León no cazado, león peligroso

Publicado el 03/03/2013 a las 18:57
Manda narices, por no decir huevos o cojinetes, que se nos hayan escapado los primos del Botxo vivitos y coleando del viejo Sadar. Si es que por mucho que me froto, refroto y recontrafroto los ojos, no me lo creo. Hemos perdido contra este equipito?Hemos caído, cuan felipones, contra el peor Bilbao (perdón, Athletic) que ha pasado por nuestro campo en décadas?Hemos sido incapaces de rematar a los moribundos primos vizcaínos, dejarlos a cinco puntos y clavar otro clavo en la cruz de campaña que están haciendo? Pues va a ser que sí... Y sinceramente, eso escuece cosa mala.
El que suscribe, que a la sazón es el mismo que anda ahora aporreando frenéticamente las teclas, se olía algo a lo largo de la semanita. De hecho, camino al santuario rojillo comentaba con el amigo Mintxo que no me pintaba bien el partido. Llamadlo A, B o J, igual me da Arre que Oricáin, pero no las tenía todas conmigo. Igual ese deseo obedecía al impulso de la modestia, de refrenar la superioridad, de no querer ver que la racha positiva y la dinámica de color de rosa en la que andaban metidos los rojillos obligaba a la razón (y al corazón) a ser realistas y a dar por contada y segura la victoria. Pero nada, que si Teixeiras y Villares, que si el Bilbao es el Bilbao (perdóooooon, el Athletic es el Athletic)...
Mendilibar volvió a sacudir el agua carbonatada de la alineación e hizo una nueva gaseosada. Esta vez se calzaba de un plumazo a tres del once titular de la pasada jornada, dos por obligación (Flaño por Rubén, sancionado, y Lolo por Loé, el primero tras cumplir sanción y el segundo lesionado), amén de la entrada de Kike Sola por Nino. Vale, acepto petrolero como pez grande, el míster es quien conoce mejor a los suyos y sabe quién anda mejor y quién peor. Pero, digo yo, y sólo lo comento, por qué no jugamos con dos delanteros en casa para hacer sangre y, sobre todo, leña del árbolcaído? Lo digo por decir, que nadie se me aturulle...
Lo lógico hubiese sido dejar a Oier, que el chaval es un comodín que te pasas y la mueve de gloria, y sacar a Nino junto a Kike Sola. Más que nada porque el canterano se diluye con el trivote y el almeriense es veneno puro y puede asistir a Sola mejor que Sanjurjo. Pues nada, el de la gaseosa se pone cabezón y de ahí no se mueve nadie. Y con esta actitud, comenzó el encuentro. ¡Y vaya arranque...!
Para los cinco minutos podíamos ir 2-0, como poco. La primera de Kike, que la empalma más solo que la una al borde del área y obliga a Iraizoz (y no Iraizóz, que dicen en la capital) a arrastrarse y sacar una manopla salvadora. Y en el saque de esquina, a puntito anda otro rojillo de colarla de cabeza, pero de nuevo el pamplonés desbarata la ocasión. Y del buen gusto y toque de los de Bielsa? Pues eso, nada de nada. Sin noticias del cuero. Los de verde se empeñaban en jugar desde atrás pero sin apoyos, recurriendo al pelotazo. Buscaban las bandas pero sin precisión. Ni contras montaban. Se empeñaban una y otra vez en entregar el cuero a los nuestros, que tampoco es que anden sobrados a la hora de construir fútbol.
La primera parte dejamos vivos a los leones, vivos pero con la salvedad de que, a diferencia de otros encuentros, no parecía que el triunfo (o el empate) se pudiera escapar de Pamplona. Pocos equipos han demostrado tan poco como los bilbaínos en la presente campaña en el feudo navarro, y ello daba pie a un optimismo comedido que nos colocaba con tres puntos más al finalizar el partido, lejos del descenso y con cinco puntos de diferencia sobre los vizcaínos. Pero está claro que este año la permanencia se va a cocer a fuego lento y que va a costar más de lo esperado...
Porque a pesar de contar ya con Llorente en el campo, los visitantes apenas inquietaban la meta de Andrés y los rojillos seguían empeñados en perforar la de Iraizoz, hasta que un balón colgado por Ibai desde la izquierda, un único despiste de Damiá y un único remate del Athletic, concretamente de Susaeta, ponían el asombro en los ojos de la hinchada que poblaba el Sadar. Asombro de los de casa, ya que parecía increíble que ganaran los leones con tan poco bagaje ofensivo, y asombro de sus incondicionales, que tampoco se creían lo que veían. Demasiado premio para tan poco boleto de lotería...
Y de ahí al final, con la nula aportación de Joseba Llorente desde el banquillo, los intentos de clase y calidad del iraní Masoud (y no Nekounam, como bien me corrige el amigo josejuan.illarr)y el arresto final con la entrada de Patxipu, todo fue un ataque de corazón con escaso premio. Incluso estuvo cerca el segundo de los leones, cosa que hubiese sido sangrante. No se acertó, el que más acertó de ellos (aparte de Susaeta) fue Iraizoz, y la victoria volaba de Pamplona. Una victoria que fue celebrada, para escarnio del respetable, por algún jugador visitante como si de la final de la Copa del Mundo se tratara. Imagino que acordándose de algún compañero ausente...
Es lo que tiene, amiguitos. Si tienes al león a merced de tiro de gracia, no hay que fallar. Hay que disparar, sin miedo. Es la ley de la selva BBVA, en la que el que muerde primero, se lleva el mejor bocado. O mejor dicho, el que muerde primero, come caliente la temporada que viene. Y a Osasuna, de momento, le quedan tres o cuatro platos para poder seguir entrando en el selecto restaurante que es la máxima categoría. Más que nada que, con la permanencia en el bolsillo, siempre tendremos ocasión de poder vengarnos del primo bilbaíno. Aunque al final, nos mojen ellos siempre la oreja...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!