Cumpleaños feliz

Publicado el 21/01/2018 a las 18:27
Hoy no os voy a hablar de Borja Lasso, que no Pablo, que ése entrena a baloncesto, ni de Fran Mérida. No vamos a tratar el juego de los rojillos contra la Cultural Leonesa, ese triunfo que ni asomó en el aplazado del Nàstic pese a ser superiores y que contra los leoneses llegó, de aquella manera, pero llegó, que es lo que importa. Hoy vengo de celebración, de cumpleaños, de onomástica. No, no es por los 31 añitos que cumplió al arrancar el mes mi nena guapa. Es porque este año se cumplen cuatro décadas, 40 años, de un tal Mazinger Z. Y el menda lerenda, cuando arrancó su breve pero intensa carrera balompédica de renacuajo, que le llamaban a uno Casculi, lo hizo de portero. Y tenía dos héroes a quien admirar e imitar: Luis Miguel Arconada y, como no podía ser de otra manera, Enrique Basauri. Alias 'Mazinger Z'.
Del primero poco se puede decir. Fue, si no el más grande, de los más grandes porteros del mundo para el que suscribe. Felino, seguro, internacional, un dandi bajo el larguero con una elasticidad encomiable. Pero como tuve la suerte de nacer, sin elegirlo, ojito, en Pamplona, es lógico que lo de casa tire más. Por eso el más grande de todos era Enrique Basauri Arbulu, meta vizcaíno que militó en Osasuna del año 1980 al 1984, esa época en la que uno empezaba a descubrir el fútbol. Y desde la grada siempre cantábamos la misma cuando el gigante de Elorrio salía a despejar: "Puños fuera". Igual que el robot gigante de la serie de cómic manga, Mazinger Z.
Basauri era Mazinger Z con sus puños fuera. No había Afrodita con la versión femenina, esos "pechos fuera" que, dada nuestra candidez, la veíamos sin malicia y como un arma contra los malos malucos aunque, a fuerza de ser sinceros, nunca se llegó a pronunciar la frase en toda la serie.Pero ahí que estaba Basauri, defendiendo la meta de aquel Osasuna, recién ascendido a Primera, dirigidos por don Pepe Alzate, con ilustres como Lecumberri, Macua, Castañeda, Mina, Lumbreras, Bayona, Iriarte, Enrique Martín, Iriguíbel y Echeverría, un once de quilates que nos apasionó a una generación que empezamos a pintar alguna cana que otra.
Mazinger Z cumple 40 años, al calor de una generación que fue a EGB, que conoció a Zruspa y Naranjito, a Curro, la Expo de Sevilla con el Cobi de Mariscal, que creíamos que con el año 2000 se iba a acabar el planeta, que corríamos detrás de un balón Mikasa FT-5 en campos de arena, de tierra, de cal o grises. Campos despellejarodillasdonde las rabonas, colas de vaca y fantasías no eran sino sueños imposibles. Fútbol de otra época que encuentra su reflejo hoy en día cada fin de semana, cada jornada.
El puesto de portero es ingrato. Lo digo por experiencia. Si no cometes errores, pasas sin pena ni gloria. Te puedes pegar todo el encuentro sin hacer nada y en una, en un fallo, un despiste, una falta de concentración, te condenas y, por ende, te condenan. Osasuna siempre ha alardeado de tener buenos porteros. No sólo Basauri. Vicuña, Biurrun, Unzué, López Vallejo, Sanzol... Un largo etcétera de cancerberos que hoy en día, aunque venidos de fuera, siguen manteniendo la meta a cero o, en su defecto, cuajando buenos partidos. También es el caso de Sergio Herrera, aunque lleve unas jornadas un poco más bajo.
Un lanzamiento potente de Señé, una mano demasiado fuerte, una palomita efectista, que no efectiva. Un 2-1 en el marcador y a apretar el cerete. Es lo que tiene esta Segunda División, que si te relajas, cualquier equipo te hace un reloj. Un reloj, un móvil de última generación o un chalé en las afueras. Que por mucho que te adelantes con el gol psicológico del descuento de la primera parte, chicharrazo de Fran Mérida, o que amplíes la ventaja con un gol del debutante Borja Lasso, te sale un Señé y te hace un chirgo.
Gracias a nuestros intereses pudimos celebrar el 40 cumpleaños de Mazinger Z sin que el portero fuera protagonista negativo. Tanto Palatsí como Sergio Herrera honraron a los guardametas que han defendido las porterías de El Sadar con buenas actuaciones. No inmaculadas, porque la verdad es que cada vez lo ponen más difícil. Y tampoco marcaron, como lo hizo el portero del Lugo, Juan Carlos. Pero dieron seguridad a su defensa, abortaron más de una ocasión y, en el caso del rojillo, pese a encajar un gol, colaboró en el triunfo.
Osasuna está en puestos de playoff. Y viajamos a Huesca, a casa del líder. Eso sí que es un encuentro con morbo, fuerte, de altura y de los que gustan jugar. Porque un triunfo rojillo en El Alcoraz comprimiría un poco una clasificación que se ve que hasta el último día va a estar abierta. Para nuestro disfrute, para los que aplaudimos a Iriguíble, para los que jaleamos a Arconada. Para los que admirábamos a Mazinger Z, ese Basauri, con su "Puños fuera"...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!