Arresto
Los dos detenidos en Venezuela, dos "currelas" de Bilbao
Así son José Mª Basoa y Andrés Martínez, los vizcaínos detenidos en Venezuela por espionaje, algo que niegan el Ejecutivo y sus familias


Actualizado el 16/09/2024 a las 07:38
José María Basoa Valdovinos, de 35 años, y su amigo Andrés Martínez Adasme, de 32, ambos naturales de Bilbao, son dos "currelas" a los que les gusta mucho viajar y que no tienen ninguna afiliación política, según describen quienes les conocen. Basoa, al que sus compañeros en el tajo en la capital vizcaína llamaban ‘el alemán’ porque estudió en la Deutsche Schule (colegio germano), se encontraba en la actualidad trabajando en Suiza.
Hasta hace unos años estuvo contratado como técnico por una empresa de instalación de aire acondicionado de Bilbao. Sus colegas le recuerdan con mucho cariño. "Es un tío muy majo", coinciden. Coleccionaba monedas y le hacían bromas porque en lugar de los metros modernos, utiliza en el curro uno de los antiguos, de carpintero, de los que se despliegan. También ha trabajado reparando sistemas de gas y calefacción en Göttingen (Alemania). Andrés, instalador de ventanas metálicas, estaba desempleado y "buscando nuevos retos", según su perfil de una red social de empleo.
La noticia de la detención de Basoa y su amigo Adasme en Venezuela, acusados de intentar conspirar contra el régimen de Nicolás Maduro mediante "acciones terroristas" y de pertenecer al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como espias, les ha sorprendido sobremanera. Según el ministro de Interior del país sudamericano, Diosdado Cabello, que ofreció una rueda de prensa para informar sobre los arrestos, en la operación se incautaron 400 fusiles y pistolas y fueron detenidos también tres estadounidenses y un checo a los que vincula con la CIA.
El Gobierno español y las familias de los dos bilbaínos desmienten rotundamente este extremo y aseguran que ambos se encontraban en Venezuela haciendo turismo en sus vacaciones. El año pasado, sin ir más lejos, ya viajaron a Colombia. Sus pasaportes están llenos de sellos de países de todo el mundo. "Les gusta la aventura, así que no van a los sitios típicos", dice uno de sus conocidos.
Al finalizar el contrato con la empresa instaladora de aire acondicionado bilbaína, Basoa estuvo un mes y medio viajando por Asia, entre otros países, por Filipinas. Su entorno lamenta ahora que optaran por irse a Venezuela dada la crisis diplomática abierta con el país latinoamericano. Sus amigos creen que "estaban en el momento inadecuado en el sitio inoportuno" y que el chavismo les ha tomado como "chivos espiatorios".
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Los dos amigos de Bilbao partieron hacia Venezuela el sábado 17 de agosto, en un vuelo Madrid-Caracas. Allí alquilaron un coche, que tenían previsto devolver el 5 de septiembre. Nunca lo hicieron, lo que despertó la inquietud de sus familias. Los dos turistas decidieron cruzar la frontera con Colombia en lancha (no hay una buena red de carreteras) y visitar la ciudad de Inírida, en plena selva del Amazonas, destino de amantes de la naturaleza salvaje y las rutas de senderismo. Como experimentados trotamundos, viajaban sin guía. El último contacto telefónico con ellos desde Bilbao fue el lunes, 2 de septiembre, a las 8.23h.
Su plan pasaba por volver a tomar una embarcación regular de regreso a Puerto Ayacucho, en la orilla del Orinoco, al suroeste de Venezuela. Ya no volvieron a saber de ellos, por lo que sospechan que fueron detenidos ese mismo día.
Cuando no cogieron el avión de vuelta, sus familiares decidieron denunciar la desaparición primero en algún medio digital de los países sudamericanos y el 8 de septiembre ante la Ertzaintza, que se comunicó con Interpol y confirmaron que los dos ciudadanos estaban detenidos, información que fue comunicada a sus familias.
Los dos bilbaínos se encuentran retenidos en las instalaciones del servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), en Caracas, junto con los otros tres americanos y el checo y les arrestaron cuando fotografiaban infraestructuras y se interesaban por la compra de "explosivos", algo que sus familias califican de "mentira".