Sin sorpresa copera

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Fran Pérez

Publicado el 12/01/2017 a las 21:09

Os ha pasado alguna vez que empezáis a leer un libro y, cuando lleváis 100 páginas, os asalta la sensación de que es un piedro?Pero pese a ello seguís, insistiendo, hasta la última letra?Y encima, para colmo de bienes, resulta que es un pedazo de libro que te deja boquiabierto y extasiado? Algo similar podíamos haber esperado de la vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey en Ipurúa. Que empezara mal y terminara con, por lo menos, un triunfito. Sin operación ni música, pero una victoria que refrendara la línea positiva iniciada con el empate agónico contra el Valencia y con motivo de la llegada de Vasilio al banquillo. Pues no. Resultó ser un piedro total.

 

Uno, dos, tres cuatro, cinco jugadores del Eibar y un rojillo asomando por allí, escondido. Resumen perfecto de la eliminatoria. EFE

 

El partido de vuelta, condicionado por el apabullante 0-3 de la ida a cuyo final cuentan los rumores que se llegaron a las manos en el vestuario rojillo, no pasó de ser un entrenamiento con público, luz y televisión. Porque jugaron el Eibar C contra Osasuna B (más que nada debido a que la plantilla navarra es tan justica que no podemos sacar el C, serían los Promesas). Porque los nuestros no crearon ni media ocasión de gol. Y encima con los dos porteros tocados, ojo...

Los menos habituales demostraron por qué lo son.Que no es culpa suya, aunque es cierto que ninguno aprovechó la oportunidad para desquitarse y demostrar al míster que puede contar con él para algo más que ser recambio. Nada. Ninguno. De los 15 utilizados, sólo Mario y por lesión de Nauzet. Al resto me da que les queda el papel de sparring en los entrenamientos y rascar algún minutillo de aquí al final. Con suerte, si destacan, podrán tener buena prensa para salir rumbo a otros destinos...

Pedro León decía al finalizar el encuentro, ante los micrófonos, que el partido fue triste y sin goles, "pero es lo que hay". Pues sí, Pedrito. Razón me llevas. Triste como la sopa de un asilo o el bocata de un niño pobre, lleno de aire y sin apenas miga. Pero repito, es lo que hay. Cuando en la ida has pasado por encima a un equipo empeñado en hacerle la cama a su míster (y que no me vengan diciendo que para nada, ya que Caparrós se llevó de Pamplona la cama, el somier, el tresillo, la terraza y todos los muebles de la cocina por su rajada en Leganés), pues queda eso. Un partido desagüe para que se desfoguen los menos habituales y para que el respetable desconecte durante dos horas del tedio de la vida cotidiana.

Piedro total. O truño. Un encuentro del que no se puede rescatar nada. Pero de verdad que nada. Ni ganas, ni juego, ni ocasiones, ni combinaciones... Por no haber no hubo ni ocasiones del rival, ni cagadicas en defensa, ni polémicas arbitrales... 90 minutos más añadido de regalo total, de juego insustancial y de entrenamiento vacío. Adiós a la Copa, adiós. Hola, Liga. Vamos a por lo que interesa, a por la salvación...

Sin apenas tiempo de sacar conclusiones, salvo que no se encajó ningún gol (cosa destacada por otra parte y que habla bien de la defensa, condicionado por el rival, ojo) llega el partido en Granada. Primera de las 21 finales que les restan a los rojillos. Con problemas en la portería que esperemos se solventen. A ver si la chavalada sigue enchufada, a ver si corren y juegan como contra el Valencia, más concretamente como la segunda parte. A ver si se consigue la primera victoria de la 'Era Vasilio'. Porque hay que empezar a sumar de tres en tres si se quiere salir del pozo.

El libro de la Copa se cerró sin un 'Y fueron felices y comieron perdices'. Ni tan siquiera hubo un giro dramático, un meterlo algo de emoción como hiciera Las Palmas en el Calderón, un marcar un golito para esos incondicionales que acudieron a Ipurúa a ver a los rojillos. Nada. Tostón. Sopor. Tedio. Aburrimiento. Pues nad,a que se quede en eso. Porque si lo que de verdad buscamos y necesitamos es emoción, en la Liga la vamos a tener. A raudales, claro. Por eso, a darle fuerte y a por el Granada. Con o sin camas...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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