Comienzo distinto

thumb

Fran Pérez

Publicado el 20/01/2013 a las 23:40

La primera vuelta comenzó Osasuna en A Coruaña, tierra de meigas, y con un marcador de 2-0 en contra. En aquél encuentro, los de Mendilibar jugaron bien, en el único fallo de la zaga, Riki marcó el 1-0 y cuando los rojisbuscaban el empate, casi en el tiempo de desagüe, Oliveira marcó el segundo y definitivo. Hablamos del primer partido de la actual Liga. Hablamos del inicio dela actual campaña 2012-2013. Y como si de una película de terror, los primeros 19 encuentros nos dejaron tocados ,y por la posición en la tabla, casi hundidos...

 

Aranzubia se estira pero el cuero de Kike Sola llevaba veneno. Era el 1-0. EFE

 

Pero el comienzo de esta segunda vuelta ha sido diametralmente opuesto. No ha sido un giro de 360 grados, que dice más de una presentadora hueca de cabeza ya que supondría dar una vuelta sobre uno mismo y terminar en el primer lugar de inicio. Más bien podemos decir que ha sido un giro de 180 grados, de la mitad, para mirar en otra dirección. Y es que Osasuna estaba el último, era colista, farolillo (que no foralillo) de la tabla y si mirábamos para abajo, veíamos a la invitadora Liga Adelante (otrora Segunda División), así que era más que necesario esa voltereta y cambiar la dirección.

El triunfo contra los gallegos de Domingos Paciencia supone más que tres puntos. Supone, en primer lugar, una declaración de intenciones. Osasuna no va a ser invitado a ninguna categoría inferior, y el equipo va a sacar adelante la permanencia con garantías. También supone relevar el último puesto, la cuchara de madera, a otro equipo. En este caso, a los de Lendoiro y compañía, aunque hay varios candidatos que optan a este desprivilegiado puesto de honor. La Liga va a ser muy larga y la lucha por la permanencia se va a encarecer conforme se acerque su the end.

Vale que la pena del encuentro la tuvimos en el dichoso golaverage. Manda bemoles que a estas alturas del campeonato, en pleno mes de enero, tengamos que andar haciendo estas cábalas para discernir las ventajas o contraventajas respecto a los rivales por no descender. Pero es lo que hay. Sinceramente, prefiero perder los enfrentamientos particulares con todos los equipos con los que nos vamos a batir el cobre y ganar los partidos contra ellos. Eso hará que en la última jornada, el equipo pueda ir de turismo ya disfrutar al Santiago Cuernabéu...

Mendilibar siguió apostando por Rubén en la zaga junto a Arribas. Y le salió bien la apuesta. El central se ha acoplado y ha sentado en el banco a Flaño, artífice de la racha de partidos sin encajar un gol. En las alas también mantuvo a Bertrán y Damiá, aunque este último no podrá jugar contra sus excompis del Barça al recibir la quinta tarjeta amarilla y la consabida sanción. Patxipu estuvo escudado por Lolo, otra de las apuestas de Mendilibar, y el resto, de medio campo para arriba, casi invariable, con los Armenteros, Cejudos, Ninos y Solas acostumbrados. Y no le salió mal la apuesta al vasco.

La zaga dio solvencia y seguridad, tanta que Andrés pudo marcharse al vestuario en el descanso sin apenas tener trabajo, con los guantes mojados por la lluvia que caía sobre el viejo Sadar y con la vestimenta inmaculada. Buena parte de culpa la tuvo Arribas, un chaval que, casi sin afeitarse, empieza a erigirse en el estandarte de las defensas osasunistas. Ordenado, bien por arriba, rápido al corte y con salida y juego de cuero orientado a moverlo de lado a lado.

El eje estuvo ocupado en la parcela ancha por el veterano Patxipu, algo fallón en algún pase pero acertado en líneas generales, sobre todo cuando tocaba dar poso y paciencia a la salida de las contras propias. Pero el que destacó sobremanera fue Lolo. Partidazo del 5 que fue brújula en la presión, en la salida, en el penúltimo pase y hasta en la estrategia. Y en las alas, la calidad más que sobrada de Armenteros y, sobre todo, Cejudo, que se pegó unos primeros 45 minutos para grabar en vídeo y enseñar en las academias.

La punta de lanza con Nino, bregón y peleador, y Kike Sola, imparable en carrera, dio su fruto con el primer tanto. Pase de tiralíneas a Armenteros, que se dejó caer a la diestra, balón a la olla y Kike, de manera acrobática, remató para enviar el esférico a un palo primero y a la cepa del otro, pero por dentro, segundo. Era el 1-0, no había noticias del Dépor y la grada se divertía y lo pasaba bien. Hasta los pitolaris obviaban el fuera de juego claro del argentino antes de dar el pase. Es lo que tiene, que unas veces te quitan...

La reanudación siguió dibujándonos un encuentro en el que Osasuna bien podía sacar partido y voltear el marcador de la ida sin problemas. La confianza se podía leer en los rostros de nuestros jugadores, tanta que incluso entre Lolo y Nino, pillería en estado puro, fabricaron un gol de una falta en la frontal. Mientras todos se desgañitaban por pedir pasos, sitio, balón, explicaciones... Bastó una mirada entre ambos y el cinco rojillo picó el balón para la carrera del delantero, que la empalmó a gol, tras roce previo de un defensa que andaba medio al loro.

El marcador hizo que la tranquilidad cabalgara a sus anchas por la grada del estadio, en forma de suspiro de alivio. Parecía que la victoria estaba hecha y que el Dépor, en veinte minutos largos, poco podía hacer. Pero entonces, con el equipo sin saber leer la propuesta de replegarse y lanzar contras, deambulando en ese terreno intermedio que queda entre la defensa atrasada y la ventaja del marcador, apareció Nelson Oliveira para filtrarse, hasta en dos ocasiones, entre la zaga navarra y poner los nervios en los asientos del público.

La primera, a balón largo de la medular, ganando la carrera a Rubén y con tiempo para trazar el disparo. Pero el felino Andrés demostró que es un meta a tener en cuenta en el relevo de Víctor Valdés o Iker Casillas, tanto monta que monta tanto. Sacó lo que era un gol cantado y se quedó tan pancho. Y la segunda, a poco del final, con un mal despeje de la zaga rojilla que dejó de nuevo a Oliveira ante el meta. Pero Andrés es mucho Andrés y no se relaja ni en la ducha, así que para cuando el delantero quiso rematar, su sombra se hizo muy larga y tapó cualquier posible hueco.

Al final, como no podía ser de otra forma (somos Osasuna, hijo mío), un exjugador rojillo marcó para el rival. Camuñas hizo que volviera el tembleque a la afición, que las canillas empezaran a castañetear como si de dientes de un esquimal se tratara. Las sombras de los peores augurios parecían querer tapar al sol que tanto trabajo le había costado asomar entre las nubes de lluvias. Pero no pasó. Las meigas se agazaparon, recogieron las escobas, acallaron los cantos de sus akelarres y apagaron el fogón de sus perolas. No hubo pócima devastadora. Lo que sí hubo fue un comienzo distinto.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora