Todos queremos más...

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Fran Pérez

Publicado el 14/03/2011 a las 11:33

Como si de los mismísimos Sanfermines se trataran, el 14 de julio en la Plaza Consistorial, los pañuelicos desanudados y alzados al cielo, las llamas de los cirios extinguiéndose y las lágrimas derramándose por nuestras mejillas. Hemos puesto el broche final a los días de fiesta, recordando lo bien que lo hemos pasado, las juergas que nos hemos corrido, las amistades que hemos hecho y las risas que se quedarán para siempre en el baúl de la memoria. De ahí, obvio, que cantemos el siempre eterno "Todos queremos más", sabedores de que casi un año después el cohete surcará el camino de los cielos para dar inicio a las fiestas más queridas en nuestra capital navarra.

Algo parecido estamos viviendo la afición rojilla en las últimas jornadas. Concretamente, en las últimas cinco. Diez puntos de 15 en liza, tres victorias (una de ellas fuera de casa), un empate y el único lunar de una derrota. A seis puntos del descenso. Y a siete de la Europa League, ya que este año es la séptima plaza la que otorga el derecho a competir más allá de los Pirineos. Y todo ello en el escaso margen de un mes y poco de tiempo. Alguien da más? No lo sé, pero lo que está claro es que todos queremos más.

Más victorias fuera de casa, comenzando el próximo partido en Alicante y contra el Hércules. Más goles de los nuestros, a pesar de que contra el Racing de Santander hicimos tres. Más pelea, sin olvidar que los rojis se vaciaron y se dejaron hasta el alma contra los de Marcelino. Más navarros en el once titular, sabedores de que el último equipo titular contaba con Puñal, Monreal, Kike Sola y Flaño, casi la mitad. Más, más, y más.

En esta época de crisis y carestía, de pasarlo mal por el vil oro que nos tiene dominados, los rojillos mantienen la ilusión de la hinchada con el buen juego propuesto y los resultados positivos. Queda todavía un mundo para lograr la salvación, la permanencia y hacernos con el derecho a estar un año más entre los mejores de los mejores, en esta Primera División que es más bipolar que nunca, con Barça y Madrid a un mundo del resto. Y en ese resto, que es donde nos encontramos, empieza a asomar la cabeza nuestro equipo. De momento, y hasta nuevo aviso, sonreímos, ya que nadie nos puede quitar lo bailao.

Contra el Racing de Santander volvimos a ver el equipo que obedece a la propuesta del entrenador vizcaíno don José Luis. Presión en todo el campo, ahogando la salida de los cántabros, acierto de cara a portería, con dos goles en un intervalo de cuatro minutos que mataron el partido. Solidez defensiva, a pesar del despiste de Javad en el tanto visitante. Y opciones desde el banquillo, cuyos suplentes salen a morder desde el césped.

Por ver, vimos hasta los errores infantiles de antaño, personificados en la figura del maño Soriano. Él mismo se dio cuenta de la tontería que cometió en la segunda tarjeta amarilla, poniendo cara de haber deseado ser manco antes de dejar al equipo con diez. Pero hasta con estas adversidades, la flor de Mendilibar sigue expandiendo un olor a triunfo, buen rollete y mejor proyecto.

Y como no hay dos sin tres, también vimos más del deleznable papel que siguen desempeñando los del estamento arbitral. El pitolari de turno, esta vez Clos Gómez, se pasó cuatro pueblos y tres villas. Expulsó al rojillo por dos acciones puntuales, justas y correctas aplicando el reglamento, pero dejó campar a sus anchas a Cristian y a Rosenberg, a quienes si se aplica la norma, les tenía que haber caído un partido, como poco. Ambas decisiones sin inexplicables.

Lo del lateral, haciendo penalti a Kike Sola cuando el de Cascante se dirigía al área y era ocasión manifiesta de gol, es de tarjeta amarilla oscura. Sin mentar que estuvo sacudiendo más estopa que el dúo musical de Cornellá. Y, sin embargo, terminó el encuentro sin mácula en el expediente.

Y lo del sueco calma al cielo, oigan. Dos codazos, ambos de agresión alevosa, que se quedaron sin una amonestación verbal. Y eso que sacó a pasear el hueso duro del brazo cuando contaba con una amarilla por una jugada anterior. Vamos, que al ínclito Clos Gómez sólo le faltó interesarse por el estado del codo del jugador del Racing. "Estás bien, chavalín? Ale, te frotas un poquito, que te echen los galenos aguita milagrosa y a seguir haciendo de las tuyas, que yo miro al cielo por si llueve". Para qué hablar.

Ahora a Alicante. Ahora a por el Hércules. Ya hemos roto la racha negativa de no ganar lejos de Pamplona. Por qué no vamos a pillar ahora una racha positiva de victorias? De momento, dos seguidas, algo que hacía mucho que no sucedía. Y ya saben lo que dicen, que no hay dos sin tres. O es tres sin dos? Bueno, lo que importa es que la afición está contenta y que, como es de recibo, todos queremos más...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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