Ni por esas, ni por aquellas

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Fran Pérez

Publicado el 12/01/2013 a las 22:36

Si es que no hay manera, así se las ponían a Fernando VII, que decían siglos atrás. Las bolas de billar, con B, no vayamos a mentar al presidente de la RFEF que nada tiene que ver. Si es que hasta nos expulsaron a un merengue, ¡en Pamplona! Pero nada. Digo que con la pegada que tenemos, no marcamos un gol ni aunque los de Llourinho se queden con nueve y esté de portero Arbeloa. O Albiol, que para el caso es lo mismo. Claro, claro, claro... Un cuartico de hora con un jugador más y el míster se la juega... Pero será a las apuestas de las maquinicas, porque lo que es a por la victoria, rien de rien. Un solo cambio en todo el partido. Y a falta de tres minutos. ¡Abrasevisto...!

 

El Madrid nos lo pone a huevo y nosotros, a empatar

 

El partido, como toda vez que visita Pamplona el Real Madrid, venía calentito y marcado por las ausencias en el conjunto merengón y con el debate doble de la portería y de la ventaja respecto al súper líder, el Barcelona. Sin CR7, sancionado con cinco amarillas que incluso las malas lenguas hablaban de que se había borrado del encuentro en el viejo Sadar, sin Sergio Tramos (perdón, Ramos), que por piarla le han caído una retahíla de encuentros (sí, a los divinos también les tocan sanciones gordas), sin Pepe, que arrastra molestias, sin Adán, portero titular, expulsado contra la Real Sociedad. El caso es que el encuentro, mediatizado por estas circunstancias y alguna más, se presentaba como una perita en dulce que podía servir de postre apaciguador a la necesitada bolsa de puntos de los rojillos.

Con semejante panorama, Mendilibar sigue haciendo de las suyas y continúa jugando al "¡Qué apostamos!" con el once rojillo. Se fuma de la alineación inicial a Miguel Flaño para dar entrada a Rubén, quizás por aquello del revanchismo tras lágrimas pasadas, y mete un doble pivote con Oier y Lolo. Pues bien, pues bueno, pues vale, pues me alegro... El caso es que la apuesta no le salió mal del todo, ya que los blancos apenas inquietaron la meta de Andrés salvo en balones colgados por Di María desde la derecha buscando el desmarque de Higuaín y de Callejón. Pero nada, que si no está el más guapo, el más listo y el más bueno, con el 7 a la espalda, en el Madrid no marcan ni las líneas del campo.

La primera parte transcurrió en una balanza limitada por el no querer visitante y el no poder de los nuestros. Cejudo lo intentó, con mucha movilidad y ofreciéndose, pero las oportunidades de Kike Sola, Nino y compañía de cara a manchar los guantes del noviete de Sara fueron más bien escasas, por no decir nulas. Un empalme de Damiá tras córner rojo fue lo más destacado, y con eso lo decimos todo.

Tras el descanso los de Mendi salieron con un pelín más de mordiente y para los cinco minutos ya habíamos tenido un par de ocasiones que incluso obligaron a Casillas a despejar el cuero. Mientras, en el otro bando, los blancos no encontraban huecos entre la segura defensa navarra y el tejemaneje del centro del campo que no permitía andar con soltura a Xabi Alonso, Di María y Modric. Viendo lo caro que estaba el montaje de juego, Mohu Mohu sacó a Benzemá y Kaká para tratar de dar más mordiente a su equipo y tratar de lograr una victoria que no allanara el camino al alirón de los de Tito Vilanova.

17 minutos. Eso es lo que duró el brasileño Kaká sobre el verde de Pamplona. Una tarjeta por un codazo y la segunda por conejo, tras impedir un saque de falta de Lolo, y a la ducha antes de tiempo. Oportunidad de las de "a huevo". Ocasión de sacar petróleo de un partido que, a priori, se presentaba yermo de efectividad para las huestes rojillas. Momento de hombres, de jugar fuerte, de apostar y jugarse hasta la camiseta para conseguir tres puntos de oro que al final valen su peso en ídem y, por añadido, dictan la diferencia entre la permanencia o el descenso. Y qué hizo el míster?

Pues se nos riló. Como lo oís. O leéis, mejor dicho. No hizo rien de rien, nastis de plastis. Y eso que Mourinho le tiraba un brindis al sol, se lo ponía a huevo, como las bolas de billar a Fernando VII, colocaditas para empujarlas a bujero. Porque con De las Cuevas en el banquillo, con Llorente en el banquillo, con Puñal en el banquillo y con la gente cansada tras 75 minutos de desgaste ante un siempre peligroso Real Madrid, en vez de permutar y mover fichas dando entrada a gente ofensiva, en vez de tocar el "Arturituriturituríiii" se agazapó y nadó hasta la orilla para guardar la ropa.

Ocasión perdida por no ser valientes y ocasión perdida por la falta de aciertos de cara al gol. Si este equipo es incapaz de ganarle al Real Madrid tras ver cómo fue el encuentro, algo está fallando. Y algo muy grave. A ver si ahora, que aún hay tiempo, se trae a alguien que sea capaz de marcar gol porque sin gol, que dicen por la radio, no hay fútbol. Por lo menos, de Primera. Y a uno le molaría poder seguir yendo, cuando el horario laboral me lo permite, a disfrutar de la Liga de las Estrellas en nuestro eterno Sadar. Ahora, a por el Dépor, que ese se supone que es de nuestra Liga...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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