Lluvia, lluvia y más lluvia

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Fran Pérez

Publicado el 22/11/2010 a las 22:36

Se acuerdan de ínclito Mariano Medina? Era el único que daba el tiempo en este nuestro país a través de televisión, entre otras cosas, porque sólo existía el Ente Púbico (Público, perdón). Y solía salir a pelo, sin chroma key ni zarandajas de modernidades como hacen ahora, señalaba, cuan profesor de instituto predemocrático, la pizarra con el mapa de nuestra nación, y finalizaba sus presentaciones-previsiones con una coletilla que no era "en este aspecto", que dice el mocete de Murcia, si no "Y en Canarias, buen tiempo".

El caso es que me acordé del señor Medina cuando regresaba del viejo Sadar tras ver el 1-0 al Sporting, una nueva victoria más en casa, y muesca para el colt de Camacho. Digo que me acordaba porque estaba cayendo el diluvio universal desde los oscuros cielos y, gracias a la casualidad, me cogí el paraguas para evitar llegar a la redacción calado como un churro recién salido del aceite.

La Agencia Estatal de Meteorología, AEMET, había anunciado lluvias para el fin de semana. Estos del tiempo suelen acertar lo mismo que el menda lerenda en los Euromillones (por algo sigo dándole a la tecla, no crean). Pero esta vez dieron en el clavo, algo que suele ocurrir de vez en cuando. Además, el inigualable Pérez de Eulate, a la sazón meteorólogo (no metereólogo que se dice en el campo) de Diario de Navarra, anunciaba agua para el partido contra Osasuna. Y su palabra va a misa, que decían en una de las películas de Van Damme (este señor es un actor, bueno, o eso dicen las malas lenguas y su currículum).

El sábado comenzó con tres partidos adelantados, los protagonizados por los equipos de Champiñons. Quitando el Villarreal-Valencia, un encuentro apasionante, derbi local y en el que ambos conjuntos se jugaban ocupar el tercer puesto de gallitos del corral, la peña andaba al loro con los partidos de Barcelona y Real Madrid. No en vano, ambos disputaban el choque previo al mega súper archi, hiper importante Clásico del que, sin empezar casi a calentarse, uno ya está aburrido.

Los de la parroquia de Concha Espina andaban atentos a ver si Messi se rompía, Villa la pifiaba o algún central era expulsado para tener ventaja en la siguiente jornada. Los de Can Barça porfiaban porque los bilbaínos fueran capaces de mojarles la oreja a los Mou-Mou boys y, de ese modo, llegar al match de líderes. Pues ni uno ni otro. Lluvia de goles en ambos partidos, 13 chicharrazos que fueron capaces de marcar, encabezados por sus respectivos killers: Messi y CR7.

El domingo se preveía apasionante. De hecho, amaneció lloviendo. Y si no, que se lo pregunten a los chicos del Anaitasuna y Miravalles de Boscos, chirriados bajo la lluvia como el resto de participantes en competiciones al aire libre desde las nueve de la mañana por amor al deporte balompédico. Y encima, con un 5-4 para los locales, adornado con un caracolito del que escribe estas letras. Seguía el chaparrón de goles. Buena señal.

Parafraseando a esa gran autora de las Letras, Leticia Sabater, al mediodía, lluvia sin alegría. Y es que el cielo no dejaba de llorar sobre nuestra querida Navarra. Y a media tarde, más agua. Camino del Sadar, seguía lloviendo, propiciando la visión de un campo de champiñones de alambre y tela que cubría la cabeza de los valientes que bajaban al feudo rojillo. Durante el partido, los 93 minutos largos que duró, ídem de ídem.

Entrando en materia, el encuentro estuvo bien. Preciado volvió a demostrar su amor por el fútbol, realizando una apuesta de toque a pesar de la ausencia de jugadores determinantes en todas las líneas. La primera parte fue visitante, con llegadas a ambas áreas y un remate de Nacho Novo al larguero que, si entra, es el gol del año. E incluso los rojillos tuvieron las suyas, como el cabezazo de Nekounam que sacó Juan Pablo a córner. Pero de momento, el chaparrón, en vez de goles era de agua.

Con el fallido intento de amigo Bañuelos desde el centro del campo en el concurso del asueto (lástima de almuerzo que nos hemos perdido), ambos equipos saltaron a tratar de ponerse a la altura de los encuentros del sábado. Los visitantes con ánimo y achuchando y los locales, quién lo iba a decir, agazapados y a la espera de montar una contra. Algo, por cierto, que no hacíamos desde que Delporte anotó en Son Moix allá por...

Y en un córner a favor de los astures vino el momento propicia. Sergio despeja un balón muerto en el área chica. Lekic la gana de espaldas y mete un gran pase a Soriano. El maño, avisado por la grada, levanta la cabeza y ve a Masoud entrando sólo en el área. La pasa, la controla Shojaei y la empuja rasita, ante la salida a la desesperada de Juan Pablo.

Y siguió lloviendo. El chaparrón se trastocó en diluvio de derroche, entrega, toque visitante y efectividad de los rojillos pero, de ahí al final, el marcador se quedó invariable. 15 puntos alcanzados, una renta de cinco sobre los puestos de la quema y el Athletic y Barça en el horizonte. En San Mamés y en Pamplona. Quién da más?

Ale, vamos cerrando que parece que ha dejado de llover y habrá que salir a dar una vueltecita con la santa. A celebrar el triunfo toda a semana. A disfrutar del desahogo, aguas a un lado, que nos permite la clasificación y a seguir buscando la piedra filosofal que nos permita ganar un encuentro fuera de casa. Aunque el navarrizado Athletic dudo mucho que lo ponga fácil. Quién sabe, igual es el momento de poner un 2 en la quiniela, a ver si hay lluvia de millones...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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