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Vehículos

Fin a los coches nuevos de gasolina, diésel e híbridos desde el año 2035

Bruselas apuesta por acelerar la transición ecológica en los vehículos

Ampliar Atasco de tráfico, donde pueden verse los coches rodeados por el vapor del tubo de escape
Atasco de tráfico, donde pueden verse los coches rodeados por el vapor del tubo de escapeCOLPISA
  • Salvador Arroyo. Bruselas
Publicado el 15/07/2021 a las 08:44
La Unión Europea extiende el certificado de defunción para los vehículos de gasolina, diésel e híbridos. A partir de 2035 no se permitirá la matriculación de ningún coche nuevo de estas características. No estará autorizara ya su producción, lo que coincide con el horizonte que se han marcado grandes marcas europeas, como la alemana Volkswagen o la sueca Volvo, para abandonar los motores de combustión interna y jugárselo todo a la carta de las cero emisiones.
La ruta alternativa solo contempla dos bifurcaciones: electrificación o hidrógeno. Y aunque en la práctica no supone el veto a la circulación de los vehículos ‘no verdes’ que se hayan vendido con anterioridad a la fecha de referencia, sí tiene un componente disuasorio. Primero por el efecto psicológico que tiene marcar un año para ‘el final’. Pero además, porque el transporte por carretera entrará en un nuevo régimen de comercio de emisiones. Consumir CO2 tendrá un coste. Y eso hace previsible una tasa que incrementará el precio de los combustibles. En definitiva, saldrá caro seguir al volante de un coche al uso. Incluso, el híbrido, que se había planteado como modelo de transición también se condena.
Esta cuenta atrás destaca entre las medidas concretas que lanzó este miércoles la Comisión Europea para pisar el acelerador en la lucha contra el cambio climático. Deberán aún ser negociadas con el Parlamento Europeo y aceptadas por los Veintisiete que en este asunto tienen muy marcadas sus sensibilidades. Al menos dos años por delante para ser realidad.
Un voluminoso paquete legislativo que pretende guiar a la UE hacia la reducción en un 55% de sus emisiones de CO2 en 2030 con el reto de alcanzar la plena neutralidad climática en 2055. "Seremos el primer continente que presenta una arquitectura legal para cumplir con nuestras ambiciones", destacaba la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, sobre el que quizas sea el conjunto de normas y proyectos más ambicioso del mundo sobre cambio climático.
Que toca absolutamente todo. Transformando la economía, la forma de vida y los hábitos de consumo de los europeos. Al menos doce proyectos encima de la mesa que conllevarían desde ese fin de los vehículos de combustión o los vuelos de corto rango, hasta duplicar el uso de las energías renovables, mejorar los sistemas de ahorro energético en edificios o nuevos impuestos.
ESTÁNDARES ESTRICTOS
El punto de partida para el transporte por carretera es la imposición de estándares de emisiones mucho más estrictos. Se exige así una reducción promedio de gases contaminantes en los vehículos que salgan de las cadenas de montaje del 55% en los próximos nueve años.
Para entonces, esto es para 2030, se espera que ya haya al menos 30 millones de vehículos sin emisiones por la tupida red viaria europea. El corte definitivo llegaría un lustro después. "Todos los automóviles nuevos a partir de 2035 serán de cero emisiones", se subraya.
Y para garantizar que los conductores son capaces de cargar sus vehículos de forma "confiable" en toda Europa y espolear la venta green se requiere a los Estados miembros a que amplíen y mejoren las infraestructuras existentes (226.000 en todo el club). Se propone, de hecho, que haya electrolineras en las principales carreteras, al menos cada 60 kilómetros. En el caso de los puntos de recarga de hidrógeno (más vinculados al transporte pesado), la distancia máxima será de 150 kilómetros. La Comisión calcula un desembolso público-privado de 15.000 millones de euros.
España, que no es precisamente un alumno aventajado en movilidad eléctrica, fía esos objetivos al primer Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) presentado este mismo martes. Destinará 4.300 millones de los fondos europeos para impulsar el coche eléctrico y conectado. Uno de los objetivos que se recogen en el plan es desplegar en apenas dos años entre 80.000 y 100.000 puntos de recarga eléctrica.
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