Tres de tres, y descanso

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Fran Pérez

Publicado el 01/09/2013 a las 01:50

Vamos camino de convertirnos en equipo de récord, peñita. Pero además de verdad. Porque el tercer peor arranque en la Liga de la historia rojilla, con tres derrotas consecutivas en otros tres partidos, ya es un hecho. A nuestro favor habla que las anteriores no se descendió, pero bueno, vamos a darle tiempo al tiempo que con el entrenador que tenemos, todo es posible. Porque de las tres veces que hemos arrancado con tres derrotas en los tres primeros partidos, dos lo han sido con Mendilibar en el banquillo. Vamooooooos, que nos vamos...

 

El líder gana, el colista pierde. Aunque a la grada nos siente mal, es lo que hay. EFE

 

El caso es que en el partido más largo de la historia del osasunismo, contra el Villarreal y que comenzó en agosto y terminó en septiembre, Osasuna volvió a hacer lo mismo que nos acostumbra a hacer en los últimos partidos. Y si me apuráis, en los últimos años. Es lo que tiene la insistencia, tesonería, cabezonería o llámalo X del míster. Con la defensa adelantadita, con un delantero nato y alehop, a verlas venir. Pero claro, lo que parece que no se ha dado cuenta Mendilibar es de que el resto de entrenadores hacen su trabajo y le buscan la vuelta a la trampa. Balones bombeaditos a la espalda de la zaga esa tan adelantada y metros para correr a por el porterico.

Cani se jartó de meter balones a la espalda de una defensa que parecía nueva. No sé qué diantres le pasaba a Arribas, si estaba más pendiente de encontrar alguna oferta del Sevilla por los suelos o qué, y a Loties, que con la excusa del idioma parece no aclimatarse. Todo ello sin mentar a la presencia de Oier en el lateral derecho, por la lesión de Bertrán y con Damiá en el banquillo. En la reanudación se vio lo que confía el de Zaldibar en Damiá, sacándolo al lateral y recuperando a Oier en el pivote. En fin, Serafín... El caso es que el equipo trató de mover el balón, pero claro, la ausencia de pretemporada hizo que no supieran qué diantres hacer con el cuero en las botas. Ni desdobles, ni repliegues, ni ataques con orden, ni presión coordinada, ni ocasiones claras... Si a toda esta cesta de despropósitos ya le sumamos que los de atrás, los cinco, ojito, que ni Andrés se salva de la quema, me andan fallones, apaga los focos que hoy no arramblamos ni medio punto. Y tal cuál que nos fue. El Villarreal había ganado dos de dos. Osasuna había perdido dos de dos. La lógica se iba a imponer...

Pocas ocasiones rojillas en el inicio, y esto empieza a ser una constante. Ya ni me acuerdo del último partido en el que los nuestros salieron a la carga, con el cuchillo entre los dientes, mirada roja de furia y acoquinando al rival. Ahora saltan en rollito caniches, bien acicaladicos ellos, con su gominita, su camiseta adidas, sus medias bien arremangadicas, sin pulseras ni pendientes pero luciendo morenito fashion total... Y claro, con semejantes pintas, te viene el que sea y te hace un roto. Y el Villarreal nos lo hizo cuando y como quiso.

Porque tras el arranque de gaseosa, mucho gas pero poca gracia, los amarillos vieron la autopista por nuestra izquierda, vieron el espacio entre el último defensa y Andrés y entre Cani (magistral al pase) y Jonathan Pereira (este chavalillo es un diablo veloz, inteligente y peligroso) nos avisaron con un par de ocasiones. Y el cántaro, la fuente y tralarí-tralará llegaron con el primer gol. Calcado a una jugada previa que no terminó en chicharro por falta de puntería, pero dos veces no te van a perdonar. Y ahí que Perbet se adelantó a su marcador, regateó a Andrés, le dejó que se levantara y se la coló por abajo. 0-1.

Pero lo peor estaba por llegar, ya que seguía sin verse reacción alguna. Creamos el mismo peligro que un ejército de peluches, o que una espada de gominola. Pero tanto en ataque como en defensa, ojo. Porque el segundo del Villarreal es de chiste. Un defensa rojillo que se cae en la carrera hacia atrás, pidiendo nosequé, otro que se cruza medio haciendo un penalti, Andrés de pie, descompuesto, sin novia ni novio y Aquino que mete la punterita para hacer el segundo. Sonido de viento en la grada y a ver qué pasa en la segunda parte.

La pena es que no se pudieran hacer cinco o seis cambios en el descanso, porque la verdad es que parece que muchos de los jugadores tenían contra el Villarreal la motivación en índice cero patatero. Ni ganas, ni empuje, ni casta, ni maíces... Nada, fríos, como si no fuera con ellos la cosa. Claro, igual esa actitud de mingafrías se la contagia el entrenador, pero leñe, que al final los que corren son los jóvenes, los que se calzan las botas. Y un poquito de amor propio, digo yo, por lo menos por respecto a los 12.000 que aguantaban en los asientos, no vendría nada mal.

La segunda parte, si bien es cierto que los optimistas apostábamos por una remontada o, por lo menos, un empate, nos dejó helados del todo. Sin Silva pero con Damiá, con Oier de pivote, sin más delanteros y con el mismo ritmo de la primera, el encuentro fue desangrándose con pocas ocasiones claras para Osasuna y muchas contras peligrosas para los amarillos. Ni con la entrada de Torres, ni con el último intento con Núñez sobre el verde pero el 0-3 ya en el luminoso, nada. La sensación de impotencia y de "más de lo mismo" fue la que acompañó al aficionado cuando el pitolari señaló el final de encuentro.

Ahora a ver en qué queda la cosa. Dudo mucho que se espere tanto como la campaña pasada, aquél ultimátum en el encuentro contra el Espanyol. Puede ser que Mendi tenga las horas contadas, viendo los últimos y raros movimientos que hay en el seno del club rojillo. Entre salidas sospechosas, de directivos, exdirectores generales, directores deportivos y cosas varias sólo falta quedarnos sin míster. Y en ese caso, quién vendrá? A saber, pero me haría Gracia que se pulieran al de Zaldibar cuando a los que no les veo muchas ganas es a los chavales. En fin, que gracias al calendario ahora hay dos semanitas de descanso y veremos qué nos trae la cigüeña de la directiva.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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