Malos humos bajo el agua

Publicado el 09/03/2013 a las 00:58
Maldita la hora en la que decidí dejar de fumar. A este paso me voy a dejar las uñas de una lagartija, o mejor dicho, de un Perrito Piloto de los de la tómbola. Aunque bien es cierto que llevo poco tiempo, desde el 1 de marzo sin calzarme entre morro y morro un filtrillo de los de nicotina, alquitrán y humera que se pega hasta las entretelas, en el periplo que comencé aquél día ya se han sucedido dos encuentros de los rojis. Contra el Bilbao y contra el Betis. Y ambos dos, con derrota. ¡A que vuelvo a casa y le mango un mentolado a la Chuchu...!
Porque está visto que, a este paso, si ambas cosas están relacionadas (me refiero a la racha rojilla y a mi salud tabacalera), con la misma estiro el tabaco y su consabido gasto hasta lograr los 40 o 42 puntos de marras y luego ya si eso lo dejo definitivamente. O por lo menos hasta que comience la próxima temporada, que dependiendo de altas, bajas y aspectos varios, lo puedo replantear. Todo se andará...
La pena del partido del Benito Villamarín hizo que me acordara del tabaco y que los malos humos volvieran a rondarme el cabezón. Porque manda pelotillas qué ocasiones de puntuar, e incluso de ganar, dejamos pasar de largo. Y es que Osasuna jugó bien, Mendilibar hizo el planteamiento y las variaciones de modo correcto y hasta el Gato Silva anotó si primer zarpazo en Primera. Sin embargo, poco gozo y podemos quedarnos más cerca del pozo. Si es que no tenemos la suerte de cara...
Ni de cara ni de culo. Como suele decir el amigo Josetxo, el fútbol son estados de ánimo. Antes teníamos el ánimo altanero y ganábamos los partidos de dos en dos o, como mal menor, hacíamos la media inglesa de ganar en Pamplona y empatar fuera. Pero ahora el ánimo se nos ha revertido, como si se tratara de una dieta de estas de cajas de ahorros que repartían cuando había dinero, y ya no hay alegría y manos llenas para todos. Dos partidos seguidos y dos derrotasconsecutivas. Huy, huy, huy, amigo Josemari, que la liamos parda...
Osasuna repetía once en el estadio bético. Algo increíble, impensable, inimaginable ya que el amigo Mendilibar es dado a agitar la botella de La Pitusa y remover la gaseosa. Las cábalas apuntaban hacia un once similar al del Ciutat de Valencia, contra el Levante. Pero nastis de plastis. El mismo que contra el Bilbao, perdón, Athletic (amigo vizcaíno, no te me calientes que esto no deja de ser un blog de fútbol y el buen rollo es lo que cuenta). El caso, digo, que si no desvarío más de la cuenta, es que Mendi repitió once. Y también repitió derrota. Casualidad?
La primera parte, quitando el tanto de Jorge Molina que, para mi gusto, encadena la tardía salida de Damiá a tapar el hueco y la ni tardía, ni pronta, ni ná de ná salida de Andrés, el equipo estuvo bien y valiente. A pesar de los laguitos que presentaba el campo, los rojillos se apañaban bien y jugaban al fútbol. Armenteros lanzó un zurdazo que no entró por un pelo y por la reculada de Adrián enviando a córner. El partido estaba bonito, abierto, vistoso, de pelea y hasta moviendo el cuero en condiciones adversas.
Mendi movió inteligentemente ficha en la reanudación y dio entrada a Masoud y Cejudo, dos jugones, por Oier y Sola. Quitaba la única referencia de ataque para despistar a la zaga bética y colocaba a peña de más movilidad para ver si jugando al gato y al ratón se conseguía entrampar a los de Mel. Y tanto caza la perrica que al final tuvo su premio. El Gato Silva marcó, se desvirgó como anotador en la Liga BBVA en el mismo feudo que lo hiciera Zinedine Zidane. Gran combinación en el centro del campo, balón largo a la carrera por la derecha de Cejudo, centro raso y Silva empalma a gol.
Las sensaciones, esos estados de ánimo que suele mencionar el amigo Txetxo, nos obligaban a ir a por el partido. El Betis parecía tocado, Osasuna jugaba cómodo e iba en plan ascendente. Pero ya lo decía otro de los contertulios de trakfm, "si nos confiamos, somos muy malos". Y mal0s, malos, no. Pero buenos en defensa, entendiendo buenos a bondadosos, como que sí. Pérdida en el centro del campo, balón profundo a la carrera de Rubén astro, en línea, y 2-1.
De ahí al final más corazón que cabeza. Y es que la avaricia nos rompió el saco, y el árbitro nos dio por el mismo con la rigurosísima expulsión del Gato Silva en el tiempo del desagüe. No sé si se apelará o no, pero la roja directa es sangrante, máxime cuando ni hay ocasión manifiesta de gol (Bertrán andaba por los andurriales) no hay falta (Silva rebaña el cuero). Pero bueno, hijo mío, somos Osasuna y así nos pitan. A ver si afilamos las uñas y sacamos a once gatos la próxima jornada, porque enfrente vamos a tener al Tigre (Falcao).
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!