Sí, nos quedamos

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Fran Pérez

Publicado el 21/05/2011 a las 23:01

Pues sanseacabó, que decían los narradores de historias, cuentacuentos, juglarcillos de medio pelo y blogeros en general cuando algo llega a su fin. Ojito, fin pero con retorno, tipo las películas estas del Johnny Deep, "Las ratas del Caribe" o algo así, que parece que terminan pero no, se prolongan año tras año. Será por dinero, mocetes. Pero a lo que vamos, que se ha acabado la Liga, que Osasuna se queda en Primera, junto a don Pepito y don José, a Camuñas, a Cejudo y al juego del descanso que es la leche.

 

 


La verdad es que, como diría Jesulín cuando toreaba bien, "la he clavao, maestro". Y es que he acertado los cinco resultados finales, aunque sinceramente, con el último no me he quedado muy a gustico que se diga. Pensaba que el partido sería de más goles, un 3.2 o un 4-2, por ejemplo, teniendo claro que la victoria se quedaba en Pamplona. Y sin embargo, sobre todo en la segunda parte, había momentos en los que daban ganas de gritar como en las bodas, "qué se besen, qué se besen"...

La permanencia se jugaba en seis campos distintos. Mallorca y Osasuna partían con las de ganar. Zaragoza y Getafe, con las de perder. Y baja el Dépor, para tristeza del amigo NEJI10 y mía, ya que el haber ido de marinerito a El Ferrol el pasado siglo generó en mí cierta simpatía en los coruñeses. Aunque la sombra de Djukic es alargada, y los de Lotina no pudieron lograr la victoria o, en su defecto, el punto necesario que les dejaría en la máxima categoría y que enviaría las ensaimadas mallorquinas a Segunda.

Los nervios se pasaron de un bando a otro. En esta carrera protagonizada por meigas, ensaimadas, cachirulos, burrikings, kokotxas y navarricos, las alegrías y las penas se turnaban de ciudad en ciudad. Comenzaban en Levante, y por extensión, en la capital maña. Seguían por Getafe, aunque no sufrieron mucho los de Míchel en Anoeta e incluso ambos equipos, sabedores de las que caían en Coruña y Mallorca, terminaron empatando. Pero llegó a Riazor y no quiso marcharse.

Una pena, pero bueno. Seguro que el tito Lendoiro hará que las huestes gallegas regresen lo antes posible a Primera División, como lo ha hecho el tito Ruiz Mateos, aunque ahora no sea el dueño del Rayo Vallecano. Junto al Betis de la amiga Clarita (o era Sarita?), ya tenemos dos inquilinos nuevos. Cuando termine la fase de promoción sabremos cuál es el tercero.

A lo que vamos, que es sábado y Pamplona entera se va de borrachera. Aunque toque madrugar el domingo. El partido? Pues eso. Una primera parte más entretenida, con ocasiones sobre todo rojillas, con Diego López en plan torero, que no disfrazado, si no sacando a diestro y siniestro los disparos de Pandiani, Kike Sola y compañía. Hasta que Cejudo soltó un zapatazo inesperado, potente, misilero que se metió hasta el fondo. Y otra vez sanseacabó.

La segunda parte, eso, bailecito de ambos equipos, carantoñas, alguna faltita por el qué dirán, medio ocasiones de gol, alguna de ellos, para cumplir el expediente y pocos sustos. Lo mejor, en la grada. Conforme pasaban los minutos y la tormenta de goles se sucedía en otros campos, despejando el futuro de Primera rojillo, los cánticos y coros fueron creciendo, la fiesta se fue animando y la alegría comenzó a inundar lo que no iluminaban los ugadores.

Quitando gritos de política, que en campaña de reflexión no se deben hacer, chiquitos, por las gradas del viejo Sadar pasaron tres o cuatro veces la ola mexicana, se coreó el "Hola don Pepito", perfectamente orquestado por los chicos de I*G, recibiendo respuesta a lo largo y ancho del estadio. Los pelos como escarpias.

Las consignas de "Pamplona (Iruña) entera, se va de borrachera", "¡Qué bote, qué bote, qué bote el Sadar!" y otras más regresaron a la boca de los extasiados aficionados, disfrutando de la perfecta comunión que se ha conseguido entre afición y equipo. Simbiosis que no vivía desde el famoso desembarco de Cieza, pero que con fe, trabajo e ilusión, ha renacido. Esperemos que la semilla perdure y nos de una gran próxima temporada.

El único lunar fue el del final del encuentro. La invasión es inevitable, pero el ver a los chavalines, chipas que no levantaban ni dos palmos del suelo, lanzando tierra a los honrados trabajadores del sector de la seguridad, no es una imagen que se deba exportar a Whasington, por poner un ejemplo. Pero como siempre, hay quien sabe beber y luego orinar, y a quien le sienta mal el exceso de lo que sea. Además, un lunar lo tiene hasta la más guapa de las rubias, o morenas, o pelirrojas, no? Pues eso. Un saludo, un abrazo, enhorabuena y el próximo año nos veremos, aunque antes comentaremos las salidas y llegadas, que va a haberlas.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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