Nuevas esperanzas

Publicado el 14/02/2011 a las 12:27
14 de febrero, Día de los Enamorados. Como diría Anne Igartiburu, "felicidades, corazones". Los enamorados de Osasuna hoy estamos de enhorabuena, ya que nuestro anti Cupido abandona el barco. Se abre ante nuestros ojos un horizonte nuevo, lleno de esperanza y con la difícil (pero no imposible) tarea de lograr la permanencia. Para que ese barco llegue a buen puerto, todos deberemos remar. Queda mucho camino, pero lo trataremos de hacer llevadero y nada complicado.
Izco ha puesto fin a los casi cuatro años de matrimonio que venía manteniendo con José Antonio Camacho. Una historia de amor que, sobre todo en los últimos tiempos, había venido a menos ya que el murciano parecía estar pensando en otra más que en la que le da de comer. Y el presi, erre que erre y como buen navarro que es, tenaz e insistente, pugnaba por tratar de salvar los muebles de una relación que hacía aguas. Ni tan siquiera llevándole de otra luna de miel lo podría haber conseguido, ya que hasta los niños le estaban haciendo la cama. Nunca es tarde, si la dicha es buena...
Y es que en toda relación que se precie, la convivencia es el resultado de la suma de uno más uno. Si sólo es uno el que suma, el que aporta, el que da los buenos días y se preocupa por ir a darle el piquito de turno al otro, el que se desvela y se desvive por la felicidad de su par, algo no funciona. Si, además, lo único que recibe a cambio es desinterés, desprecios, cuernos y falta de pasión, apaga y vámonos. Pues algo así ha ocurrido con el matrimonio Izco-Camacho. Se acabó la pasión.
Un técnico, el saliente, que ya no tenía argumentos para justificar lo injustificable. Que se ha estado escudando toda su estancia en Pamplona en que con tan pocas mimbres, justo iba a salir el cesto. Que no se ha implicado con lo que significa el osasunismo, dirigir al equipo de nuestra tierra, tirar de unos valores tradicionales que se le presuponían de su etapa de futbolista, pero que han brillado por su ausencia. Un entrenador cuyo segundo tampoco ha cogido la batuta para dar el paso adelante y asentar una estrategia, una táctica, un amor por la cantera... Un tándem insulso donde los haya que desde su llegada ha dividido al aficionado navarro hasta el extremo de llegar a una casi guerra civil que no habíamos conocido nunca. Porque se podía ser anti o pro, pero coincidir en que este señor de fútbol sabe lo que ve en la tele, ha sido un hecho incontestable.
Gracias y, esperemos que no, hasta otra. Los sabios de la vida dicen que, muerto el perro, se acabó la rabia. Sinceramente, uno que es más pragmático, piensa que perros en esto del fútbol hay muchos, sobre el verde y sobre el banquillo, por no mentar en los despachos. Pero la situación era ya insostenible. Había que dar un golpe de timón para evitar que la dolencia se enquistara y nos llevara a la muerte deportiva de la Segunda División. Y aún estamos a tiempo.
Otro día comentaremos las mil y una perlas que nos dejó el mocete de Cieza. Simplemente, y siguiendo los dictados de la cortesía, muchas gracias por haber venido y que te vaya bonito en el futuro. Aunque, a fuer de ser sinceros, el menda lerenda siempre ha mantenido que Camacho debería haber cumplido íntegro su contrato, muy bien pagado por un saco de los antiguos duros. Y que si nos desciende, que pague las consecuencias de llenar su curriculum con el mérito de llevar a Osasuna a la categoría de plata del fútbol español. Pero el peaje a pagar era demasiado alto.
Ahora se abre la puerta a la esperaza. Con los ventanales cerrados a cal y canto de Marcelino, Aguirre, Caparrós y otros deseados y deseables, parece que la amante se viste de vizcaíno, de nombre José Luis, como mi padre. Mendilíbar tiene ante sí un reto fuerte, de esos que a los amantes del buen fútbol les gusta. Tiene 15 partidos por delante para ganar la mitad y dejarnos en Primera. Vamos a demostrarle, empezando por el próximo partido contra el Espanyol, que estamos con él. Vamos a dejarle claro que somos Osasuna, que este sentimiento no va a desaparecer nunca y que se puede conseguir el objetivo.
Ya me perdonaréis que apenas hable sobre el partido de Anoeta, pero el encuentro ha pasado a segundo plano tras los últimos acontecimientos. Sólo me gustaría decir que no me ha gustado nada, en absoluto, que una parte de la prensa vasca estuviera empeñada en remover un fiemo que ya estaba seco. Nos quejamos de que, cada vez que viene a Pamplona el Real Madrid, desde la capital sacan el tornillo, el petardo y el palio para pasear a su presidente de turno. Pues en Donosti han hecho tres cuartos de lo mismo, recordando por activa, pasiva y subjuntiva el episodio de hace diez años en el descendo txuri urdin Segunda División. Qué quieren que les diga, sólo me sale decir una palabra, que se le dice al amante abandonado: supéralo. Y punto pelota. Y es que agua pasada...
Algunos estaban empeñados en atacar a Patxipu y Josetxo en la previ al encuentro, condicionando a Anoeta para la guerra- Poco bien le hacen al fútbol y al hermanamiento, mal que les pese, que hay entre ambas aficiones. Estuve en Donosti, disfruté con el ambiente, vi infinidad de parejas de la mano, a limpio ósculo, ella con la camiseta rojilla y él con la donostiarra. Y la jornada fue fantástica. Luego, sobre el verde, nos pulieron. Pero ya lo dijo nuestro ex entrenador: la suerte condicionó el partido.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!