Vía Crucis con Rayo

Publicado el 07/04/2012 a las 21:00
Vergüenza. Es la única palabra que me viene a la cabeza tras la escandalosa goleada encajada en Vallecas. Vergüenza de la actitud, vergüenza de la defensa, vergüenza de las probaturas, vergüenza de la imagen dada. Y como dicen que el que tiene vergüenza, ni come ni almuerza, a los rojillos los hacía volver yo desde Madrid a patitas. Con cruz y cadenas en los pies, a la par que descalzos. Que por algo estamos en Semana Santa, oigan.
Un Rayo cruzó el cielo de esperanzas de Europa, rasgó el cielo rojillo con fuerza y retumbó hasta seis veces. Mientras que en Pamplona desaguaba el diluvio universal, en Madrid lucía el sol y los de Sandoval, acusado por apropiación indebida, dibujaban seis caracoles como seis soles y nos hundía en la miseria absoluta. De fondo, la banda sonora de lo que es la afición de Osasuna, la mayoritaria, no la que quieren mostrar algunos medios de comunicación de la caverna capitalina. Animando del minuto uno al 90. Porque ni prolongación hubo...
Espero que Mendilibar les haga pedir perdón a sus jugadores, que todos ellos vayan uno a uno entonando el mea culpa ante los más de 300 aficionados que se plantaron en los aledaños de la capital del país para mostrarles que son fieles seguidores, rojillos incondicionales. Porque no se puede ser menos profesional que lo que demostraron en el campo del Rayito. Peor no se puede jugar.
El técnico rojillo probó de nuevo a hacer experimentos. Saltó con Raitala en la izquierda (será que Satrústegui anda de puente festivo, porque de lo contrario, ni me lo explico), Damiá en la derecha, Roversio junto a Flaño y Cejudo en el banquillo, suplido por Annunziata (sí, jugaba Annunziata) y con Nino y Leka arriba. A priori no parecía mal equipo, pero había dudas en la banda izquierda. Y esas dudas se olieron en el ambiente como el incienso en los pasos de Viernes Santo. Y los locales sacaron el cuchillo.
El mártir Andrés se convirtió en el crucificado y sus diez compañeros en Judas Iscariote, dejándole vendido por menos de 30 monedas ya que andan los rayistas con apuros económicos. Vale que el primer gol el murciano la cede de puños y Movilla la clava con más fuerza con la que los romanos clavaron en la cruz al Señor. Pero el resto se metieron hasta la cocina. Aprovecharon la autopista por la derecha de su ataque (sin pago por la tarjeta, no como otras) y empezaron a sacar los santos en procesión.
2-0. Michu remata a placer de cabeza un centro desde la derecha, tras desbarajuste de la zaga. 3-0. Michu remacha un pase raso de Diego Costa que vuelve a entrar por la derecha. Como en la A-15, que si haces tránsitos similares en 72 horas te cobran la mitad. 4-0, entra Diego Costa por la izquierda (haciendo turismo y cambiando de lado por aquello de innovar). Y la segunda parte más de lo mismo. Calvario total y vergüenza torera para lo que mamamos osasunismo antes que aire.
Lo mejor de la Semana Santa, como la vigilia, es que pasa. Hagamos lo mismo con este encuentro. Corramos un tupido velo para hacer como que no hemos vuelto a salir zarandeados de la capital. Pensemos en ese Rayito del cuñao Toñín, necesitado de alegrías deportivas pues en los despachos están revolucionados. Y curemos la herida lo antes posible. Vamos a pasar página y a preparar el encuentro contra el Espanyol, entre semana el martes a las 20.00 horas. Y luego ya veremos cómo va la cosa.
Eso sí, que el míster les haga penitencia y desde el domingo curren para preparar el siguiente encuentro, que les imponga castigo (no físico, que dicen las leyes que ahora no se puede...) pero que los apriete hasta fundirlos. Que sufran un poco, ya que en Vallecas ni sudaron. Y que no me vengan diciendo que soy muy cruel con los rojis, porque ando escribiendo todas y cada una de estas letras mordiéndome la lengua para no decir verdades como puños.
Y ahora, a cerrar la pantalla que empieza mi período de asueto. Domingo y lunes, así andamos en esta santa profesión. Esperemos que haga bueno que con la misma me arranco a la capital a ver qué ambiente ronda por allí, aunque me da que el avispón lo tenga que dejar encerrado. Bueno, ya vendrán más días soleados, más carreteras con curvas, más visitas a Vallecas y más victorias para Osasuna. Yo lo de la pasión como que prefiero dejarlo en manos de mi Chuchu...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!