Visita del Papa

León XIV define la Sagrada Familia como "signo de unidad y concordia"

Advierte de que no se puede ser cristiano y promover la guerra, matar al inocente o abandonar a quien sufre, llora o huye de la miseria

El papa León XIV, durante la misa en la Sagrada Familia
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El papa León XIV, durante la misa en la Sagrada FamiliaEFE
El papa León XIV, durante la misa en la Sagrada Familia

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Europa Press

Publicado el 10/06/2026 a las 23:04

El Papa León XIV ha definido la basílica de la Sagrada Familia, proyectada por el arquitecto Antoni Gaudí -de cuya muerte se cumplen 100 años este miércoles-, como "signo también de unidad y de concordia". 

"La ciudad condal y toda Cataluña se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios Padre, resplandeciente en su Hijo hecho hombre, Jesucristo", ha subrayado el Pontífice, este miércoles, en su homilía durante la misa en homenaje a Gaudí, celebrada en la Sagrada Familia, en el marco de su visita a España.

El Papa ha comenzado dando las gracias a los Reyes, al cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, a los obispos, al clero, a las autoridades y a los miembros de otras religiones participantes en "esta tarde de fiesta para toda la ciudad de Barcelona y el pueblo".

En concreto, se ha detenido en la basílica que, según ha destacado, es "un único edificio, compuesto por muchas piedras", una "obra maestra arquitectónica, que es también una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz".

"Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo. No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción. Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia", ha ensalzado en su homilía en la que ha intercalado el catalán y el castellano.

El Pontífice ha expresado su agradecimiento a Antoni Gaudí y "a todos los promotores y benefactores, a los artistas y a los trabajadores que cooperan en la construcción". Además, ha apuntado que "en este tiempo de la imagen", resulta "aún más evidente" cómo "el arte y la belleza" son "eminentes canales de evangelización".

En este sentido, ha invitado a demostrar que la Sagrada Familia es "la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña".

Además, ha advertido de que no se puede "creer en Jesús" y, al mismo tiempo, "promover la guerra" o abandonar al migrante.

"Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria", ha zanjado.

Entre las autoridades asistentes a la misa, se encontraban los Reyes Felipe VI y Letizia -sentados en el presbiterio de la nave central-, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a su mujer, Begoña Gómez, 11 ministros, la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol; el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Esteve Camps.

También estaban presentes, según fuentes oficiales, el Cap de Govern d'Andorra, Xavier Espot, el presidente de la República de Chipre, Nikos Christodoulides, y el presidente de la República de Lituania, Gitanas Nauséda, entre otras autoridades.

Además, han asistido 8.000 invitados, la mitad de los cuales han seguido la Eucaristía desde el interior de la basílica mientras que los otros 4.000 lo han hecho desde el exterior del templo, en un espacio habilitado con pantallas. Del total, 4.200 han sido invitaciones distribuidas entre las parroquias de Barcelona.

El Papa ha celebrado la misa en castellano aunque la primera lectura, el salmo responsorial y algunas de las peticiones se han leído en catalán.

Entre las peticiones, los lectores han rogado -ante las autoridades presentes, incluido el presidente del Ejecutivo y 11 ministros, sentados en primera fila- "por los responsables de la sociedad civil" para que "ejerzan sus responsabilidades con honestidad y justicia al servicio de los ciudadanos y del bien común".

Asimismo, han pedido "por la paz entre las naciones" para que "cese toda forma de violencia y todos los pueblos se esfuercen por la concordia y la fraternidad".

Durante la misa, 500 cantores adultos de diversos coros de Cataluña han entonado los cantos desde las tribunas de Gloria y las naves laterales, y 100 niños y niñas de coros infantiles han ocupado el espacio de voces blancas alrededor del ábside.

Antes del comienzo de la Eucaristía, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, han entregado al Pontífice sendos regalos: una mariposa morada en recuerdo a las víctimas de la violencia vicaria y una medalla de la Cofradía del Descendimiento por su "apoyo" a la Semana Santa de Valladolid.

También antes de la misa se ha producido un emotivo momento cuando Valentina Sánchez, una niña ciega de 13 años, ha descrito mediante el tacto una maqueta de la Torre de Jesucristo ante el Papa. A continuación, León XIV ha bajado a la cripta para orar ante la tumba de Gaudí.

Tras la Eucaristía, el Pontífice ha salido a la fachada de la torre del Nacimiento desde donde ha bendecido e inaugurado la Torre de Jesucristo, de 172,5 metros de altura, culminada con una gran cruz tridimensional de cuatro brazos de 17 metros, el equivalente a un edificio de cinco plantas, utilizando el catalán y el castellano.

Después ha tenido lugar un espectáculo de luces en el que han participado tanto los fieles que se encontraban en el interior del templo como los del exterior y que ha culminado con una representación del rostro de Gaudí realizada con drones. Posteriormente, el Papa ha vuelto a entrar al templo donde le han recibido con gritos de "viva el Papa" y donde ha saludado a los fieles.

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