Debate electoral
Unos monólogos crispados sustituyen al debate


Actualizado el 23/04/2019 a las 06:00
"Dentro de un orden, pueden ser desordenados". El moderador del debate, Xabier Fortes, se vio obligado a las 22.19 horas a dar un primer 'aviso' a los candidatos. No porque estuvieran a la gresca desde el primer instante, sino por todo lo contrario. Los cuatro aspirantes a la Moncloa habían consumido 20 minutos del debate sin que aquello fuera precisamente eso, un debate. El formato elegido por RTVE, un tanto encorsetado y medido al segundo, les permitía, no obstante, los cara a cara, los rifirrafes, el intercambio directo de golpes. Pero no. Los candidatos habían acudido a Prado del Rey con 'minidiscursos' aprendidos de memoria -fue muy duro Rivera en su primera intervención- y con la lección aprendida: no interrumpir, no enzarzarse, no dar la sensación ante los espectadores de irrespetuosos. Las pullas, en ocasiones de muy grueso calibre, iban de uno a otro atril -corrupción, recortes, datos sobre paro, pactos con independentistas...- pero no obtenían respuesta directa.
El que más buscaba el cuerpo a cuerpo era Albert Rivera. Trataba de colar preguntas durante las intervenciones de los otros participantes, sobre todo Iglesias y Sánchez, pero nada. El secretario general socialista hacía oídos sordos. No se dejaba enredar por el líder de Ciudadanos. Hasta que fue él el que interpeló directamente a las "dos derechas". "Señor, Casado, dígale a sus candidatas que 'no es no', que su vientre no es un taxi. Y usted, señor Rivera, dígales a los suyos que el vientre de una mujer no se alquila". "Les recuerdo que pueden educadamente perder el respeto, pueden contraponer ideas". Xabier Fortes cerró el primer bloque temático, el dedicado a materia fiscal, con una segunda advertencia. Tanta polémica, tanta controversia por la (no) celebración de debates, y en el plató nadie debatía.
A POR SÁNCHEZ
El segundo bloque transcurrió por los mismos derroteros, con algunos calificativos más gruesos -"eso es mentira, qué caradura, qué desfachatez", arremetió Casado contra Sánchez por las cifras que el presidente del Gobierno empleó sobre subida de las pensiones-.
La segunda parte de la noche fue más intensa, más descarnada. Sobre la mesa la crisis en Cataluña, los posibles indultos a los líderes del 'procés' que están siendo juzgados en el Constitucional y los posibles pactos postelectorales. Casado y Rivera sabían que era su oportunidad e hicieron tándem para atacar a Sánchez. "Usted pactará con el lucero del alba por quedarse en el poder (...). No da la talla como presidente", atacó el popular. "No se ponga nervioso", le provocó el de Ciudadanos al dar por hecho que ya ha acordado indultar a los políticos catalanes que sean condenados. "Prefiero responder a las mentiras de los dos a la vez", respondía el socialista. "Me gustaría responder a estas falsedades", insistía minutos después Sánchez ante un Rivera ya desatado en sus críticas y que llegó a entregarle una foto de su encuentro con Torra.
Las posibles alianzas después del 28-A depararon momentos 'curiosos', como cuando Rivera "tendió la mano a Casado" para gobernar, y un minuto después le acusaba de haber pactado en el pasado con los nacionalistas. "Ni sus electores ni los míos van a entender que haga usted esto. Usted no es mi adversario", le aclaró un presidente del PP algo sorprendido.
Iglesias también abandonó un instante su 'modo zen' y papel de apaciguador para reclamar a Sánchez que aclarara si va pactar con Ciudadanos. El socialista eludió sus repetidos intentos por que le respondiera.
Curiosamente, la corrupción volvió al final del debate, con Iglesias pidiendo explicaciones a Sánchez por las "cloacas del Estado" y la implicación de uno de sus colaboradores en la Moncloa, y con Casado recuperando el 'caso Filesa' para echar en cara al PSOE que "lecciones de honestidad, ninguna".