La hora de los valientes

Publicado el 19/05/2013 a las 00:24
No va más, que diría el más avezado de los croupiers de Montecarlo, Niza o el casino de Santander. Hasta aquí hemos llegado. Somos lo que somos, lo que hay, lo que ves. Llegó la madre de todas las finales, el match con mayúsculas, el partido para el que sólo se nace una vez y se demuestra la pasta de la que se está hecho. Cara o cruz, todo o nada, Primera o pozo. Es la hora de la verdad y el de enfrente, por mucho que el primo donostiarra nos haya echado una mano borrando las esperanzas europeas de los amigos del Nervión, no lo va a poner fácil. Llega el Osasuna-Sevilla y nos la jugamos. Sin paños calientes, amigo Fiti.
90 minutos por delante el domingo 26 a partir de las 20.00 horas. Toda una semana larga, ocho días, para afinar gargantas, sacar lustre a las bufandas, a las elásticas rojillas, pillar oxígeno e ir preparando los bodys para lo que se vaya a terciar. No vamos a dejar que nos bajen a la categoría de plata del fútbol, ya que llevamos unos cuantos años de corrido aquí y ya que estamos, a ver si aguantamos un rato largo. Pero para ello hay que dejar pequeño lo hecho el día del Getafe. Hay que estar a muerte con los nuestros y darles el ápice de aire que les puede hacer falta. Toda ayuda va a ser poca.
Y si no, mirad en Los Cármenes. Vaya repasito que nos dieron los de Alcaraz, sin excusas. El Granada, sabedor de la importancia de la victoria, nos pasó por encima. Ni un mú a la derrota rojilla. Brahimi hizo lo que quiso y cuando quiso. Su ataque mordió, su defensa saltó, su portero paró lo poco que tiramos y los nuestros, indolentes, apáticos, como que la guerra no iba con ellos. Es lo que tiene jugar lejos de Pamplona, sin el calor de mamá afición, ese arrullo que les hace sentirse importantes. Pues nada, ya que no se sacó nada positivo, a jugárnosla contra los andaluces.
Porque Mendilibar tiró del once más ofensivo, con Nino y Sola arriba, con Oier y Silva de pivote, con De las Cuevas y Armenteros. Y atrás, poca variedad. Pero el disparo le salió directo al pie, concretamente al pulgar, el del juanete. No fue suicidio, pero la actitud de la chavalería distó mucho de ser la que una semana antes campaba por el verde del Sadar. Y claro, a falta de tan pocas jornadas, o sales a morir o te matan. Y los errores de juveniles se pagan. Como nos pasó.
El primero error, carambolas del destino, vino precedido de una ídem. Despeja Bertrán, cuero que da en la cabeza de un compi y pase perfecto al hueco por donde cabalgada Siqueira. El brasileño, con toda la ventaja del mundo, entra solito por la izquierda y pasa a El Arabi que empuja a placer. Andrés, que ya había calentado un par de disparos y avisos, nada pudo hacer. 1-0, poca claridad y mordiente arriba y al descanso, a ver si se remonta la cosa.
Y en la segunda parte hubo un momento en el que parecía que sí, que sí... Pero no. Tras el espejismo en forma de derechazo de Miguelito De las Cuevas al larguero del Granada, otro error en el despeje y cuero franco para el Granada. Nano entra por detrás, dentro del área, derribo, penalti y roja al canto. Con uno menos y Siqueira a lo Panenka. Hora de nadar, guardar la ropa para la comunión contra los sevillistas y hacer el mal menor, que en anteriores ocasiones el daño ha sido considerable.
Así que llegó el tercero, de Bunoanotte, con demasiada facilidad. Pero repito, es lo que tiene jugar con menos tensión que el arco de un niño y, sobre todo, lejos de los tuyos. El accidente de Granada, partido que de no haber perdido nos dejaba buena parte del trabajo hecho, es agua pasada. Y por lo tanto, poco molino va a mover. Ahora hay que centrarse en lo importante.En poner una vela al santo (o santos, se aceptan varios) para que los resultados acompañen. Pero sobre todo, en preparar la finalísima contra el Sevilla con todas las ganas del mundo.
Imagino que la jornada será de aúpa. Concentraciones, recibimiento al bus en el Sadar, olla a presión, cánticos, rezos y ánimos. Un partido digno de una final, al final de la campaña, que puede marcar la diferencia entre el todo y la nada. Alguien se pensaba esto al principio?Y cuando estábamos medio hundidos en el pozo del descenso?¡Pues eso! Ya no sirve de nada lamentarse de lo pasado. Es un cara a cara, hora de los valientes, el cartucho definitivo cuando se acerca la bestia a trote hacia uno, tumbado en el suelo y malherido. Y ese cartucho debe llevar dinamita, pólvora, carga de doble posta y toda la mala leche del mundo. Porque si se acierta el tiro, sobrevivimos otro año. Y si se falla... Siempre quedará el Bernabéu, aunque sinceramente, entre tú y yo, estimado lector, crees que el Real Madrid, pudiendo enviarnos a Segunda, sin tener que jugar en Pamplona la próxima campaña, va a levantar el pie del acelerador? Pues eso. ¡A por el Sevilla, osasunistas del mundo!
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!