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Pandemia

En torno al 30% de los pacientes en UCI con covid en España ingresaron por otras patologías

No hay datos ni oficiales ni oficiosos, pero sí hay aproximaciones parciales y catas realizadas sobre el terreno que desvelarían el grado de distorsión

Ampliar La CUN encara la segunda ola duplicando la UCI y con personal propio
Las hospitalizaciones por covid y los porcentajes de ocupación de camas que suministra Sanidad no reflejan exactamente la realidad de los hospitalesEfe
  • COLPISA. Alfonso Torices
Publicado el 19/01/2022 a las 06:00
La sexta ola, la de ómicron, se caracteriza por dos rasgos. Una capacidad de contagio explosiva -dos millones de infectados en tres semanas- y unas complicaciones de salud más leves que en oleadas previas gracias al escudo defensivo que ha otorgado la vacunación masiva. Las autoridades sanitarias no han adaptado la recogida de datos sobre la pandemia a estas dos peculiaridades tan marcadas. Los gráficos que publicita el Ministerio de Sanidad con los datos de las autonomías no distinguen entre hospitalizados por covid -los que padecen una patología grave (normalmente neumonía) como resultado de la entrada del virus en su organismo- y los positivos en SARS-CoV-2 -infectados por el virus, pero sin consecuencias-, que en realidad han acudido al hospital para operarse o por problemas vinculados a otras enfermedades. En definitiva, todo positivo hospitalizado se cuenta como enfermo de covid, sea o no el motivo del ingreso. Este hecho, que en otras curvas pandémicas fue algo marginal, en la sexta ola tiene un peso notable por la abundancia de positivos leves. El resultado es que las hospitalizaciones por covid y los porcentajes de ocupación de camas que suministra Sanidad no reflejan exactamente la realidad de los hospitales. La ocupación de camas por enfermos covid es menor que la que indican los datos oficiales, pero no así la saturación de los centros, que, con independencia del debate estadístico, están al límite por la pandemia y la falta de recursos.
No hay datos ni oficiales ni oficiosos, pero sí hay aproximaciones parciales y catas realizadas sobre el terreno que desvelarían el grado de distorsión. La primera pincelada la da la consejería de Madrid. Ha realizado un estudio sobre 1.300 ingresos recientes en sus hospitales de positivos en SARS-CoV-2 -bien porque lo trajesen de casa, bien porque lo cogiesen en el centro- que indica que el 40% de los que ocupan camas en las plantas no padecen covid. Están infectados, pero han acudido por otras dolencias o para cirugía programada. Es una proporción casi idéntica a la de los hospitales de Inglaterra, que sí que separan al cuantificar el covid entre enfermos y positivos.
El boceto lo completan los intensivistas, los médicos de la UCI. En este caso sí son cálculos nacionales. Álvaro Castellanos, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias, indica que lo que le transmiten sus coordinadores autonómicos es que, según las características de cada unidad, el porcentaje de ingresados positivos pero con otra patología principal (ictus, infartos, infecciones, descompensaciones graves de crónicos, accidentes) oscila entre el 20% y el 40%, con una media del 30%.
Si las aproximaciones al desfase fuesen exactas, 7.500 de los más 18.800 hospitalizados por covid censados el lunes no deberían estar en esa casilla de la estadística, con lo que la actual ocupación de camas pasaría del 15% al 9%. Algo similar ocurriría con las UCI. Unos 675 de los 2.251 ingresados no serían enfermos covid, con lo que la ocupación real se reduciría del 23,8% al 16,7% y se alejaría del riesgo extremo.
LA SATURACIÓN NO VARÍA
No obstante, los facultativos, tanto los intensivistas como los de medicina interna, las especialidades que asisten al grueso de los pacientes covid, coinciden en que el debate es más epidemiológico (de fidelidad de los datos sobre la pandemia) que sanitario, pues el problema en sus centros no es si el paciente es covid o solo positivo, pues hay que atender a ambos, sino que la ola pandémica ha vuelto a llevar al límite a unos servicios muy necesitados de más recursos.
Indican que desde el punto de vista hospitalario la disociación es poco relevante, pues en ambos casos deben aislarse y ser atendidos con protocolos de seguridad estrictos. Además, añaden, no siempre es posible diferenciar entre enfermo covid y simple positivo, sobre todo en mayores, entre los que a veces no se puede descartar que el virus esté influyendo en la aparición o el agravamiento de su patología.
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