Vital de la semana...

Publicado el 02/02/2013 a las 19:00
Hay un programa de Los 40 Principales, nocturno para más señas, llamado World Dance Music en el cual suelen poner una canción que es denominada como vital de la semana. Vamos, el tema de temas, cañero total dentro del mix y trance que se las gastan con versiones poperas pero con un puntito subido de revoluciones. Y tras conseguir los tres puntos contra el Celta de Vigo, me vino enseguida a la cabeza la frase de marras, más que nada porque Osasuna consiguió superar el choque vital que suponía el mentado encuentro. Primera final, primera victoria y, de regalíz, cedemos el testigo de la plaza de descenso a los vigueses. Quién da más?
No vamos a lamentarnos como contra el Dépor, pidiendo que hacían falta tres goles por aquello del golaverage. Lo dije y lo repito, prefiero ganar a todos los rivales directos en la segunda vuelta y perder el enfrentamiento particular, ya que supondrá llenar bien la saca de puntos. Y nos van a hacer falta todos para seguir en Primera División, en esta Liga de las Estrellitas en la que el mundo se para si juegan Barça y Madrid y tarda en volver a ponerse en marcha. Pues esta vez se ha puesto en marcha de la mejor manera para los rojis.
Con el cielo desplomándose en forma de agua sobre las cabezas de todos los presentes, el choque entre Osasuna y Celta de Vigo se preveía como un encuentro de fútbol norteño, dos equipos acostumbrados a caminar sobre verdes mojados con poderío en balones largos y mucha brega, lucha, pelea y trabajo sucio de alcantarilla. Y eso que, un poco más al norte, más incluso que la aldea gala que resistía la invasión romana, Nachete de Esquíroz saltaba de titular con el Arsenal de Wenger, Cazorla y compañía. ¡Clinc, clinc! Caja para la parroquia navarra, que por algo hay derechos de formación.
A lo que vamos, Premiers a un lado. El caso es que ante tal panorama, y con los ecos del salivazo de Messi a medio Santiago Bernabéu y a otro medio parking merengue todavía sonando por los aires de Primera, Mendilibar varió más bien poco el once titular rojillo, con cambios obligados (Rubén por el atracado Arribas en el Camp Mou y Nano por Bertrán, lesionado, y cambiando a Damiá de banda) para afrontar la primera finalísima del viejo Sadar. Ojito, primera, porque de aquí al final van a ser todos los encuentros de casa (y los de fuera) a cara de perro y final de finales. Es lo que ocurre cuando no se hacen antes los deberes...
Con el once que ya casi empezamos a conocernos de carrerilla, con los fichajes en el banquillo (para qué se ficha entonces?) y con la grada plagada de estoicos que se tomaban el aguacero como un simple xirimiri echó a andar el cuero. Y los nuestros salieron como nos gusta. Con el cuchillo amarrado con las muelas y a atosigar al rival. Aunque eso sí, sin abusar del pelotazo en largo, no vaya a ser que Domingos Paciencia estuviera viendo el partido por la caja tonta y nos ponga a bajar de un burro, oiga, que ese fútbol no le gusta.
Entre tiralíneas y jugadas, Cejudo se hinchó a meter centros largos desde la diestra. El cordobés, todo calidad pero falto de oxígeno, empezó a afinar los envíos y de sus botas llegaban buenas perlas que no aprovechaban para hacer un collar ni Kike Sola ni Nino. Tuvo que ser desde la banda contraria, con Nano como carrilero, cuando llegó la primera grande que Armenteros cabeceó al suelo, el balón botó y el larguero se lo escupió a las manos de Javi Varas. De ahí al final, asedio rojillo y repliegue celtiña haciendo la de "cómo caza la perrica", agazapados y tratando de lograr una contra que diera premio.
Rubén, en el único fallo que tuvo, le regaló un balón a Aspas que no aprovechó por la rápida y felina salida de Andrés. Y De Lucas, con el murciano fuera de su área, envió el balón lejos de su objetivo. En el lado contrario, mientras tanto, Cejudo soltaba un zurdazo con olor a telarañas que Varas despejaba a córner de palomita, sin maíz. Y acto seguido, no contento con ese chut, lanzó con la diestra para nuevo lucimiento del portero. Empezaba a parecerse al que había jugado contra nosotros en el HKA la misma mañana... ¡Vaya manera de parar!
Así, bajo la lluvia y a lo Gene Kelly, se llegó al descanso. La duda estaba en saber si el desgaste en un día tan poco propicio para el fútbol iba a pasar factura a los nuestros. Pero nada, que por algo somos del norte, ostiapatxipues. Osasuna, quitando cinco minutos tras el descanso, volvió a adueñarse del balón y empezó a empujar poco a poco a un apático Celta que esperaba conseguir demasiado premio sin jugar a la lotería. Y entonces llegó el caracol miricol de Armenteros, dando justo premio al único equipo que se había acercado a la administración a por un boletico.
Centro de esquina de Cejudo, prolonga de peinada la zaga celtiña y Armenteros, sin pensárselo dos veces, mete la zurda y su disparo, raso, se cuela por el centro de la portería. Igual era la más fácil para el meta, pero es humano y no va a parar todo. Aunque en el Camp Nou, penalti a Messi incluido, ya lo hizo jugando en el Sevilla. Pero no, esta vez no. La explosión y el júbilo llenó la grada rojilla y tras abrir la lata, se veía el triunfo más cerca. Aunque la táctica del cangrejo casi nos hace pupita de la buena...
El equipo se replegó inconscientemente y tocó sufrir. Incluso López la tuvo, en una jugada similar al gol rojillo con peinada de nuestra defensa y balón que le cayó en el área, más solico que la una y las dos. Pero su derechazo se fue arriba, alto, hacia donde caía el torrente que tintaba el encuentro de batalla épica. Y de ahí al final, poca chicha y menos limoná.
El Celta hizo un par de amagos pero la tarde estaba de coloradico. Incluso conseguimos terminar con el balón lejos de nuestra portería, hasta vimos debutar a Silva que dio dos balones interesantes con apertura, hasta dimos descanso a Sola y a Cejudo y a Lolo, que acabó con calambres tras el partido de mariscal que se metió entre pecho y dorsal. Todo el equipo estuvo de diez, en la pelea, en la presión, en el juego, atacando, defendiendo, bailando. En resumen, demostrando que se puede ganar bajo la lluvia... Y ahora, a ver si picamos alguna ensaimada en Mallorca, que todo punto va a venir bien para el objetivo de la permanencia.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!