El Athletic paga con goles

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Fran Pérez

Publicado el 17/10/2011 a las 22:07

Anda que tras una semanita de las molonas, en las que el míster Mendilibar se descolgó con unas perlas de sabiduría en un tema tan espinoso como la relación filial entre Osasuna y el Bilbao (¡perdón, el Athletic, es la costumbre!), la derrota por 3-1 (y no 3-0, como muy bien me corregía el amigo Joseba) en San Mamés nos dejó carita de tontos. Aunque sinceramente, el que suscribe firmaba el empate con los ojos cerrados, ya que la plaza leonera no ha sido muy positiva en los últimos desplazamientos forales...

 

 


La polémica estaba servida cuando el técnico rojillo dijo que "Osasuna tiene que estar agradecido al Athletic". Bueno, si esto lo dice Perico el de los Palotes, míster de los Torpedos de Majadahonda o del Atlético Torrejón, pues no pasa nada, pero que lo diga el entrenador de nuestro equipo, como que escuece un pelín. Y ante estas palabras, la peña se puso a debatir si tiene o no razón, que si el abuelo fuma, la abuela baila y vaya usted a saber qué cosas le han contado. Personalmente no entraré a valorarlo, como tampoco lo haré con el desconocimiento de don Patxi Izco sobre lo que había dicho el míster de Zaldibar. Como dicen los piratas, que cada palo aguante su vela. Sólo sé que el partido llegaba calentito, para variar en un Athletic-Osasuna.

Los rojillos, que siguen empeñados en mancillar lo que para uno significa una camiseta como la celeste, se plantaron en el estadio bilbaíno con un once casi perfecto. Digo casi ya que poner a Damiá en la izquierda, como que no, oigan. Que por algo tenemos dos zurdos naturales, Raitala y Satrústegui, pero parce que el técnico rojillo no se fía de los que no comen con la diestra. Y claro, Bielsa, que aunque pocas, peina canas, lo vio y aprovechó el agujerito para tratar de hacer daño.

Y eso que el primer golpe, para los pocos segundos, vino por la izquierda. Centro rasito y no acabó en gol porque los delanteros locales andaban fríos. Y dieron tiempo a los nuestros a rearmarse y a plantarse bien. Tan bien que en los primeros 30 minutos dispusieron de ocasiones para marcar, en especial la de Lamah y Nino que no terminaron en gol por mediación del meta pamplonés Gorka Iraizoz. La falta de acierto, materialización lo llaman algunos, es lo que nos condenó, entre otras cosas, a la derrota.

Porque en cuanto los leones se fijaron que Audenasa había abierto el peaje por su carril derecho, los goles no tardaron en llegar. El primero lo colocó en el fondo de las mallas Iker Muniáin, aprovechando un balón muerto en el área pequeña tras un rechace de la zaga rojilla. El segundo, por el mismo lado, lo aprovechó Gabilondo en similares circunstancias. Cuero sueltito al borde del área pequeña y patapúm: fusilando al pobre Andrés Fernández. Y el tercero, enésimo viaje por la diestra de la avanzada local con un centro medido, lacito incluido, que Javi Martínez cabaceó a placer a gol.

45 minutos y el arenque vendido. Bueno, vendido, destripado, limpito, enharinado y frito a la sartén. Un 3-0 impepinable que incluso nos hacía temer por una goleada de campeonato. Y todos tan contentos, claro. Porque Roversio pinchaba y dejaba su lugar al eterno Lolo, en el banquillo no había tirita para taponar la herida y los locales, jugadores y afición, se divertían. Era éxtasis puro y duro para el aficionado bilbaíno ver cómo una de sus canteras predilectas caía con justicia y facilidad en el Botxo, cómo el dinero invertido en el campo foral daba sus frutos y la astilla se encargaba de azotar al árbol madre.

El Athletic sumó goles al pago por los jugadores osasunistas, que diría el amigo Larrañaga.Además de dinero, se encargaron de meternos tres chicharros y dejar claro que ellos están un peldaño por encima. A una parroquia que se las prometía felices ya que de no perder, seguíamos por encima de ellos. Pero al final, el gozo, el pozo y las ilusiones se fueron a hacer gárgaras y nos volvimos a Pamplona con los mismos puntos con los que fuimos, pero con una jornada más y tres caracolitos a sumar en un casillero que ocupa el primer puesto... de equipos más goleados.

Ya vendrán a Pamplona, pensará más de uno. Pues nada, que vengan, pero a poder ser, con nuestro objetivo casi cumplido, por si las moscas. Y este objetivo pasa por empezar a sumar de tres en tres. No es de recibo que llevemos siete jornadas con una victoria, cuatro empates y dos derrotas. Que aunque esto está empezando a rodar, o ganamos al Zaragoza o las alarmas van a empezar a sonar. Y sinceramente, bastante polémica rodea al equipo. O no?

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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