Silencio, balón que rueda...

Publicado el 15/10/2017 a las 22:41
Como si de una película se tratara, mejor dicho, como si de un rodaje fuera. Así es como vamos a tener que estar esta temporada. En silencio, callandico, sin levantar la voz, sin aplaudirles demasiado, o echarles demasiadas flores, o felicitarles o agasajarles. En silencio, callados, mutismo total. Vamos a tener que estar pensando que cada jornada es como un funeral, respetuoso silencio, bocas cerradas sin hablar, ni para bien ni para mal. Y no, no es porque haya censura. No es por no hablar, que si hay que hablar, se habla. Es porque si hablamos, si alzamos un poco la voz, igual con la misma despertamos del sueño...
Porque eso es en lo que estamos. En un sueño. En un maravilloso y dulce sueño con sensaciones placenteras, cuasi orgiásticas. Con este equipo no se puede estar en otra dimensión que no sea la onírica. Porque cuando una racha positiva se alarga, cuando no son dos, ni tres, ni cuatro partidos sin perder, sino que son ocho, es cuando podemos empezar a hablar de ensoñación, de dulce sensación de alegría que se va perpetuando jornada tras jornada.
Soñamos en rojo y en rojo nos despertamos. Con la defensa más segura de la categoría, que sólo de penalti conejo nos marcan los rivales. Y eso cuando los marcan, claro. Con un centro de campo que maneja, que lucha, que achucha a los rivales y coordina al once, a los de arriba, a los de abajo. Y con una delantera que enamora, que aunque no marque, juega de maravilla. Crean peligro, generan jugadas, acción, desbordes. Y ese Xisco, más largo que un día sin pan pero que hace con el balón lo que Tamarit con las cartas...
Silencio, porque con Osasuna el balón rueda. El cuero es mimado. Y si encima enfrente le pones a otro equipo que viene en racha, que llega de dos empates y dos victorias, que mima el balón, que es el vecino aragonés, el primo maño, miel sobre hojuelas. Porque ver a Osasuna y Zaragoza siempre es una gozada, más cuando ambos proponen fútbol, cuando el cuero va de lado a lado, los porteros cobran protagonismo y las jugadas se hilvanan de un lado a otro.
Callemos. Pero no por no hablar para criticar, aunque todo es mejorable. Es mejorable el chillido en forma de zancadilla tonta que da Fran Mérida para que se adelanten los maños. Es chillido el de rabia de Oier, capitán que está ganándose a pulso las papeletas para ser el estandarte de este equipo, reivindicando su juego, callando bocas que hablan por hablar y anotando de magistral cabezazo el empate. Haciendo buena la importancia de la estrategia en esta Liga 123 tan necesitada de goles.
A la chita callando, Osasuna sigue arriba. A un punto de los perseguidores, a tres del séptimo, que no juega la promoción, a diez del descenso. Porque esta competición está tan ajustada que no hay que perder de vista ninguna de las opciones. Salvo que se haga una campaña insultante, como el Levante el pasado año, lo demás va a ser estar concentrados todos y cada uno de los 42 partidos. Quedan 32, sin abrir mucho la boca ya estamos arriba...
Sin hablar. Sin rechistar. Sin quejarnos. Trabajo, que luego se ven los frutos. Y así está ocurriendo con la apuesta de Braulio, con la de Diego Martínez, con la del equipo. Vamos a levantar la voz única y exclusivamente para animar, en casa o fuera, como ese medio millar de rojillos que se acercaron a La Romareda a volver a hacer grande un Zaragoza-Osasuna. Qué bonito es el fútbol cuando es bonito, cuando la disputa se queda en el verde y cuando los 22 pelean hasta la última gota de sudor por la victoria. Aunque se termine en empate...
Chsssss. Silencio, se rueda. La película del ascenso. El sueño de los osasunistas. Vamos a seguir de puntillas, sin meter ruido, sin gritar, sin echar demasiadas flores a los futbolistas o al míster. Calladitos, que estamos más monos. Punto en boca. Sellados los labios. Porque si estamos en silencio, podremos seguir soñando con lo imposible, podemos seguir paseando por las nubes, podemos seguir despertando cada lunes con una sonrisa en la boca, fruto de la felicidad que nos trae el mundo de los sueños. Pese a que sea muy real. ¡A por el Barça B, soñadores!
¡Hasta le muerte, Forofillo hasta la muerte!