Feijóo arrebata un escaño a Sánchez gracias al voto exterior y le obliga a ganarse el 'sí' de Junts
El vuelco en Madrid alivia al PP al encarecer aún más la investidura del líder socialista, al que ya no le basta con que la abstención de los de Puigdemont


Publicado el 29/07/2023 a las 06:00
A un escrutinio de vértigo el 23 de julio le siguió anoche otro menos trascendental pero también al límite, el de las 233.000 papeletas de los residentes en el extranjero -el 10% del CERA-, que ha acabado propinando un vuelco al juego de mayorías en torno al PP y al PSOE y encareciendo un poco más el intento de Pedro Sánchez de continuar en la Moncloa. El conteo de los sufragios en Madrid deparó que el último escaño en juego que se había llevado el PSOE por 1.738 votos de diferencia terminara en la cosecha del PP, lo que se traduce en que los populares ensanchan su victoria en las generales -137 escaños por 121 de su rival- y, lo que es más importante para los de Alberto Núñez Feijóo, voltea las mayorías dejando ahora en 172 los diputados con que podría contar el dirigente gallego frente a los 171 de Sánchez. O lo que es lo mismo: al presidente en funciones ya no le bastará con atraerse a los siete de Junts sino que precisará de su 'sí' para ganar la investidura.
"Hasta el último voto", habían reclamado los partidos en una campaña polarizada sin tregua por el 'bibloquismo'. Y el ruego ha acabado por cumplirse a rajatabla porque el escrutinio postrero de las 46.394 papeletas de los madrileños que viven fuera de España resultó clave cuando la larga jornada del recuento enfilaba hacia la medianoche sin que nada se hubiera movido sobre el resultado original. No lo hizo ni en Girona, donde los populares batallaban por el escaño final de Junts, ni en Albacete, donde eran los socialistas los que protegían un diputado frente a Vox. El Madrid de las mayorías de Isabel Díaz Ayuso, que no secundó de manera tan rotunda a Feijóo el 23-J, ofrece ahora, sobre la campana, un alivio a su candidato a la Moncloa. No porque él mejore sus alternativas de sacar adelante la investidura, aunque tenga el consuelo de haber agrandado la brecha con el PSOE y haber atenuado, en consecuencia, la mejoría de éste, sino porque agudiza la pendiente por la que tiene que subir Sánchez para conquistar la suya.
En estos momentos y siempre sobre el papel, porque los dos grandes partidos se encuentran en un 'impasse' sobre sus rondas de conversaciones con otras fuerzas, tras el alto voltaje del 23-J, el PP contaría en el bloque de la derecha, además de con sus 137 escaños, con los 33 de Vox, el de UPN y el Coalición Canaria. En la otra mitad del hemiciclo, los 121 del PSOE pueden girar la mirada con el aval garantizado de los 31 de Sumar y buscando el respaldo de los siete de ERC, los seis de Bildu, los 5 del PNV y el solitario del BNG.
ADANERO SALVA SU ASIENTO
Es decir, 172 frente a 171 tras la pirueta anoche del voto exterior y amenaza nítida de un posible bloqueo si Feijóo no consigue alguna abstención entre los socialistas, hoy inviable, o Sánchez no se gana el favor de los siete parlamentarios de Junts, situados en el valioso fiel de la balanza. El conteo definitivo en Madrid, que aprieta un escenario muy angosto de por sí políticamente, tuvo además una retranca añadida: quien ocupará el escaño será el navarro Carlos García Adanero, hoy en las filas del PP tras haber sido expulsado de UPN por saltarse la disciplina de partido y votar en contra de la reforma laboral que el Gobierno salvó por el error del diputado popular Casero.
Los socialistas se apresuraron anoche a subrayar que el escrutinio del CERA "no modifica la situación para formar mayorías". Y volvieron a advertir a Junts que, "igual que ayer", deberá decidir si "une sus fuerzas a PP y Vox" en un Gobierno con "la ultraderecha" o se suma a las izquierdas para evitarlo.

