apretada, ajustada a más no poder. Tanto que el patrocinador bien podría ser alguna marca de pieles, más que una entidad financiera...
Media inglesa, media neozelandesa. Como fuere, los rojillos suman ya 42 puntos y volvemos, a la espera de cómo acaba la jornada, a los puestos de playoff. Se escapan por arriba el Cádiz y el Huesca. Pero sigo diciendo que hasta el último minuto del último partido de la última jornada no se va a saber si hay pescado vendido, bacalao secando o ranas en el estanque. Lo único que es cierto a estas alturas es que la media neozelandesa nos gusta, pero estaría mejor si viene acompañada de, por decir algo, una jaca. No? Y no me refiero a una equina, que conste...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!