Modestos, rebelaos...

Publicado el 01/05/2011 a las 21:41
Habló el oráculo, oigan, y los pobres de la Liga se rebelaron ante los grandes. El Zaragoza tumbaba a un Real Madrid apático en el Bernabéu, mientras que la Real Sociedad hacía lo propio en Anoeta y contra el poderoso Barcelona. Algo está cambiando en la Liga? Ni de globo, pero ambos resultados del sábado nos hacían pupa, y mucha, a los rojillos. Y encima, con la visita del Valencia en ciernes...
El domingo, Málaga y Racing hacían los deberes y ganaban sus encuentros, demostrando que la salvación empieza a ponerse peor que el euribor. Cotizaciones altas que hacen presagiar que igual hacen falta más de 42 puntos para seguir otro año en esta Liga BBVA que parecía bipolar, donde Barça y Madrid no perdían. Pero en esta suerte de mal de ojo que parecían tener los rojillos, el apogeo alcanzó con el descanso del Villarreal-Getafe. Los azulones ganaban en El Madrigal. Quién da más?
Con el panorama más negro que el sobaco de un grillo saltaban los rojillos al tapete del viejo Sadar. Calleja por Soriano, único cambio reseñable, dejando a Camuñas de media punta. Y fue precisamente el de Parla el que tuvo la mejor ocasión de la primera parte para Osasuna, con un eslálom de izquierda a derecha, sorteando a tres rivales y encarando a Guaita, para sacar un pedo de tiro que rechazó con los pies el meta visitante.
Poco más en la primera parte, salvo la confirmación de que el Villarreal hacía lo suyo y volteaba el marcador en casa, metiendo en problemas al Getafe. Descansito, horizonte menos preocupante pero que pasaba por el triunfo rojillo. Un gol, se buscaba un tanto con más necesidad que reducir los casi cinco millones de parados que asolan este país, más preocupado en el enésimo clásico entre culés y merengues, en las declaraciones de Mou, la UEFA o Pep, que en tratar de ayudar a las familias que lo pasan mal. Y sin embargo, todos estábamos pensando en eso, en el chicharrorojillo...
Y llegó. Cejudo disparó desde el borde del área, el amigo Stankevicius, en vez de echar una mano a los nuestros, echó una espaldinha que descolocó al joven meta ché. El cuero entró llorando, pegadito al palo derecho, pero entró. La alegría estalló en Pamplona. El triunfo estaba en el luminoso, no nos había expulsado a ningún jugador y estábamos fuera del descenso.
El tramo final del partido fue de traca. Más de un corazón regresó a casa con un par de achuchones de propina, a pesar de que los de Emery no dieron muestras de conseguir el empate. Tan sólo un balón suelto en el área rojilla que Mata empalmó hasta las obras del Reyno de Navarra Arena fue lo que nos puso la corbata alrededor del cuello, así como los minutos finales tras la prolongación decretada por el pitolari de turno. Cuatro minutos, y sin pastillita para colocar bajo la lengua...
Tras el carrusel de amarillas para ambos conjuntos, las valencianistas por protestar hasta la colocación de los focos y las rojillas por perder tiempo (arrieros somos...), y el minuto de regalo que alargó hasta a cinco la propina, la alegría se consumó en el estadio rojillo, se desataron las pasiones y las bocas respiraron aliviadas.
Ahora final en Zaragoza, encuentro de máxima tensión el próximo domingo, en horario del Pús (parece que el señor Izco se ha abonado al partido de las 21.00 horas) y contra el Vasco Aguirre. Es imprescindible no perder. Un punto no estaría mal, tres sería la releche. Pero hay que sacar los restos para darlo todo con el fin de sumar y certificar la permanencia. El panorama es halagüeño para los rojillos, aunque no quiero ni pensar qué hubiera pasado si a estas horas estamos hablando de derrota. Seguramente que nada. El paro seguirá subiendo, el pan seguirá en las panaderías, la gasolina seguirá cara, el cielo seguirá celeste (salvo nubarrones) y nosotros seguiríamos sufriendo. Estamos ya tan acostumbrados, que no lo notamos...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!