El gol se va de farra

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Fran Pérez

Publicado el 24/08/2013 a las 00:21

Semana Grande de Bilbao, o Aste Nagusia que les gusta decir por el Botxo. Y el Bilbao, perdón, Athletic, en Donosti. Sus jugadores obligados por causa de fuerza mayor a disputar un encuentro oficial en tierras del primo txuri urdin ya que el nuevo San Mamés anda finiquitando sus obras, a saber, que si pon grifos buenos, calefacción en las butacas y que pin, que pan, que pum. Enfrente los rojillos, con un Mendilibar en plan macarrete rompiendo el banquillo realista por los arranques de mala uva. La razón? El señor gol, ese tan necesario, sigue estando de fiesta en Osasuna. No marcamos ni al arco iris...

 

Arribas y Loties tratan de frenar a Ander Herrera. EFE

 

Osasuna buscaba borrar el mal inicio de la temporada con algún puntico en el éxodo bilbaíno. A pesar de las bajas, el técnico rojillo apostó por un equipo ofensivo y que pusiera sobre el verde su apuesta de tocar más y tener el cuero. Manteniendo el bloque defensivo, en el que parece ser que Bertrán, Oriol Arribas y Loties se han hecho fijos, el tempo de la circulación iba a quedar en las botas del Gato Miau Silva y Patxipu, el eterno capitán. Las alas eran propiedad de Sisi y Armenteros, Oriol II (o Riera) iba a hacer de enganche y Núñez de venenoso delantero. Y Muñiz, engominado y con un sospechoso color marrón en los brazos y cara, el pitolari. Quién da más?

El Txingurri mantenía el bloque de la semana anterior, con las consabidas bajas de San José e Iraizoz y el regreso a la titularidad de Aritz Aduriz. Kike Sola empezaba en el banquillo. Y la presidencia bilbaína, haciendo gala del fair play que luego pedirán cuando vengan a jugar a Pamplona, cedió las obligadas 300 entradas de cortesía a Osasuna y prefirió no sacar papel a la venta, oiga, no vaya a ser que se nos llene el estadio del primo de mucho rojo y se equivoquen los nuestros. Feo gesto, a la par que innecesario.

Innecesario porque la superioridad del Athletic sobre Osasuna, hoy por hoy (hoy al cuadrado) es manifiesta. El bloque de Valverde, mucho más hecho, está por encima del nuestro. Ya veremos en la segunda vuelta, porque el nuestro, el de rojo (aunque en Anoeta íbamos de verde pistacho) no pinta nada mal. Pero sigue el mal endémico de la falta de gol, ese desangrarse para tratar de arrastrar el cuero hasta inmediaciones del área rival para que se muera en las botas de sus centrales, o en sus cabezas despejadoras, cuando no lo hace en las manoplas del cancerbero.

El caso es que, tras un pequeño sustito sin importancia de Aduriz chutando y Andrés y el palo despejando el peligro en el primer minuto, Osasuna se adueñó del balón y parecía que el equipo desterrado éramos nosotros. Nada más lejos de la realidad, ya que en El Sadar no hay obras. Pero ahí que andábamos tratando de ver si el tal Herrerín era de cuchara de palo o de metal. Y demostró ser de lo segundo. Ya que en el primer aviso serio de Armenteros, desde lejos y raso, se estiró todo largo y evitó el gol. Sisi no acertó a empujarla algo escorado. Pero bueno, la cosa pintaba bien.

Tan bien pintaba que Aduriz demostró el porqué él es titular y Kikín se sienta en el banco a esperar la ocasión. Pase genial del centro del campo bilbaíno, encara el delantero a Andrés (pelín egoísta con Susaeta al otro lado más solo que la una) y Arribas que se tira al suelo a evitar el gol. Empate a avisos serios, aunque es cierto que los locales llevaban fuego en sus acciones y nosotros, polvorilla de virutas de caramelo. Y en esa comparación tan desigual, cuando mejor estábamos nosotros y peor ellos, cuando más dominábamos y llegó una internada por la derecha, con peligro pero solucionable, el madrileño Alejandrito se tiró a cortar un pase de Susaeta y le hacía el trabajo a los arietes del Athletic. Cómo que no tenemos gol? ¡Si ha marcado uno de los nuestros! Ya, Alejandro, ya. Pero en la otra portería, porfaplis...

Con Muñiz indicando el camino del vestuario cuando los que ganaban iban a sacar un córner (y menos mal, visto los precedentes), Mendilibar no rotó ningún cromo y siguió apostando en el once de inicio. Y más de lo mismo, oyes. Dominio, control, acercamientos.. pero con poco peligro. Y eso que Núñez, pero sobre todo Riera, demostraban que llevan mucho peligro. Pero el Gato andaba remolón, de ronroneo, y perdía mucho balón. Y Joan Oriol dejaba un hueco importante por su banda, la misma por la que han llegado los tres goles que hemos encajado este año (antes de finalizar, claro). Con todo ello, Arribas estuvo a punto de empatar y Riera también dispuso de sus oportunidades. Aunque la mejor de todas llegó en un lanzamiento lejano de Torres al que volvió a lucirse Herrerín, antesala de un taconazo de Robertico que dejó a Riera sólo ante el meta bilbaíno. Pero le ganó la partida al guardavallas, evitando el empate.

Con el cántaro, la fuente, el bonobús y hasta Loties volcados al ataque, poco antes del minuto 80 se montaba una contra felina que acabó con el Nike en la izquierda, Aduriz demostrando de nuevo el motivo de la suplencia del mocete de Cascante y De Marcos nos dio la puntilla. Tal cual, Pascual. Y eso que Ibai Gómez la había tenido, también de contra, poco antes. Pero esta fue la buena, la que aumentó la ventaja y nos dejó hundidos. De ahí al final, quitando una bronca a Onwu por no soltarla antes y más control estéril, poco se vio por la televisión.

Conclusiones. El equipo de Anoeta es ideal para Pamplona, ya que con dos delanteros y saliendo a la carga se puede acogotar al rival y ganar los partidos. Es muy interesante la apuesta del dominio del esférico de la que hace gala Mendilibar, pero sin remate y acierto es un esfuerzo estéril. Pero jugando así, los resultados positivos van a llegar lo antes posible, concretamente contra el Villarreal. Hay que acoplar algo más el bloque, insisto. Ya van unos cuantos años en los que parece que la temporada rojilla se ha convertido en una excusa para juntarse los amiguetes e ir de viaje al extranjero. No da sensación de que se haya trabajado nada. Ni estrategia, ni presión, ni movimientos en bloque. Lo de enchufarla ya lo dejamos a la inspiración de los goleadores. Pero todo lo anterior, es importante. Aspectos como la falta de ayudas en el repliegue a los laterales, las subidas sin cobertura de Loties, los balones de esquina a-la-bullé (u olímpicos, caso de Armenteros) demuestran carencias en la preparación.

Con un par de pespuntes, con los tocados recuperados y con la ayuda de San Francisco Javier y San Fermín seguro que todo es posible. Así que ahora, a olvidarnos de la derrota en Anoeta (cuando juguemos contra la Champions Real nos desquitamos y punto) y a empezar a preparar el encuentro contra el Villarreal. Ganar empieza a convertirse en primordial. Y si se hace marcando al menos un gol (no conozco otra forma de hacerlo, aunque siempre quedarán los despachos) sera suficiente.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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