Pensiones
La nueva jubilación flexible llega con premio pero letra pequeña: más pensión mientras trabajas, pero sin recálculo de la pensión al dejarlo
La reforma eleva hasta el 25% el incentivo e incorpora a determinados autónomos, pero no mejora la pensión futura


Publicado el 24/08/2026 a las 05:00
Los pensionistas que decidan volver a trabajar podrán hacerlo con nuevas condiciones a partir de este viernes: más margen para combinar empleo y pensión y con incentivos económicos que buscan hacer más atractiva la jubilación flexible, una fórmula hasta ahora prácticamente residual y reservada en exclusiva para el empleo asalariado por cuenta ajena. Esta reforma, aprobada por el Gobierno en junio y publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), rompe este esquema y amplía las posibilidades de quienes, después de haber accedido a la jubilación, deciden regresar al mercado laboral. Tendrán acceso a ella determinados autónomos, mientras que los trabajadores por cuenta ajena dispondrán de una horquilla de jornada más amplia, de entre el 33% y el 80% de la jornada ordinaria. Se pueden acoger a ella los trabajadores de todos los Regímenes de la Seguridad Social, excepto los funcionarios civiles del Estado, las Fuerzas Armadas y el personal de la Administración de Justicia.? Con esta reforma, el Gobierno prevé aumentar el número de trabajadores que vuelven al mercado laboral tras jubilarse -hoy rondan los 3.000- con el objetivo de contener las cuentas del sistema de pensiones, que afronta sus décadas más tensas con la llegada de la jubilación del 'baby boom'. La medida llega en un momento en el que España afronta un futuro próximo de reducción progresiva de la población en edad de trabajar. Según las proyecciones del INE recogidas por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, entre 2030 y 2050, el país perderá 1,8 millones de personas entre los 16 y 64 años y ganará 4,8 millones de mayores de 64 años. Los datos sitúan 2033 como el año en el que la mano de obra alcanzará su máximo, con unos 33,7 millones de personas, para iniciar después un descenso sostenido hasta los 31,6 millones en 2050. Frente a los 33,4 millones previstos para el comienzo de la próxima década, serán 1,8 millones menos, un recorte del 5,4% en la fuerza laboral potencial. En paralelo, la población mayor de 64 años crecerá con fuerza: pasará de 11,5 millones en 2030 a 16,3 millones en 2050, un 41,7% más. Con este telón de fondo, el talento sénior resurge como uno de los principales recursos para contener la pérdida de trabajadores. Las personas de entre 50 y 64 años seguirán siendo el grupo más numeroso dentro de la población en edad laboral durante las próximas décadas. En 2030 representarán el 35,2% de ese colectivo y, aunque su peso bajará al 32,7% en 2050, seguirán suponiendo casi uno de cada tres trabajadores potenciales.
La nueva regulación premia económicamente al pensionista mientras trabaja e introduce una estructura de incentivos diseñada para hacer más rentable el regreso al mercado laboral. El plus se activa cuando el pensionista espera al menos seis meses desde el reconocimiento de su jubilación antes de reincorporarse a la actividad. A partir de entonces, si realiza una jornada de entre el 55% y el 80% de la ordinaria, la pensión compatible se incrementará un 25% adicional. Si trabaja entre el 33% y menos del 55%, el aumento será del 15%.
Pero la norma que entra en vigor tiene una particularidad. Y es que aunque los nuevos incentivos elevan el importe durante el periodo de compatibilidad, se limita la posibilidad de que ese periodo de actividad sirva después para engordar su pensión a largo plazo, puesto que las cotizaciones efectuadas durante la jubilación flexible no servirán para mejorar posteriormente la prestación, como sí ocurre en la actualidad. Es decir, volver a trabajar permite cobrar más mientras dura la compatibilidad, pero no necesariamente mejorar la pensión futura.
Existe, sin embargo, una excepción relevante. Los pensionistas que accedieron de forma involuntaria a una jubilación anticipada -por ejemplo, como consecuencia de un despido o un ERE- sí podrán ver mejorada su prestación cuando finalicen su etapa de jubilación flexible. En estos casos, la Seguridad Social recalculará la base reguladora y el porcentaje aplicable teniendo en cuenta el nuevo periodo de cotización acreditado.
Otra novedad es la apertura de esta vía, por primera vez, a determinados autónomos que ahora podrán compatibilizar su actividad por cuenta propia con el cobro de una parte de la pensión, que será del 25%, siempre que no hayan estado dados de alta como autónomos durante los tres años anteriores a la fecha en que causaron la jubilación. La medida abre la puerta especialmente a profesionales liberales para los que el trabajo por cuenta propia forma parte habitual de su actividad.
Diferencia con la jubilación activa y parcial
La jubilación flexible no debe confundirse con otras fórmulas que también permiten alargar la vida laboral, como la jubilación activa y la jubilación parcial. Todas ellas permiten cobrar parte de la pensión mientras se sigue trabajando, aunque responden a distintas necesidades. Por ejemplo, mientras la activa y la flexible solo pueden solicitarse después de haber cumplido la edad ordinaria de jubilación, la parcial cuenta con una modalidad a la que se puede acceder antes de la edad ordinaria de jubilación. Además, la jubilación activa es compatible con un trabajo a jornada completa si se desea, algo que no ocurre con las otras dos modalidades.