Empleo

España es el país de la UE que más inmigrantes atrae... y el que menos retiene

La mitad de los que han llegado desde 2022 han abandonado esta tierra condicionados por el problema de la vivienda y los empleos precarios

Una mujer consulta su móvil en las inmediaciones de la oficina de Extranjería de Pamplona
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Una mujer consulta su móvil en las inmediaciones de la oficina de Extranjería de Pamplona
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Agencia Colpisa

Publicado el 01/06/2026 a las 05:00

España es el país que más inmigración atrae de Europa, con casi dos de cada diez residentes nacidos en el extranjero. Sin embargo, también el que menos personas extranjeras retiene debido, entre otras cosas, a los problemas de acceso a la vivienda y al incierto mercado laboral.

Es una de las principales conclusiones del estudio 'Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España' realizado por Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro. Los datos así lo constatan: entre 2022 y 2024 entraron a vivir a España casi 15 millones de personas nacidas en el extranjero, pero la población solo aumentó en 7 millones, es decir, más de la mitad se fue, ya sea porque retornó a su país de origen o porque migró a otro más atractivo.

"Tienen las mismas dificultades que todos", subraya Héctor Cebolla, uno de los autores del informe, junto a María Miyar, coautora. Cebolla explica que la tasa de retención en España de la población inmigrante entre 2021 y 2025 se situó en el 50%, todavía lejos del 88% del periodo 2002-2007, previo a la crisis económica, lo que sitúa a España también como uno de los países de la Unión Europea donde menos inmigrantes se quedan, sobre todo jóvenes.

Es más, España solo retiene a uno de cada tres inmigrantes (el 35%), mientras que en países como Alemania o Suecia la tasa de retención se sitúa en torno al 60%, según datos de Eurostat, la agencia estadística de la UE. Por detrás de España sólo están Chipre, Eslovenia, Polonia, Estonia, Grecia o Estonia, estos dos últimos con tasas negativas.

Y no solo es que España suspenda en retener a inmigrantes, es que los que entran tienen un perfil más envejecido que los que llegan al resto de Europa, ya que el 18% tiene 55 años o más, una tendencia que crece con el tiempo. Esto limita el efecto rejuvenecedor deseado en la demografía española y puede añadir una presión extra a los servicios sanitarios, de dependencia y al sistema público de pensiones.

Aunque la población extranjera explica casi la mitad del crecimiento económico acumulado desde 2022 y supone el 14,7% del total de afiliados medios a la Seguridad Social, los inmigrantes que llegaron en la época del 2000 y 2008 tienen ya entre 40 y 55 años y comenzarán a jubilarse en un horizonte de diez a quince años, aumentando el número de pensionistas. Entre 2021 y 2025 hubo 615.000 inmigrantes más con 55 años o más, lo que se traduce en que la población migrante de esta edad creció un 42% frente al 25% que avanzó el grupo de 20 a 54 años.

"MISMAS DIFICULTADES"

Por otro lado, la inmigración tampoco está aumentando la fecundidad en los niveles imaginables, sino que se está asimilando a la española en una especie de efecto contagio que se vuelve más fuerte conforme más jóvenes entran los extranjeros al país.

De esta forma, la tasa de natalidad de los no nacionales sólo se encuentra dos décimas por encima de la de los españoles (en el 1,07). Se trata de una 'españolización' del comportamiento reproductivo que da como resultado que sólo el 13% de los extranjeros que entraron en el país antes de los diez años tenga un hijo con menos de 30 años, un porcentaje que se dispara a casi la mitad cuando llegan en la edad adulta.

"¿Por qué le van a importar menos a los inmigrantes las dificultades para tener hijos? ¿Por qué van a ser inmunes a los problemas de los demás cuando tienen las mismas dificultades que todos? Son mitos. La tendencia es a converger con los autóctonos", resumió Cebolla.

Este efecto contagio no se limita sólo a la natalidad, sino que los extranjeros que entraron con menos de seis años y han crecido en España acaban teniendo los mismos problemas de emparejamiento y formación de hogares que los nacionales. Como resultado de ello, los nacimientos de madres inmigrantes residentes en España se redujeron un 10% entre 2009 y 2024. A pesar de ello, cuatro de cada diez niños que nacen en España tienen un familiar de origen extranjero.

FUERTE ENVEJECIMIENTO

La escasa retención, el envejecimiento de la población extranjera y el contagio de la baja natalidad llevan a los técnicos de Funcas a advertir que España sólo está "comprando" tiempo gracias al gran flujo migratorio que está teniendo en estos últimos años, algo que no va a durar eternamente. Otros efectos deseados, sin embargo, apenas se notan.

Los mismos expertos vaticinan que España deberá competir para traer trabajadores extranjeros en los próximos años que combatan el envejecimiento de la población autóctona y lo hará en peores condiciones que sus socios europeos.

Lo cierto es que el preocupante invierno demográfico también está llegando a países de África, como Túnez o Marruecos, donde la tasa de reemplazo empieza a ser insuficiente. Una realidad que está más extendida en países de Latinoamérica, lo que restará un importante foco de llegada de inmigrantes a España.

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